No nos sorprende el resultado. Sabemos que River Plate es la bestia negra de Racing Club y que salvo raras excepciones, el triunfo millonario sucederá de manera natural y como algo absolutamente normal. Son 53 partidos a favor de diferencia en el historial. Una locura la ventaja. Tiene que volver a nacer el fútbol para que haya paridad en las estadísticas. Por eso anunciar que River le ganó a Racing ya no es noticia, ni tampoco importa la fecha en que lo lean.

Mas allá de esta paternidad saludable que tenemos, hay que darle mucho valor a un triunfo importantísimo. Desde el mas estricto enfoque resultadista lo de River ayer fue impecable. Ganó el clásico, de visitante, con goles de sus delanteros, sin que le conviertan y sumando tres puntos que le permite meterse en los playoffs decisivos. Noche redonda en Avellaneda. Llegó a la quinta victoria consecutiva por el torneo local, en lo que es un arranque demoledor de Eduardo Coudet como entrenador millonario. Este grupo de jugadores que venían acostumbrados a perder, cambiaron el chip y ahora no paran de ganar. Huracan, Sarmiento, Estudiantes de Río Cuarto, Belgrano y agregamos a Racing en esta lista de victimas. A todos los puso en fila y los venció. Se sumaron los 15 puntos que había en disputa y pudo engordar sus números flacos de inicio del año.

Resultado sí, rendimiento no tanto

Por eso este triunfo contra la Academia es un resultado para valorar y festejar, pero tambien es para ampliar un poco mas el foco del análisis y dejar de mirarlo solo desde una óptica exitista que a veces suele distorsionar lo que sucede en 90 minutos de fútbol. Si lo hacemos, quizas podemas decir que el rendimiento de anoche es para cuestionar y repasar. Afirmar que River no jugó un gran partido no es bajarle el precio ni tampoco quitarle mérito al triunfo. Todo lo contrario. A veces ganar sin jugar bien puede ser una virtud. En este caso puntual, ya fuimos elogiosos con el resultado pero el paladar millonario nos obliga siempre a no quedarnos solamente con eso. En River siempre importaron las formas y las maneras. Salvo los Superclásicos con Boca o las finales de Copa (ahi queremos ganar de cualquier manera, aunque sea medio a cero y colgados del travesaño) en el resto de los partidos la exigencia aumenta y es diferente. Aún cuando con el paso del tiempo y la llegada de nuevas generaciones, ese color negro del paladar fue mutando a un tono mas claro, seguimos teniendo como principal mandamiento el jugar bien para poder ganar.

Abrazo de gol. Facundo Colidio y Sebastián Driussi fueron dos de los puntos más altos de River en Avellaneda.

Cuesta ver a River sin la pelota

Tengo que ser sincero con lo que pienso. No me gusta ver a River replegado en el fondo, retrocediendo todas sus lineas, desistiendo de la pelota y solo apostando a meter un contragolpe. Lo acepto como un recurso válido en ciertos tramos de un encuentro adverso o en partidos donde estamos con algún jugador menos por expulsión. Después me parece que River siempre tiene que asumir el protagonismo que manda su historia e intentar jugarle de igual a igual a cualquiera que se le ponga enfrente. Con Racing no vi eso. Noté un equipo que fue superado en mitad de cancha, al que le costó mucho elaborar juego o defenderse con la tenencia de la pelota. Demasiados pases para atrás. No le resulto fácil jugar para adelante. Racing con su empuje, puso las condiciones del partido y siempre daba la sensación de estar mas cerca de poder conseguir un gol que nosotros. River se sostuvo en el gran momento de su arquero y en la resistencia que ofreció su defensa aún cometiendo errores. Cuesta ver River sin poder tener la pelota. Hubo un Anibal Moreno muy errático, un Tomas Galvan desaparecido y un Ian Subiabre desdibujado. Algo parecido le pasó a Juanfer Quintero cuando ingresó. La pelota y los ataques eran de Racing. El aguante y las contras eran de River. Asi fue como ganó el duelo. Corrida de Facundo Colidio, con enorme colaboración de Marcos Rojo en el primer gol y una gran acción individual de Seba Driussi, con espacios y ante una defensa local regalada, para anotar el 2do que liquidó el clásico. Fueron dos, pudieron ser mas porque tuvo chances claras para anotar otro. La contundencia y eficacia fue la gran diferencia y lo que le permitió a River merecer el resultado conseguido. Esta vez alcanzó pero no debemos acostumbrarnos a esto. Como bien expresó Coudet en la conferencia, es necesario jugar de la misma manera tanto de local como de visitante.

Párrafo aparte para el Chacho

Hablando del Chacho, parrafo especial para el DT de River. Agarró al equipo en un pésimo momento anímico y futbolisitco y lo sacó de ahí. Transformó un pasado de derrotas en un presente victorioso. Mejoró el rendimiento individual de muchos jugadores. Encontró un equipo que le responde y al que repite dándole continuidad. Volvieron hacer goles los delanteros que hasta no hace mucho solo contaban los dias y partidos sin convertir. Ganó todos los puntos del torneo. Ya tiene su primer clásico con victoria. Le devolvió la expectativa a la gente. Su trabajo al frente de River es realmente positivo y empieza a notarse su sello. Seguir con este altisimo nivel de eficacia es casi imposible, pero si logra sostener un porcentaje elevado de resultados favorables y puede agregarle una dosis de mejor juego, tenemos permiso para ilusionarnos.

Chacho conducción: 15 puntos de 15 en el torneo local.

Eso si, despacio y de a poco. Sin saltearnos escalones ni pensando a largo plazo. Prestando atención a lo inmediato. Ahora será importante recuperar en la Copa, los puntos que dejamos en Bolivia y por supuesto ganarle a Boca el domingo. Considero que seria bueno rotar frente a Carabobo y poner un equipo alternativo para guardar a todos los titulares de cara al Superclasico. Hay que llegar enteros y frescos a un partido que demandará mucho esfuerzo físico y una mente lúcida. Boca esta en un buen momento y recibiendo ayudas

Por eso debemos aprovechar que ellos pondran todo en su duelo copero y así poder tener unos días mas de descanso. Todo detalle es importante. No estoy subestimando al equipo venezolano. Solo es entender que el domingo que viene hay mucho en juego. Es en nuestra casa, con 90 mil personas alentando y con un recibimiento que pinta para ser histórico. Sin dudas es el día más esperado en el año por todos nosotros y tiene que terminar con una sonrisa. Nos deben una gran alegria y un triunfo que nos haga explotar el corazón de felicidad. Tiene que ser el domingo River. Por favor. Cueste lo que cueste!!