El 2026 para River comenzó bastante torcido en lo que respecta a los arqueros. Cuando parecía que los guantes sobraban por todos lados ya que Marcelo Gallardo había decidido llevar cinco guardametas a la pretemporada, en un abrir y cerrar de ojos hubo que descartar a tres sabiendo que Armani se desgarró, Ledesma optó por volver a Central, y Centurión ya había viajado lesionado a San Martín de Los Andes y tiene de mínima un mes más de recuperación.
Pero de toda mala racha puede surgir una gran oportunidad, y allí es donde Santiago Beltrán recibirá en sus manos una gran chance caída desde el cielo para ponerse el traje de protagonista y demostrar sus condiciones en Primera, de mínima en los dos amistosos de verano y quizás también en la primera fecha del Torneo Apertura si el Pulpo no se recupera a tiempo.
Hace unos 15 meses el destino le jugaba una muy mala pasada a Beltrán, quien sufrió en ese entonces una rotura de ligamentos cruzados que lo marginó de las canchas hasta mediados del 2025. Allí el zurdo de gran porte ya que mide 1,90 metros regresó con todo el enfoque necesario para volver a atajar en la Reserva y convertirse en una de las grandes figuras del equipo durante el segundo semestre del año pasado.
Puertas para adentro es un arquero recontra bien considerado no solo por los entrenadores de su puesto a lo largo de su breve paso por las Inferiores, sino además que el cuerpo técnico de Primera con el Muñeco a la cabeza tiene grandes referencias sobre él, sumado al conocimiento del día a día en los entrenamientos. Porque aprovecha muy bien su elasticidad de manos y piernas, por sus buenos reflejos, y también por su juego con los pies ya que en sus inicios oficiaba de delantero.
Sumado a eso, desde las estadísticas muestra una gran presencia a la hora de los penales, donde en lo que respecta a tiempo regular ha atajado tres de los cuatro que le han pateado en Reserva, y uno de ellos fue ni más ni menos frente a Boca en un Superclásico de eliminación directa.
En tiempos donde en el mundo River la disyuntiva se volvió grande respecto a la contratación o no de un nuevo arquero tras la salida de Ledesma, el pibe tiene la oportunidad literalmente en sus manos de empezar a depejar alguna de todas esas dudas. Y creo que particularmente este primer semestre del 2026 es un buen momento para hacer este tipo de pruebas y, en todo caso, utilizar el mercado de pases de junio para tomar alguna decisión al respecto con un abanico más grande de arqueros que puedan venir en caso de ser necesario.
Hace muchos años que River no encuentra en el puesto de arquero un juvenil que genere expectativa y se pueda consolidar en Primera. El último caso fue en 2016/2017 con Augusto Batalla y no salió de la mejor manera, y luego hay que remontarse 12 años atrás con Leandro Chichizola que sí dejó una muy buena impresión. Hoy el fútbol le abre una puerta grande a Beltrán, y está bueno que podamos ver de qué se trata este chico codeándose con el máximo nivel. ¿Y si aprovecha a fondo su chance? ¿Y si toda esta situación termina siendo a la larga más una solución que un problema? Ojalá así sea.
