Los mediocampistas flexibles y capaces de hacer un poco de todo y mucho más que eso también siempre serán los más destacados y valorados p[ara cualquier equipo. Y River está encontrando en Tobías Andrada desde el día uno de su llegada ese jugador que tanto extrañó desde las últimas salidas de Exequiel Palacios y Nicolás De La Cruz, solo por citar los últimos dos grandes ejemplos de lo mencionado primeramente.

El ex Vélez es una verdadera joyita en potencia, con el objetivo de pulirla día tras día para que se convierta en ese futbolista que todos creemos que puede llegar a ser. Y haberlo pagado unos seis millones de dólares aunque no sea por el 100% de la ficha suena a un preció demasiado razonable y hasta barato sabiendo que su techo recién está empezando a asomar en un horizonte bastante lejano.

Primero porque es siempre una gran rueda de auxilio para cualquiera que quiera asociarse, y si bien arranca por derecha en ataque no le gustan las posiciones fijas y sabe encontrar los espacios para recibir en soledad y empezar a tirar paredes o encontrar compañeros en el toque corto o largo. Segundo porque sabe aprovechar sus trancos largos no solo para aguantar la pelota sino para entender cuándo acelerar y cuándo frenar de golpe.

Y tercero porque a medida que se vaya soltando más y más a todo su caudal de virtudes es un hecho que le seguirá aportando goles al equipo llegando vacío al área. La jugada del 1-0 de River en Tucumán del sábado pasado puede y va a ser una constante conociendo su dinámica. Sobre todo al estar rodeado de tantos jugadores que entienden su idioma del medio para adelante y con un equipo que de a poco empieza a encontrar una cierta manera de jugar para controlar los partidos y generar situaciones más fluidas.

Las grandes virtudes de Tobías Andrada

River necesitaba como el agua un mediocampista criterioso, serio y pensante, pero no por eso con menos vocación ofensiva a lo que la historia manda. Que sea preciso casi siempre pasándola para adelante, con buenos controles y un mejor panorama. Pero creo que más allá de todo lo mencionado anteriormente su principal virtud es la regularidad y la constancia, sabiendo que debe perfeccionar un poco más el manejo de sus energías para llegar más entero a los segundos tiempos, que es donde baja un poco la marcha por cuestiones físicas.

Andrada se volvió una pieza inamovible para Ponzio en el inicio de su ciclo.

Porque a lo largo de esta primera docena de partidos Correa ha brillado en plenitud algunos partidos, Driussi en otros, Thiago Almada en algún otro como en Tucumán que fue el mejor de la cancha, Santi Beltrán desde el arco algunas veces, y demás ejemplos. Pero el único que siempre fue parejito incluso en alza dentro de esa paridad fue Andrada, y ésa es una capacidad invalorable para un River que necesita encontrar de una vez por todas un mediocampo que le entregue un salto de calidad definitivo al equipo en una línea que es la que más viene estando en deuda en los últimos años.

Hay futbolistas que nacieron jugando en River, y después están los que nacieron para jugar en River. Y a pesar que hay que ser mesurados y cautos cuando de fútbol se trata da la sensación que Andrada nació para vestir la banda roja y que a todo su amor por los colores es un pibe que se nota que no vino para estar de paso y que quiere destacarse y brillar.