Este martes 3 de noviembre de 2026 se cumplió un año desde la asunción de Stefano Di Carlo como presidente de River. Electo por el 61,77% de los 25.890 socios que participaron de las elecciones, el dirigente tomó el poder con la premisa de cambiar el rumbo de un equipo que atravesaba un complicado presente futbolístico para devolverlo a lo más alto.
Hoy, un año después, el equipo atraviesa una de los peores momentos deportivos de su historia (dos años seguidos sin jugar la Copa Libertadores e igualando recientemente una racha de tres Superclásicos consecutivos con derrota como no ocurría hace 35 años). La situación no solo es preocupante sino también dolorosa (difícilmente haya algo más triste para un hincha que que desde adentro le roben la identidad) para quienes vieron en un joven de la casa a una promesa y hoy se ve fagocitado por la inmensidad de un club en el que, curiosamente, prácticamente aprendió a caminar.
Un presidente desbordado y un grupo de gente que lo rodea que tampoco parece tener la jerarquía suficiente y necesaria para que River, que esencialmente es un club de fútbol, se haya convertido en un búnker de construcciones de poder, vínculos económicos y otras yerbas para las que la pelota es tan solo una distracción.
La cronología del primer año de Di Carlo en River
El 1 de noviembre de 2025, Di Carlo fue electo presidente de River con el 61.77% de los votos. Más de 25.000 socios participaron de los comicios y eligieron a Stefano como sucesor de Jorge Brito, quien se despidió del cargo en un momento de absoluta fragilidad en la credibilidad de los hinchas. “Que se vayan todos”, cantó el Monumental contra la Comisión saliente el 2 de noviembre, un día antes de la asunción del nuevo mandamás.
Luego de la derrota ante Gimnasia, que fue la cuarta consecutiva en condición de local, SDC asumió como presidente el 3 de noviembre de 2025.“No nos tenemos que confundir por el momento. El hincha de River no está acostumbrado a este presente. De estos momentos se sale adelante en tanto uno tenga en claro el norte, el horizonte, el camino y los desafíos que River tiene”, dijo aquel día.
Tan solo dos días después, el 5 de noviembre, Di Carlo tomó su primera decisión fuerte: la de renovarle a Marcelo Gallardo en la previa a un Superclásico y en el que posiblemente fuera el momento más crítico del DT. “A nivel personal creo en su figura, su persona, determinación y foco de trabajo, con perfecto registro de que ha llevado a este club a lo más alto”, pronunció el mandamás.
El 9 de noviembre de 2025 tuvo lugar el primer Superclásico de la gestión de Stefano. Un River golpeado visitó al eterno rival en La Bombonera y el resultado ya es conocido: derrota por 2 a 0 contra Boca. Días después de darle un voto de confianza a Gallardo, el presidente sufrió un duro golpe en un momento en el que se necesitaba, casi más que nunca, una alegría importante.
Algunas semanas después, el 24 de noviembre, el Millonario quedó eliminado del Torneo Clausura a manos de Racing, perdiendo la oportunidad de ser campeón y quedando sin una de las vías que tenía para clasificar a la Libertadores de 2026. El 7 de diciembre se confirmó que River ya no podía clasificar al máximo certamen continental y que, por el contrario, disputaría la Sudamericana.
Con la competencia finalizada, River puso sus ojos en el mercado y el armado del plantel para el 2026. El 28 de noviembre, el club anunció las salidas de Enzo Pérez, Nacho Fernández, Pity Martínez y Milton Casco. Para ese entonces, Marcelo Gallardo ya le había comunicado a otros jugadores, como Miguel Borja, que no serían tenidos en cuenta y debían buscar club.
En aquel mercado de verano, el Millonario contrató a Aníbal Moreno, Fausto Vera (a préstamo), Tobías Ramírez, Matías Viña (a préstamo), Kendry Páez (a préstamo). Asimismo, la dirigencia compró el pase de Giuliano Galoppo, operación mediante la cual el CARP le dio salida a Gonzalo Tapia, que había llegado hace un año con Gallardo, y Enzo Díaz.
El 27 de enero de 2026, algunos días después del debut del equipo en el Torneo Apertura, Di Carlo anunció la ampliación y el techado del Monumental. Si bien la obra comenzó algunos meses más tarde, el presidente hizo oficial aquella vez el proyecto para aumentar la capacidad del estadio y colocar el techo, mostrando también los primeros renders de cómo quedaría el recinto pensando en el Mundial 2030.
Un mes más tarde, el 23 de febrero y tras una serie de resultados adversos, el presidente sufrió otro golpe: la renuncia de Marcelo Gallardo, por quien Stefano había apostado en el arranque de su gestión. Aquella salida del Muñeco puso al mandamás y a sus acompañantes ante la importante tarea de encontrar un sucesor que pudiera cambiar el rumbo del club.
El 4 de marzo, luego de un sinfín de idas y vueltas y de muchos rumores, Eduardo Coudet asumió como DT de River luego de que el club le pagara más de un millón de dólares al Alavés de España por sacarle al estratega con contrato vigente. “Una decisión que tomamos con mucha alegría y enorme convicción. Tenemos una convicción muy profunda y hay un consenso en la figura del Chacho como el mejor para este momento de River”, expresó el presidente durante la presentación oficial.
Tan solo dos días más tarde, el 6 de marzo, River anunció su decisión de no participar más en las reuniones del Comité Ejecutivo de AFA, alegando que “en el actual funcionamiento del Comité Ejecutivo no existen las garantías procedimentales necesarias para asegurar un proceso claro y previsible en la toma de decisiones de ese cuerpo”. Aquella medida fue el puntapié inicial de la guerra entre SDC y Tapia. Inicialmente, la determinación fue tomada de buena forma casi por unanimidad en los hinchas.
El 19 de abril de 2026 fue otro día clave para la gestión de Di Carlo. El día del segundo Superclásico desde su asunción y el primero en el Monumental. River perdió por 1 a 0 y fue perjudicado por el arbitraje: ni el árbitro ni el VAR sancionaron un claro penal contra Martínez Quarta. Popularmente, se consideró tal perjuicio como la primera consecuencia del conflicto contra AFA.
Algunos días más tarde, el 29 de abril, River anunció oficialmente la contratación del español Pablo Longoria como Director Deportivo del club mediante un comunicado en la web. Hasta el día de hoy, sigue habiendo desconocimiento sobre las tareas de Longoria en el club y todavía no hubo presentación pública para dar mayores precisiones acerca de su contratación.
El 24 de mayo, el Millonario sufrió otro golpe deportivo: la derrota en la final del Torneo Clausura contra Belgrano. Y lo que marcó aquel día no fue solamente la derrota, sino también la forma. River ganaba a falta de 10 minutos para el final, pero dio las concesiones necesarias para que el conjunto cordobés se lo diera vuelta en un abrir y cerrar de ojos. Ser campeón hubiese dado tranquilidad para el resto del año.
Habiendo terminado el primer semestre, el 1 de junio de 2026 Di Carlo anunció que se irían 15 jugadores en el mercado de pases. El 17 de junio se comunicó oficialmente la lista de futbolistas que no serían tenidos en cuenta y, por ende, serían apartados a la espera de que encuentren club. Una decisión que le trajo todo tipo de consecuencias negativas.
El mercado de pases invernal, el primero íntegramente de Coudet, trajo consigo un sinfín de polémicas, no solo por los nombres propios, sino también por las altas cifras que pagó el club por algunos jugadores. Para colmo, River demoró en las negociaciones y viajó a la pretemporada en España con menos de 20 futbolistas, varios de los cuales eran arqueros.
Mientras tanto, River tenía 15 jugadores entrenando en Cantilo. Para ese entonces, Maximiliano Salas publicó una foto junto al resto de los apartados, a quienes se empezó a denominar como “los del container”. Tiempo después el propio Di Carlo que la forma en la que el club manejó la situación de los borrados fue equívoca, por lo humano y por el perjuicio económico que trajo para el club.
Para colmo, River tuvo un pésimo arranque de semestre. El 17 de julio perdió contra Aldosivi siendo claramente inferior y quedó eliminado de la Copa Argentina. En las semanas posteriores, el equipo de Coudet hiló cuatro derrotas consecutivas en el inicio del Torneo Clausura, resultados que acabaron costándole carísimo al Millonario en la tabla anual.
La caída del 2 de agosto contra Rosario Central marcó también un hecho para nada menor. River perdió su cuarto partido seguido, algo que no pasaba desde 1911, y tanto los futbolistas como el cuerpo técnico no dan declaraciones por pedido de la comisión. Al mismo tiempo, los hinchas volvieron a hacerse escuchar en el hall después de mucho tiempo.
La gota que rebalsó el vaso y marcó el fin de la era Coudet llegó el 26 de agosto. Después de haber empatado en la ida, River perdió por penales contra Independiente Santa Fe y quedó eliminado de la Copa Sudamericana. El técnico tomó la decisión de presentar su renuncia y la comisión directiva volvió a quedar frente a la importante tarea de encontrar un sucesor.
El 27 de agosto, justo después de la salida del Chacho, Leonardo Ponzio asumió como director técnico interino de River. Pese a tratarse de un interinato, el entrenador firmó contrato oficial hasta el 31 de agosto de 2027. Y si bien los primeros resultados fueron positivos, hubo tres resultados que marcaron el ciclo: el 1-2 vs. Huracán, el 2-2 vs. Sarmiento y el 0-1 vs. Boca.
En el medio, y antes de que se disputara el superclásico, a fines de octubre River tomó la decisión de reincorporarse a las reuniones de Comité Ejecutivo de la AFA con Ignacio Villarroel. Presentó una propuesta para cambiar el formato del fútbol argentino, que no tuvo consenso en ningún club, y a los pocos días el CARP votó en contra en la Liga Profesional para la forma de disputa de los torneos 2027 y 2028.
Lo que nos hace llegar al episodio más reciente. Este 1 de noviembre, River cayó contra el eterno rival en La Bombonera, en la que es la tercera derrota de Di Carlo en Superclásicos. Pero el resultado queda al margen y hay dos cuestiones que resaltan: el pésimo planteo y la postura defensiva de Ponzio por un lado, y el arbitraje de Ramírez por el otro.
Y en lo que respecta a este último punto, la lupa vuelve a ponerse sobre el presidente. Mientras River continúa su guerra contra AFA, Nicolás Ramírez perjudicó claramente al Millonario en el que posiblemente fuera el partido más importante del año. Es que, además, la derrota representa quedar prácticamente afuera de la Libertadores por segundo año consecutivo.
Un año insoportable. Una gestión perdedora.
