¿Qué fue lo que cambió para que un equipo pase de generar una enorme frustración, como la insolita y temprana eliminación en Copa Sudamericana, a provocar un entusiasmo y una renovación de confianza en apenas dos partidos? Las respuestas pueden ser varias. Y quizás no haya solo una que aporte esa precisión conceptual para entender este presente auspicioso tras un pasado tan negativo. O tal vez tengamos que rendirnos ante esa frase que suena vacía, pero parece acertada cuando intentamos explicar lo inexplicable “así es el fútbol”.

Y me quedo en esa frase para iniciar el analisis de River y sus distintas caras. Este deporte puede ser así de ilógico e impredecible. Capaz de transformar lo negativo en positivo de un momento a otro. La famosa pelota que pega en el palo y entra o sale. Por ejemplo, revisemos algunos datos. Pasamos de no hacer un gol en cuatro partidos del torneo local a convertir ocho en los últimos tres encuentros. 2 a Velez, 3 a Banfield y 3 a Independiente Rivadavia de Mendoza. De tener 0 puntos sobre 12 en juego a sumar 10 puntos en la misma cantidad de unidades posibles. De perder siempre a ganar seguido. De que todos se nos animen a inspirar otra vez ese respeto que todo el fútbol argentino debe tenernos siempre.

Cambió la cabeza

Por supuesto que además hay otros aspectos puntuales a los que prestarles atención. El primero y más importante es que River parece haberse desbloqueado emocionalmente. Es un equipo al que le vino bien el primer triunfo para soltarse y volver a creer. Recuperar confianza. Animarse a más. A nivel colectivo y fundamentalmente en el plano individual. Cada jugador empieza a sentirse seguro dentro del campo de juego para potenciar sus virtudes y dejar atras las inhibiciones. Se va observando un equipo más suelto. Al que le fluye el juego y que le permite crecer partido a partido. Un grupo más animado. Con otra expresión en su postura y actitud. Dejó de lado ese andar apagado para buscar su versión más ambiciosa que represente con fidelidad su sentir futbolístico y de esa manera tambien identificar a los hinchas. Y ese contagió es positivo. Afuera y adentro. En la tribuna desaparecen los silbidos para darle lugar a los aplausos y en el cesped el que juega bien ayuda al compañero que todavia esta bajo e intenta llegar a su verdadero nivel.

Tomás Galván fue la gran figura de River ante Independiente Rivadavia.

Otro de los aspectos sin dudas es el futbolístico. Se acumulan las días de entrenamientos y trabajo. Se van poniendo en mejor forma fisica los jugadores. Se asimilan los conceptos tacticos, los ensayos se repiten y lo preparado se lleva al campo de juego. Los refuerzos se van acoplando. Son muchas caras nuevas y todos necesitan un periodo de adaptación al club y de conocimiento con sus nuevos compañeros. El mercado de pases fue largo y recién en estos días, River parece poder disfrutar del plantel entero que armó. Los calendarios desprolijos de nuestro fútbol, obligaron a tener que jugar partidos decisivos de tres torneos diferentes en apenas poco más de un mes. Desde el 16 de julio al 25 de agosto hubo que encarar Copa Argentina, Torneo Local y Copa Sudamericana. Todo demasiado rápido para un equipo en etapa de formación y construcción. Pagamos carisimo, con duras eliminaciones el recorrido de ese periodo y lamentablemente hoy nos quedamos participando en una sola competición. Ahora las semanas son mas largas y eso ayuda a corregir errores, trabajar de otra manera y lograr una preparación mas adecuada del equipo.

¿Ponzio fue clave para esta mejoría?

Lo que no tengo muy claro es si el cambio de director técnico fue determinante para estos cambios de los que venimos hablando. Me da la sensación que todo lo escrito y expresado le jugó en contra a Eduardo Coudet. El Chacho armó un plantel que no pudo disfrutar. Todos confiabamos en que la llegada de estos buenos jugadores con el tiempo le iban a dar a River un nivel futbolístico superior. Coudet no pudo ni supo llegar a este momento. Malos resultados, errores propios y conductas que no ayudaban al desarrollo rápido del equipo aceleraron su final. Leo Ponzio parece ser la contracara. Su estilo sereno y su imagen se adaptan mas al “Perfil River” que para muchos el anterior DT no cumplía. Ponzio trajo paz. Tocó poco pero lo necesario en la formación del equipo y metió dos triunfos vitales para las expectativas futuras de River en el torneo y la tabla anual.

Las falencias a las que hay que prestarles atención

Por supuesto que no todo esta perfecto. Los triunfos pueden ayudar a maquillar errores pero estos existen y son evidentes. En los últimos partidos River mostró falencias defensivas que para un equipo de mandíbula fragil como este puede ser un verdadero dolor de cabeza. Convivimos en los segundos tiempos con una sensación de inseguridad permanente. Nos llegan mucho y no estamos firmes atrás. El bloque defensivo aún no da garantías y esto incluye la última línea y también al mediocampo. A veces retrocedemos equivocadamente, en otras defendemos mal en ataque y en muchas acciones quedamos abiertos y dándole posibilidades a nuestros rivales. Es un tema a corregir rápidamente. Vélez nos empató y tanto Banfield como Independiente Rivadavia nos dieron varios sustos. Un equipo con pretensiones no puede sufrir tanto. Nos mostramos vulnerables y necesitados de convertir 3 o 4 goles para poder ganar los partidos sin correr riesgos. Santiago Beltran puede salvarte alguna vez, pero nunca la dependencia de un arquero es un buen síntoma para un equipo con aspiraciones.

Será una semana tranquila, donde haremos referencia a que cuando Tobias Andrada, Thiago Almada y Angel Correa sintonizan y se encienden podemos bailar a cualquiera. Sus combinaciones lo convierten a River en un equipo peligroso y de temer. Si a ellos se le puede sumar un Seba Driussi entero y goleador el combo puede ser letal. Ayer fue determinante Tomas Galvan. Si repite actuaciones como estas podemos ilusionarnos. Todos juegan lindo, tienen buen pie y van para adelante como marca la historia de este Club. Cuando ellos se juntan generan la linda sensación de que vamos a ganar. Algo que hace poco no se percibía y hasta se dudaba. Tenemos que potenciar este momento positivo, seguir fortaleciendo anímicamente al grupo, darle mas rodaje al buen rendimiento colectivo e individual y apoyar a Leo Ponzio para soñar con ser campeones. Este 2026 horrible, que tan mal nos viene tratando quizas nos tenga guardada una alegría para sus últimos días. La necesitamos y merecemos.