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          <title>La Página Millonaria</title>
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            <title>La Página Millonaria</title>
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          <title>La imaginación prohibida</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/La-imaginacion-prohibida-20121105-0001.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 01:16:38 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[¿Qué se puede decir de un clavo? Que es práctico, que sirve para reparar algo roto y punto. ¿Que es lindo? No. Que es malo, tampoco. Que es feo, sí. Y eso volvió a ser River en Floresta, un clavo. Un equipo feo, que tiene un técnico que es buen tip <p><strong>¿Qué se puede decir de un clavo? Que es práctico, que sirve para reparar algo roto ypunto. ¿Que es lindo? No. Que es malo, tampoco. Que es feo, sí. Y eso volvió a serRiver en Floresta, un clavo. Un equipo feo, que tiene un técnico que es buen tipo, quees hincha de River y que se le cayeron muchos soldados, pero ojo, ningún Che Guevara,Espartaco, Wallace, Artigas ni San Martín. Ningún Kung Fu, ya que estamos en elterreno del Samurai.</strong></p>
<p>Ninguno que cambie la ecuación, que le dé un plus técnico a la táctica elegida, que le pueda sacudir la modorra. ¿Que no lo tiene? Puede ser, pero lo que no se hace se compra hecho. No se pide que Almeyda saque agua de las pìedras ni que produzca milagros. Sino que la dirigencia haga algún aporte a la imaginación. Que aproveche el hospital de campaña, al que ahora se le suma la baja de Ponzio -pésimamente expulsado por el fantoche de Beligoy- y busque afuera lo que Matías no encuentra en su plantel.</p>
<p>¿O es que está prohibido buscar un jugador que le dé el salto cualitativo que el equipo no encuentra? ¿Es que no hay un morlaco y nadie lo dice? ¿Cuál es el plan de acá a fin del campeonato? Baja una indiferencia comunicativa preocupante… ¿Cuáles son los motivos para que el juego de River sea más plomo que bailar con una hermana? Necesitamos golosinas urgente. No se puede aburrir más al hincha.</p>
<p>En busca del equilibrio se perdió agresividad. Y antes fue al revés. Este River tiene la capacidad de generar tantos cambios de estados de ánimo como de esquemas tácticos. Ahora River se aferró al 4-4-2, sistema que le dio rédito en aquellas dos goleadas consecutivas. Apartir de allí, lo que pareció un paso seguro, vuelve a generar incertidumbre. El mástil de un barco a la deriva al que River le clavó las uñas, ya se astilló y muestra otras fisuras.</p>
<p>Le pasó contra Quilmes, regaló la victoria frente a Boca y careció de creatividad frente a un equipo plagado de exriverplatenses que nos prepotean y juegan con bronca encima (Coronel, Ahumada, y el Pato Toranzo). Volvió esa sensación de impotencia. Esa que va corrigiendo los problemas de atrás para adelante pero que se aleja del gol tanto como la cumbre del Himalaya. Pezzella fue el mejor y a partir de él la pelota que circuló por los laterales y el doble cinco bastante limpita. Martínez, correcto en la marca y la salida. Sánchez, otro que viene en alza, explotando bien la franja derecha. Algunos chispazos de Funes Mori al principio. Y Mora, que si no se levanta bién, no nos salva ni el Chapulín Colorado. Una sola de Rojas para rescatar, poco muy poco, después del golpazo del domingo.</p>
<p>Y el primer tiempo que se fue aguardando que alguién rompa el cascarón y el partido nazca en serio. Nada de eso, All Boys metió la cola atrás y jugó sus cartas al pelotazo salvador y algún cabezazo. Ni eso para inquietarnos. Excepto el recurrente error de Bottinelli, de todos los partidos que casi nos cuesta caro. Mientras tanto, se busca cambiar la intrascendencia de Rojas por izquierda por las gambetas del Keko. Tarde, hasta para que salga la Luna. En fin:</p>
<p>Todos cumplieron, hicieron su trabajo. Se bañaron, se lavaron los dientes, se pusieronla corbata, el traje más livianito por el calor, camisa al tono. Desayuno Light. Y a cumplir horario con la oficina. Todos regularcitos, ninguno que se rebele, que invente algo, que se anime a caminar sobre los clavos, aun a riesgo de lastimarse.</p>
<p>Ninguna que rompa el aburguesamiento y la resignación del sueldo fijo a fin de mes y quiera más. Que se suba a la silla y pegue un par de gritos: ¡Vamos a despertar, carajo! Puta, ya rajamos al Chori y a Cavenaghi, David está con problemas y lo extrañamos. Hagan algo por esa gente que está ahí afuera. Por medio país que se arruina los domingos esperando una alegría.</p>
<p>¡Oigan viejo, esto es River! ¡Puta que vale la pena jugar en River! Hagan algo más que mirar los promedios. Aflojen con el miedo. Hablen, comuniquen.¡Basta de poner cara de poker! No alcanza con la épica del aguante. Hacen falta decisiones institucionales que jerarquicen este plantel. El aburrimiento tiene un límite. Exprímanse el cerebro y los bolsillos. Si hay algo que no trafica el hincha de River es que le quieran “prohibir la imaginación”. Levantar los pies de la tierra, puede servir para reaprender a volar y buscar la gloria. No esperen que vuelva sola, sin mover un dedo.</p>
<p>Vienen tres partidos accesibles en una semana, no se duerman en los laureles. Ayudena River. Se necesitan puntos pero por sobre todo ideas. Grandeza, sueños, rebeldía, ideales, algo que al equipo de Matías necesita de manera urgente. Construir con clavos esa escalera al cielo del fútbol de una vez por todas. Maderas sobran. Aliento también.</p><p></p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Otra chanchada se escapó del manicomio</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Otra-chanchada-se-escapo-del-manicomio-20121029-0001.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 01:16:38 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Un empate a lo "chancho". Un absurdo. Todo venía demasiado dulce, demasiado. Porque era lo que correspondía. Todo estaba bajo control. <p><strong>Un empate a lo “chancho”. Un absurdo. Todo venía demasiado dulce, demasiado. Porque era lo que correspondía. Todo estaba bajo control. Tanto que todavía veo a Bottinelli pidiendo calma y concentración, en vez de correr a abrazarse con el uruguayo en el 2-0. Un instante, que es el punto de inflexión del partido. Y ahora que repaso una y mil veces mi propia película, veo nuevas señales.</strong></p>
<p>A mi novia que se le sale la bandera del mástil y vuela con el globo que tenía atado. Me tironea. No le doy bola. Se le va, se escapa. Antes me quiere confesar algo. Le digo, no. Ahora, no. Dejá todo como está. No quiero sorpresas. Yo que la ignoro y veo como la gente de Boca se empieza a ir –tal su costumbre-. Me burlo.</p>
<p>¿No, otra vez se van antes? Los señalo con el dedo. Los quiero poner en evidencia. Se iban. Del otro lado de la reja ocurre el salvajismo. Y cuando vuelvo la vista a la cancha, desde mi posición, veo a González Pirez apurado por el livianito Acosta que arranca en off-side… “El carnicero” busca jugar y el ex-Lanús le tira el cuerpo encima. Lunati se recibe de campeón del chamuyo. Usó la lengua más que las tarjetas. Ninguna posición, penal. Y frena que la goleada que parecía venir. Ese pésimo árbitro le da vida al muerto. Silva y gol. Y los que se iban vuelven…</p>
<p>Y a River, que padece el síndrome de no saber cuidar la pelota, no le quedó otra que ir a buscar. Y va por más. Como “Maravilla”, ante Chávez, lo bailó y se quiere levantar. El triunfo está ahí. El golpe no parece sentirlo. Va por más. Faltan 20, mucho</p>
<p>tiempo para querer aguantar. El reloj avanza. Y Mora que pierde otro mano a mano, y antes mete un desborde, pero David se pasa. Y después otra contra que Sánchez la cruza apenas larga. Es más River.</p>
<p>Van 43 minutos y súbitamente, el aliento decae. Las miradas de todos apuntan más al reloj que a otra cosa. Sin que nada nos inquiete demasiado, más que aquello de siempre, como contra Newell´s por citar un caso.</p>
<p>Mi garganta esta muda ya. Levantó los brazos pidiendo que empiece el revoleo de remeras para aguantar ese cacho más. Y nadie mira el partido, toda la atención puesta en el final, nadie se anima a festejar.</p>
<p>Ahora sí quizás da para hacer correr la bola. David no quiere más, y Mora tampoco. Sale el “mejor jugador de la cancha”, pero aún así, no si el empate viene por el cambio mal hecho.</p>
<p>Hay otra realidad. Ese puto inconsciente nos toma de nuevo por asalto. Aquellos puntos dejados sobre el final tantas veces. Se instala lo siniestro del futbol. Lo inimaginado, lo pensado e inmanejable. Eso de anticipar, que Pezzella hizo como un mariscal toda la tarde, en la última bola no salió. Y Silva, que la quiso bajar, y de “orto” le sale un pase. Como si los dioses manejaran los piolines de esta representación de la vida que es el fútbol.</p>
<p>Erviti que consuma “esa chanchada” del final. Todo parece estar escrito. El final, siempre el final abierto. Y el “chancho” disfrazado de diablo vuelve a meter la cola.</p>
<p>Se vuelve a reeditar lo efímero de la gloria y la derrota. Parece que Ibsen, Chejov, Pirandello hubieran armado ese guión de este final de manicomio. Una escenografía que nos dejó impávidos. Muertos en vida. Se hablará de por qué no salió Barovero, criminalizarán a Trezeguet, hasta el resbalón de Bottinelli será puesto en duda.</p>
<p>La calentura no tiene fin. Ya es tarde para acordarse de los dos cruzados rotos de Ramiro Funes Mori, de Aguirre, de la “pasividad” de Lunati que dejó a Schiavi y Somoza, agarrar y empujar hasta el hartazgo. Poco va a quedar de la obligación de barajar y dar de nuevo a los 10 minutos de Almeyda. De la autoridad con que jugó River, de la calidad en la nueva avivada de Ponzio, del impecable Pezzella, del gol de Mora a lo Messi. Y de la artesanal fiesta que montó la gente. Borrando hasta el minuto y medio del final a los 8000 Xeneizes -¿cómo entraron?- a la categoría de hinchada chica. Todo demasiado dulce, embriagador, como para que sea realidad.</p>
<p>Ya está, volvió a suceder lo que todos pensamos que no podía pasar. Hasta el propio Almeyda. No hay explicación. El futbol no es amigo de la lógica. La tarde voló, como el globo y mi voz. Lo sé. No estoy para autocríticas. Hoy no.</p>
<p>A medianoche, Retiro despide una correntina riverplatense de ley que dejó un testimonio de su padre en el Monumental. Era su confesión. Tampoco alcanzó. Ni la inocencia de mis hijos, protagonistas de la hinchada más grande del mundo.</p>
<p>“¿Qué festejan?” me preguntan con inocencia y candidez. Para mí todo es absurdo, nada me consuela. Mucho menos esta injusta paparruchada de equipo chico. Festejan empates invocando una “paternidad que sólo pudo haberse escapado de un manicomio”. ¡Te quiero River! Punto. Nada más.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Otra vez, el manoseo al hincha</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Otra-vez-el-manoseo-al-hincha-20121024-0007.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 01:16:38 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Obsoleto y la va de moderno. Trucho y la va de justo. Críptico, oscuro, violable. Humillante, irrespetuoso y anónimo. Canje. Livepass. ¿Quién ensucia a River con esta empresa? ¿Passarella, la AFA, los organismos de Seguridad? ¿El gran bonete? <div> <strong>Obsoleto y la va de moderno. Trucho y la va de justo. Críptico, oscuro, violable. Humillante, irrespetuoso y anónimo. Canje. Livepass. ¿Quién ensucia a River con esta empresa? ¿Passarella, la AFA, los organismos de Seguridad? ¿El gran bonete?</strong></div>
<div></div>
<div> Todos. Todos, responsables de esta mierda. ¿Quién le paga al socio sus horas de descanso convertidas en disgusto? ¿Quién dijo que con esto se paraba la reventa? Si solo hace falta recorrer Udaondo y ver cómo otros tienen lo que les corresponde a 120.000 socios.</div>
<div></div>
<div> Ineficaz, oneroso, impersonal. Absurdo, provocativo, irritante. Están invitando a la rebeldía del socio. Hay una masa de hinchas a punto de convertirse en hackers del Monumental. ¡Estúpidos! Usen el sentido común. Dejen de jugar con la pasión de tanta gente. ¡Canje nunca más! Abran las boleterías con el remanente.</div>
<div></div>
<div> Déjenle un cacho de épica al hincha para el domingo. ¿Quién se hace cargo de estas horas de angustia, de sensaciones de impotencia, de ataque de “abandono”? La camiseta más vendida del mundo, la bandera más larga del mundo, la “hinchada más seguidora y fiel del mundo” no se merecen este destrato.</div>
<div></div>
<div> Por Internet, la gente puteaba y amenazaba: “Con entrada o sin entrada, el domingo vamos a estar”. ¿Hace falta algo más para que algún día se consume una tragedia? Duele, claro que duele. Sin guante y sin vaselina, todavía más. El hincha de River no necesita más proctólogos. ¿No se dan cuenta que lo que nos tocan más que el traste es la dignidad?</div>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>¡Te debo el regalo, mamá!</title>
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          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 01:16:38 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Vieja querida, te pido perdón. Esperaba regalarte una sonrisa y un abrazo de felicidad y acá estoy de nuevo falluteándote. Vos que me enseñaste a querer a River tanto o más que el viejo. Que siempre me hiciste gamba. <p><strong>Vieja querida, te pido perdón. Esperaba regalarte una sonrisa y un abrazo de felicidad y acá estoy de nuevo falluteándote. Vos que me enseñaste a querer a River tanto o más que el viejo. Que siempre me hiciste gamba. Que bancaste todos los domingos que cambié las pastas en familia por estar junto al Millo. Que este domingo -tu domingo- volviste a enseñarme tu incondicionalidad, sin reclamarme nada. Soñando con verme volver con la moral alta, bien alta, para esperar el clásico con algo más que ilusiones. Otra vez, volví con las manos vacías de fútbol. Y se me desinfló el pecho por un rato. Pero por un rato, nomás, ¿eh? Y no pudo ser, porque volvimos a jugar mal, no sólo a perder. Y eso no sólo me llena de remordimientos, es lo que más joroba, ¿sabés?</strong></p>
<p>Disculpá vieja. Venía embaladito con las dos goleadas. Pero está escrito, que este equipo todavía es una caja de sorpresas. Cuantas más fichas le ponés sale punto. Cuando menos lo esperás es banca. ¿Qué se yo? Todos creímos que ganarle al Cervecero no era un trámite, pero había que aprovechar que venía para atrás. Siete fechas sin ganar para las huestes de “Aníbal”, no era poca cosa. Si hasta soñé que si pegábamos seis puntos seguidos nos prendíamos ahí. Y nos volvimos más que mojados… pillados por sus “elefantes”. ¿Te imaginás lo que podría haber sido? Una semana preparando la previa contra “ellos” con toda la adrenalina. Y no… otra vez, el plato quedó ahí, los ravioles fríos, la torta casera casi sin tocar, y esta cara de amargura que me la piso. Como dice papá, otra vez “el pescado sin vender”.</p>
<p>Daba para entusiasmarse. Ellos sin Caneo, nosotros con Lanzini por Aguirre, sin embargo, otra vez sopa. El River protagonista con el “Manu” adentro y enchufado duró lo que un soplido. Apenas diez minutos hasta que el chino Luna desperdició lo que Cauteruccio luego -casi desde la misma posición- transformó en gol. El chino rifó la oportunidad de abrir el marcador y a partir de ahí retornó la vieja película: ¡cuánto nos cuesta mantener la serenidad cuando el gol no llega temprano! Aquel arranque de pelota bien tratada pasó a ser un espejismo. Y entre la fricción, la mala intención, el partido se partió en mil pedazos. Fueron apareciendo cristales rotos, desperdigados por todos lados. No acertamos más dos pases seguidos. Pidió paso nuestra vieja conocida imprecisión y ante la urgencia se quedó a vivir hasta el final. Y en ese terreno, a lo “indio” nomás, los Kilmes nos fueron arriando. Y nosotros nada. Sin respuesta colectiva, ni individual. Bastó que dos veces nos tomaran de contra mal parados y Barovero le tapara un mano a mano al goleador de barbita, para que los miedos nos conviden al pelotazo. El partido que se iba despacito, en una sarta de imprecisiones, pases a los contrarios y mucho juego fuerte no sancionado abusando de la cancha resbaladiza, incluidas dos jugadas dudosas en el área. Primero la de Lanzini, tomado arriba en el área, cuando ya estábamos 0-1, y después la compensación con la no expulsión de Barovero en el penal no cobrado a Telechea.</p>
<p>Otra vez la vuelta a la irregularidad. O a la normalidad. Ganó, pierdo. Pierdo, gano. Otra vez en el sube y baja. Otra vez River desencontrado en un partido embarrado por donde se lo mire. Y esta vez no es que el rival se refugió atrás. Hubo cero ideas y el gol quedó circunscripto al primero que se equivocara feo y ése fue River. Terrible “furcio” letal de Bottinelli, que nos mató de un flechazo.</p>
<p>Por eso vieja del alma, aguantá. Aguantá una semana más. Toda esa condescendencia que vi en tus ojos, como si lo hubiéramos pensado juntos. Que valía la pena ir a reforzar la esperanza. Vos que entendiste que el mejor regalo en el Día de la Madre, era ir a confirmar los argumentos para ganarle a Boca. A revalidar los pergaminos goleadores, que ahora quedaron menos legibles que un papel mojado. Que valía la pena demorar la fiesta unos días más, para después tirar la casa por la ventana. Todo, todo eso que nos dijimos sin hablarnos y que salió mal, el domingo lo tenemos que revertir.</p>
<p>Todo este esfuerzo tiene que tener su recompensa. Dale vieja, ahora hay que redoblar la apuesta. No me dejés caer ahora. Vas a tener tu regalo, igual lo vas a tener. Te lo aseguro. Ganarle a Boca es lo más lindo del mundo. Te lo merecés más que nadie. Aguantá, aguantá una semana más. “Que el domingo cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar”.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Mirá qué distintos somos: goleamos y copamos la Ciudad</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Mira-que-distintos-somos-goleamos-y-copamos-la-Ciudad-20121010-0006.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 01:16:38 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[La bandera más larga del mundo que el lunes estuvo vistiendo de gala a la Capital tuvo su avant premier en el "verde césped". Y El hincha de River su aperitivo con cinco goles que le devolvieron kilos de serenidad. Lo que obliga a que el trapo se esti <p><strong>La bandera más larga del mundo que el lunes estuvo vistiendo de gala a la Capital tuvo su avant premier en el “verde césped”. Y El hincha de River su aperitivo con cinco goles que le devolvieron kilos de serenidad. Lo que obliga a que el trapo se estire mucho más.</strong></p>
<p>Vamos todos juntos por un River más grande, más largo, más ancho, más digno, más lindo. River se hizo un lunch ante el noble “bodeguero” mendocino, que se volvió con un peludo bárbaro. Hubo goles y situaciones tan variadas como canapés.</p>
<p>Contradictorio y halagueño a la vez, tanto que Aguirre y Sanchez levantaron muchísimo su nivel, fueron figuras y goleadores mientras que Trezeguet fue uno de los más flojos. Una positiva lectura diría: se puede jugar sin depender exclusivamente de él.</p>
<p>Vuelve a encenderse esa llamita que invita a creer que hay equipo. Porque hay arquero de sobra, los del fondo se van asentando, porque Cirigliano puede ser Ponzio cuando el “capo” no está. Se fue lesionado, pero antes volvió a reiterar la actitud que hace falta y marcó un golazo tremendo de “vivo”. Entonces, cuando la mayoría se contagia, Funes Mori puede asistir cuando el gol no llega, Mora está más maduro que una mermelada. Y te mancha, te salpica, te endulza, con su picardía.</p>
<p>Por ello, tan importante como la vuelta al triunfo en casa después de 10 partidos son las credenciales renovadas por el Samuray, cuando todo indicaba que no aguantaba. Cuando aquel respaldo pareció una despedida. Cuando el hincha se hartó de comprender y justificar la mala suerte, cuando la silla eléctrica ya había sido enviada a su templo.</p>
<p>El hombre respiró hondo, reflexionó una y cien veces sobre la “la nueva era” que sí o sí debía construir y no se le cayeron los anillos a la hora de volver a cambiar. Entendió que lo único que se puede aceptar en la vida como en el futbol es la incertidumbre.</p>
<p>Nada es para siempre. Ni los hombres, ni los rivales, ni los planteos tácticos y menos los cargos. Se aferró a su inagotable convicción de búsqueda y volvió a cambiar. Porque ese honor de dirigir a River lo entendió como un privilegio y no lo iba a rifar. No podía claudicar sin volver a intentar que “la única batalla perdida es la que no se da”.</p>
<p>Sabía que vendrían por él. Y lo encontrarían. Trabajando más que nunca con el compromiso redoblado, por la crisis. Doble turno y estudiando cada pieza y cada movida como la del ajedrez.</p>
<p>Y ahí van Matías y sus jugadores, enhebrando nuevos planteos como pedazos de paño a esa kilométrica bandera. Con un esquema menos lírico, si se quiere, con menos vuelo que aquel que supieron conseguir esas generaciones de cracks tan extensa como la historia que el lunes peregrinó desde Alvear y Tagle hasta el Monumental.</p>
<p>Hay un River más práctico, menos vistoso y más inteligente. Salvando largamente las distancias, alguna vez el equipo de Veira ganó la Libertadores y la Intercontinental jugando casi de contra. Claro que no siempre contará con la ayuda de rivales tan frontales como el equipo del Turco Asad, que dejó espacios inmensos que a River casi nadie le proporciona. Pero esa es otra historia y otra encrucijada a resolver, cuando lleguen los que no sacan la “cola” de su área.</p>
<p>Este River, más realista, endureció su carácter y aunque recién está empezando a mostrar su hombría parece decidido a mostrar los dientes antes que perder más puntos.</p>
<p>Enhorabuena, el clásico se acerca y es hora de volverlo a ganar. River, hoy, es esto y punto. No es poco. Pretender ver a La Máquina, el Santos o el Barcelona en tiempos de vacas flacas es una insensatez en lo inmediato.<br>No obstante, como todo vuelve y todo se transforma, se aplauden estos dos escalones subidos porque traen “aire puro”. Se recuperó la energía, se emergió transitoriamente de la catástrofe y el domingo terminó siendo una fiesta.</p>
<p>Fiesta en continuado hasta que las velas no ardan. Es que nuestras “bodas de sangre” con los viejos y humildes darseneros se recontratan a diario.</p>
<p>Aquel testamento que legamos de nuestros abuelos, antes quizás de ser los Millonarios. Igual y tan parecido a este equipo que todavía no brinda con champagne.</p>
<p>¡Oh, casualidad, todo muy sencillito como esta “nueva era” que se está gestando! Que ayer igual que hoy, nos viste ese espiral de orgulloso rojo y blanco que envolvió al mundo, más vivo que nunca.</p>
<p>¡Mirá qué distintos somos! Caminamos todos juntos por esta gloria de haber nacido hincha de River.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Luna llena, vida nueva</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Luna-llena-vida-nueva-20121001-0007.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 01:02:37 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Esa exquisita volea del "Chino" de medio giro, tras gran pase de zurda de Mora, puso el partido en otra dimensión. Menos terrenal, más idílica. Abría el camino definitivo a una victoria tan urgente que dan ganas de creer que a River le espera una " <p><strong>Esa exquisita volea del “Chino” de medio giro, tras gran pase de zurda de Mora, puso el partido en otra dimensión. Menos terrenal, más idílica. Abría el camino definitivo a una victoria tan urgente que dan ganas de creer que a River le espera una “vida nueva”, que hay algo más que sufrimiento en su horizonte.</strong></p>
<p>Para ello no sólo era necesaria “la prepotencia del trabajo” que había prometido el León, sino también un conjunto de jugadores que a falta de pilchas de gala se vistieran de acuerdo a las circunstancias. Había que animarse al casco y al chaleco, y defender cada pelota como el plato de sopa de un guerrero.</p>
<p>No hay mal que por bien no venga. El “cambia, todo cambia” de Matías y esa búsqueda frenética que confundía más de lo que aclaraba, esta vez tuvo sus frutos. Con Mercado y Martínez lesionados por las bandas, apostó fuerte por cuatro centrales.</p>
<p>El medio surgió de la resultante de tantas frustraciones. De todos modos, no pudo esconder su conclusión: “me falta recuperación”, habrá pensado. Entonces optó por cuatro volantes de “garrote” de entrada y se guardó algo de fútbol en Lanzini y Affranchino, para cuando el trámite lo pidiera.</p>
<p>Arriba también se imponían variantes. Cuando a los goleadores se les cierra el arco, comienzan a perder la fe. Este equipo está pasado de estrés, un poco de sombra no les viene mal.</p>
<p>El viaje de Trezeguet a Europa ayudó para sentar también a Rogelio Funes Mori en el banco. Y resultó. Una conjunción de “Luna Morena”, entre el uruguayo -partidazo- y el Chino renovaron influjos en ataque y esta vez los astros nos acompañaron.</p>
<p>Hasta la patriada de Ponzio el partido era lo más parecido a un interno de gremios de las distintas C.G.T. Menos docentes, panaderos y artistas. La fauna completa. Todo iba de tres cuartos a tres cuartos, con esquemas parecidos.</p>
<p>Choque, chispas en cada cruce, cortes de ruta, etc. sin nadie que rompa el libreto. Con laterales aburguesados como oficinistas, volantes adictos a la fricción y el fútbol en una sala de velatorio.</p>
<p>Pero de golpe, el clon del “León”, sintió que él -justamente él- no podía lavarse las manos como el Poncio bíblico. Se comprometió con el partido, anticipó, la adelantó dos metros y sacó un viandazo propio de un conductor. 1 a 0 y el abrazo interminable con Matías, para ofrendárselo y empezar a quitarle presión. Que de hecho “algo de paz” se merece.</p>
<p>Y a partir de ahí, River se tranquilizó y se transmitió el contagio. Almeyda se animó con los cambios ofensivos sin perder equilibrio.</p>
<p>Primero acertó en el ingreso de Affranchino, por un Sánchez al que otra vez se lo vio nublado, sin ideas. Luego con Lanzini por Cirigliano y finalmente en los últimos quince minutos el Mellizo tuvo su revancha.</p>
<p>Después del golazo de Luna, la clase obrera viajó al paraíso. Dos goles más en 15 minutos, que pudieron ser cinco, si Lanzini no titubeara tanto a la hora de definir y Mora –muy picante y figura– hubiera podido puntear correctamente dos claras oportunidades.</p>
<p>Cambia, todo cambia. Hasta el campeonato. Que no tiene ningún puntero que se afirme. Todos ganan y pierden con cualquiera. Matías encontró luz en el Viaducto cuando todo hacía suponer que era un túnel sin salida.</p>
<p>Sin embargo, esta vez esa obstinación se convirtió en su mejor aliada. Siguió buscando y encontró. Aunque haya voces que en la semana lo trataron de “ídolo inventado” y “repentino”. Una ingratitud. Pero el hombre, se sabe, tiene su estrella. Por eso ese abrazo del León sin “n” y de todo el grupo.</p>
<p>La gente de River volvió a emocionarse y el propio Matías agradeció este triunfo. Pocos contaban con que cuando sale la Luna aparece el bravo River.</p>
<p>¡Que de una vez por todas regrese la “vida nueva”! A estirar la racha como esa bandera interminable que el 8 de octubre va a envolver todos los corazones millonarios del mundo. Que ya volverán el frac y la galera.</p>
<p>River produce estas cosas: encontrar cuatro pepitas de oro en un yacimiento que parecía extinguido. ¡Hermosa manera de festejar la semana del Hincha de River!</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Cacerolazo Monumental</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Cacerolazo-Monumental-20120924-0004.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 01:02:37 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[El hincha se hartó y se expresó. Lo hizo espontáneamente, aunque Passarella lo niegue. Soportó estoicamente la sequía de victorias -diez partidos sin ganar de local-, renovó infructuosamente sus sueños de fútbol partido a partido y, ante este n <p><span style="font-weight: bold">El hincha se hartó y se expresó. Lo hizo espontáneamente, aunque Passarella lo niegue. Soportó estoicamente la sequía de victorias -diez partidos sin ganar de local-, renovó infructuosamente sus sueños de fútbol partido a partido y, ante este nuevo embargo sobre su sonrisa largamente hipotecada, reaccionó.</span></p>
<p>Después del bochazo de Cahais que decretó el 0-1, lo invadió la impotencia. Lo recorrió un conocido dolor que no todavía puede sacarse de adentro. El estupor ante el regreso del túnel del tiempo. Esa espina atragantada de la “B”, está ahí y nada indica que haya sido extirpada definitivamente. Ese gol, poco importa ya si merecido o no, produjo un shock por más de 10 minutos.</p>
<p>El hincha cayó en un gris de ausencia casi como el del equipo “centro a la olla” que nos representa. Y por suerte, antes que lo anestesie la tristeza, sus tripas dijeron “basta”. Soltó su enojo como hacía tiempo no lo hacía. Necesitaba escupir su bronca y hacer catarsis. Hacerse oír. Y se descargó con Passarella primero -que el 80 por ciento se lo atribuye al periodismo “mala leche” en una lectura incorrecta- , mientras que a Almeyda lo chicaneó con la vuelta de Ramón. El hincha caceroleó contra un combo en el que inevitablemente se filtra de todo -medios, intereses políticos, viejos rencores personales, etc-, pero nadie le puede restar legitimidad a la protesta.</p>
<p>No fue una respuesta aislada, fue masiva. Y en general, cuando ello ocurre, es porque la gente está olfateando que algo se está poniendo rancio y se necesitan “cambios”. El hincha común no especula con su sentimiento. Aprueba o desaprueba. Algo le gusta o no le gusta. Es simple, tal vez más directo y lineal, pero no menos carente de sentido común. Ve que River no gana, ni juega bien, ni promete un futuro esperanzador.</p>
<p>Pasarella se queja de los que quieren su sillón, las campañas en su contra, etc., como cuando algunos políticos no pueden aceptar la inflación y la inseguridad. No todas son intrigas palaciegas, ni campañas destituyentes. La realidad indica que este River está lejos de poder ayudarse y de ser ayudado, sino se regala una seria autocrítica.</p>
<p>Almeyda, como buen león, se debate entre el “seguir” o “tomarse un descanso en el predio de Benavidez”. Fiel a la conducción de la manada, redobla la apuesta. Sin embargo, no puede transmitir esa convicción a sus hombres. Se hace difícil desmentir la sensación del hincha, que lo observa sin hallar respuestas positivas luego de tantos cambios tácticos y de nombres partido tras partido.</p>
<p>¡Qué intríngulis este de la pasión y la razón de ser hincha de River! Hoy, aquí y ahora. ¡Cuántos dilemas! Cómo hacer para que un ídolo como Almeyda no termine como otros en la hoguera. Cómo hacer para evitar la tentación de Ramón, sin caer en la salida “mesiánica”. ¿Podrá Almeyda? ¿Podría Ramón levantar un plantel carente de talentos? ¿O es el mejor manotazo de ahogados que nos queda?</p>
<p>River está a punto de comerse a otro “grande” como Matías. Parece que es ley de vida. ¿Tiene margen para recuperar el crédito? ¿Tiene las herramientas? ¿Alcanzará solamente con la prepotencia del trabajo? Habrá que morir con las botas puestas nomás o esperar un “milagro”.</p>
<p>Hoy camina por la cornisa y nadie quiere que se caiga. Pero Almeyda y todo River vuelven a asumir riesgos de autoflagelación. Con muchos soldados averiados, nadie acierta donde está la salida. ¡Cuántas preguntas, Matías! ¿Por qué tomar este equipo? ¿Por qué ser funcional a esta pésima política de compras? ¿Para qué continuar luego del ascenso? ¿Hasta dónde esa confianza no formó parte de su propia negación? ¿Hasta cuándo esta perseverancia aguanta si no llega la levantada?</p>
<p>El abismo está ahí. Se desató la rabia, el enojo, y es lógico que así sea. La misión es salir de la racha perdedora, dirija quién dirija. River Plate, por encima de los nombres y las personas.</p><p></p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>River volvió a ser el espanta sueños</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/River-volvio-a-ser-el-espanta-suenos-20120917-0001.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 01:02:37 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Allí, en el Fortín de Liniers, quedó cautivo el "atrapa sueños" que cada tanto despierta en el equipo de Almeyda. Ese 4-3-3 que cosechó tantos elogios contra Newell's duró lo que un "piquito" en el de día de la primavera. <p><strong>Allí, en el Fortín de Liniers, quedó cautivo el “atrapa sueños” que cada tanto despierta en el equipo de Almeyda. Ese 4-3-3 que cosechó tantos elogios contra Newell’s duró lo que un “piquito” en el de día de la primavera. Fue una ilusión fugaz más, que terminó de la peor manera, como aquellas viejas pesadillas, cuando la impotencia quiere desalambrar esa película tortuosa, para que no siga, para despertarnos y duela menos. Ese viejo temor de “una sombra ya pronto serás”. ¿O volverás a ser…? El público de River así lo percibió más allá de los violentos en injustificables “justicieros”, que solo agregan nafta al fuego. Un mensaje: ¡cuidado, es tan corto el amor y tan largo el olvido!</strong></p>
<p>Es que el baile que nos dio Vélez fue de tal magnitud como el de “Maravilla” Martínez en los primeros once rounds a Chávez Jr. Y que el baño de realidad fue un sopapo peor que el del mexicano en el último asalto, cuando casi nos quedamos sin nuevo campeón mundial mediano. Lo del Fortín rozó la humillación. River, decepcionante, y más doloroso aun cuando el hincha y su entusiasmo habían tomado envión. Almeyda, quizás sobre estimado por nosotros mismos los periodistas, cayó en la trampa de que los partidos pueden ser un “simulcoop” -uno de otro-.</p>
<p>Tanta es la ansiedad de ver a River ser el que alguna vez fue, que entre todos batimos bombos y platillos. Se había creado una atmósfera de confianza ciega en esa “golondrina” que, como es su costumbre, no termina de hacer verano. El equipo del Flaco Gareca marcó clarísimas y contundentes diferencias entre un conjunto que hace años viene jugando a lo mismo, aún con distintos protagonistas.</p>
<p>Hay mucho mérito del entrenador, que puede sostener una idea colectiva de juego sin resentir su estructura luego de la sangría que sufrió su plantel, que maneja a las mil maravillas los recambios (por eso Bella puede ser Ricky Álvarez o el mismo Augusto Fernández; Insúa puede ser Zapata con más fútbol; Pratto, Óbolo; o Ferreyra puede ser lo mismo que Silva). Cualquiera de estos ejemplos es válido para el trabajo del Tigre, técnico que ha demostrado mucha plasticidad en sus planteos. Porque si hay algo que se vio a las claras y evidenció saber fue que nunca hay dos partidos iguales ni que los rivales son una calcografía. Como así tampoco jugar de local o visitante da lo mismo. Por eso, Vélez, avisado, muy avisado de lo que Almeyda quería reintentar, le cambió los roles y lo dejó sin libreto, sin papeles, ideas, ni armas para rasguñar siquiera a Fortín.</p>
<p>Ni siquiera pudo atinar a la inmolación del malón. River no tuvo alma ni reacción, porque la superioridad de uno a otro fue abismal. Vélez supo acortar el campo como pocos, jugó en ataque y defensa en 40 metros. Metió una presión que resultó demoledora, tocando y pasando. Los defensores y los volantes al ataque, así como retrocediendo los delanteros, que ni falta casi les hizo.</p>
<p>Mientras que River fue un horror. Impotente, desbordado, impreciso, soso, light. River volvió a ser esa sombra que no halla su D.N.I y cuya “cara B” -la de la desorientación- lo asalta cuando amaga reencontrarse con sí mismo. No hubo equipo ni individualidades que se salven de la crítica, excepto Barovero. Cuesta bancarse el desánimo, pero si se aprende algo de la lección ofrecida por los de Gareca, es constructivo que sea ahora antes de caer en el “agujerito sin fin”.</p>
<p>El “espanta sueños” quizás nos remita a otra perspectiva. Saber que el sueño ambicioso de planear alto y ser ave rapaz de uñas afiladas para pelear el campeonato todavía no está; que este equipo debe pensar en volar más bajo hasta que pueda decolar como al hincha de River le gusta; que jugar con tres puntas no es para cualquiera ni se trata de pulsar el piloto automático; que es una pena que los sueños nos abandonen tan velozmente; que el dolor de “ya no ser” no puede ser una herida incurable. Para eso Almeyda tendrá que reenamorar a la gente encontrando a alguien que ame la pelota como una bandera, dejar los hologramas de los partidos y no refugiarse en los esquemas que una tarde y una vez, en un partido, le dieron resultado. Cada partido es un enigma a descifrar. Un enganche a mano es como un tarro de lombrices en la pesca, un cacho de pan en la mesa, el aire y el sol. Nunca debe faltar.</p>
<p>Atrapar sueños, exige primero principios de realidad. Sin la pelota no hay juego. ¡Basta de dudas! Puedo escribir los versos más tristes, sin embargo el viento gira en el cielo y canta: ¡Sooooy de River, soooy de River, soy de River, yo soy…!</p><p></p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Yira, yira�? empate con sabor a injusticia</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Yira-yira-empate-con-sabor-a-injusticia-20120910-0006.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 01:02:37 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[&iexcl;Verás que todo es mentira, verás que nada es amor… que al futbol nada le importa! Sí, uno se queda con el sabor amargo del 3-3 final. ¿Cómo desmentirlo? Sin embargo, hubo otro River. Tuvo swing, y poesía. Despertó alegría y electricidad en la g <p><strong>¡Verás que todo es mentira, verás que nada es amor… que al futbol nada le importa! Sí, uno se queda con el sabor amargo del 3-3 final. ¿Cómo desmentirlo? Sin embargo, hubo otro River. Tuvo swing, y poesía. Despertó alegría y electricidad en la gente, más allá del resultado, y eso también cuenta. Y mucho… El equipo se fue aplaudido…</strong></p>
<p>¡Qué otro gesto de mayor amor por el espectáculo puede haber que el regreso de un wing! Ayer Almeyda, que buscó tanto en ingenierías modernistas y no hallaba respuestas, encontró una tan simple, como vieja y casi archivada. Jugar con un puntero derecho. ¡Y vaya que encontró futbol! Aunque los dos puntos perdidos los suframos.</p>
<p>Nadie ignora que en futbol la “suerte es grela” y a veces el diablo mete la cola. Sin embargo, cuando un tipo como Rodrigo Mora nos devuelve un cacho de identidad, de la nuestra, ya el tango suena a milonga.</p>
<p>Cuerdas sensibles a la esperanza. Es que el uruguayo se dio el gustó en cambiarle la cara a River. No sólo bailó a Heinze hasta el ridículo, sino que hizo cosas de Loustau, de Cubilla, de Ortega y hasta de Pinino, como esa avivada del segundo gol que pareció una pintura cubista. El ojo y la cabeza para un lado, la pierna cambiada y el ángulo de foco para otro. El arquero desconcertado. El gol, una pintura que levantó el estadio.</p>
<p>Hablo del influjo Mora, porque a partir de ese jugador, bajito, guapo, encarador, que supo poner el cuerpo como Dios manda, River cambió el anodino esquema táctico que había mostrado hasta la fecha anterior.</p>
<p>Tomó más riesgos sacando el doble cinco, pero ganó en ambición, profundidad y velocidad. Hizo la cancha ancha y el equipo se vio obligado a hacerse más corto. En los papeles se pensaba en un partido a cara o cruz. Y así ocurrió. Por suerte, fue partidazo.</p>
<p>Newell’s aprovechó los primeros minutos y cobró por ventanilla el desacople tempranero, con un rebote de Pérez que dio Barovero -buena atajada- tras gran jugada de Scocco.</p>
<p>Fueron diez minutos de desacople, aunque la respuesta no se hizo esperar. A partir del desequilibrio de Mora, River fue copiando su “energía positiva”, y le rodeó el rancho a Guzmán como si fuera el Planetario. En pasajes arrasó con su rival y le fue a la yugular al buen equipo del Tata Martino. En ese primer tiempo, le creó infinidad de situaciones.</p>
<p>Fue lo mejor de River en el torneo. Con Sánchez, muy potente y dinámico, Rojas aprovechando su zurdita para cambiar de frente y encontrar los huecos, Ponzio -otra vez- a lo Ponzio, cada vez más líder y con mucha claridad. Trezeguet pivoteando y llegando. Rompiendo la racha con una tijera espectacular. Rogelio Funes Mori, preciso, sin apurarse, encarando por izquierda hasta con algún lujito. River era dueño y señor de la cancha, peloteaba a la Lepra, que la sacó baratita. Se fueron al vestuario y todo indicaba que el partido estaba abierto. Había que liquidarlo. Ya se sabe que River, cada vez que quiere dormirlo, termina muerto. Había que ir por más.</p>
<p>Y River fue. Mora, otra vez, jugó 23 minutos descomunales. Bajaron algunos “oles” de la tribuna, como hace tiempo no se escuchaban. Y el uruguayo obligaba a ser acompañado. Y en una de sus tantas incursiones al área, entró como diez, tras pase de Funes Mori, llegó al fondo sin ángulo, giró y se la devolvió al mellizo, que rompió el arco. El “tridente”, otra vez. Parecía la frutilla del postre…</p>
<p>Sin embargo, “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”… Y casi de inmediato, cuando el Monumental explotaba de alegría, en una jugada fuera de contexto, se vino la noche. Las “buenas ondas” parecieron darle paso al maleficio que persigue a River de local. Barovero no gritó y Sánchez hizo “la gran Braña”, -de manera inconsciente le tiro el cuerpo y el brazo a una pelota cruzada e intrascendente-. Penal y gol de Newell’s, que encontró su resurrección de manera providencial, y al minuto, con River shockeado, armó una jugada espléndida y Scocco -la otra figura del partido- de sobrepique la clavó al ángulo.</p>
<p>Sería fácil crucificar a Sánchez, que jugó un muy buen partido, incluso como lateral, cuando debió pasar a la posición de Mercado -flojo en el tiempo que jugó- hasta que salió por una grave lesión. Y sería injusto pegarle a todo River. No fueron tantas las situaciones a favor del conjunto rosarino.</p>
<p>Incluso, River reaccionó sobre el final y si Rogelio, en vez de querer tirar a colocar, metía un fierrazo abajo, por allí se cantaba victoria. Hubiera sido altamente merecido.</p>
<p>Por eso River se fue aplaudido. No pudo llevarse los tres puntos, pero jugó a lo River. Salió a comerse al rival desde el minuto cero. Las circunstancias en el fútbol no son sólo desatenciones. También juegan.</p>
<p>Lo importante es que River encontró el camino con la saludable “vuelta de un wing”, ese Rodrigo Mora que obligó al 4-3-3, a la audacia, al coraje. Una irreverente aparición que pareció darle la razón a Platini: “El fútbol de ataque se murió cuando se cambiaron los wines por laterales volantes”. El resultado: ya se sabe, como el amor, como la vida, tantas veces “yira, yira”. Es tan cambiante y no hay respuestas…</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>La heroica no es el camino</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/La-heroica-no-es-el-camino-20120903-0009.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 01:02:37 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[El pibe Pezzella salvó las papas, en una aparición fantasmal y perfectamente definida, tras una avivada de Ponzio. Semienterrado en su propia impotencia, River salvó un punto del Cementerio de los Elefantes, cuando Colón ya festejaba la punta del camp <p><strong>El pibe Pezzella salvó las papas, en una aparición fantasmal y perfectamente definida, tras una avivada de Ponzio. Semienterrado en su propia impotencia, River salvó un punto del Cementerio de los Elefantes, cuando Colón ya festejaba la punta del campeonato. </strong></p>
<p>A la luz verde del Sabalero de Sensini se le oponía la amarilla de Almeyda. Uno, ganador y en racha en el Argentino y el “Evita”. El otro, River, buscando el cómo, dónde, el cuándo, el con qué… Para ello, el Pelado metió tres variantes insospechadas que, según sus declaraciones, apuntaban a recuperar “tenencia de pelota”, ciertamente un bien escaso.</p>
<p>La idea era darle circulación y no pelotazos al equipo. Sin embargo, o se miró mucho el ombligo, o bien no leyó el presente de este Colón, un equipo que pasa con mucha velocidad al ataque, por lo que hay que tener gente rápida para anticiparlo. Curuchet fue una pesadilla en la primera etapa. Y aún con Prediger afiebrado y Bastía en una pierna, la enfermería de Colón tuvo mucha más reacción donde se cocina el partido.</p>
<p>En la primera etapa, River decepcionó. Estuvo desarmónico, lento y exasperantemente impreciso. Los cambios merecen un párrafo aparte.</p>
<p>Pezzella Ingresó con la función de defender, claro, pero además de ser salida con pelota por abajo. Sin embargo, desbordados los medios le tocó mucho jugarse el cuerpo en el mano a mano. Y ese no es su fuerte. Cuando le tiran el camión encima, generalmente pierde. Deberá trabajar mejor los tiempos para salir a cortar. El viejo y sabio Lobo Ledesma, convocado para hacer dos o tres cortas en mitad de cancha. Trabó y ganó. Miró hacia sus costados. Y mientras que nadie se le movía, parecía que se terminaba el partido. Inevitablemente se la robaban. Y arriba se apostó por Cazares, pero otra vez, igual que Lanzini, muy recostado sobre la izquierda. Jugando casi como extremo está obligado a desequilibrar por potencia y habilidad en ese sector, cuando su fuerte es la pausa y la conducción, pero como enlace. Si a esto le agregamos los años de Ponzio más los de Trezeguet y las tremendas equivocaciones de anoche de Sánchez, River fue un equipo amorfo, viejo. Sin ideas, con once tipos desparramados, en posiciones equivocadas. La cabeza en los pies. Los pies en las rodillas. ¿La tenencia? Bien, gracias.</p>
<p>Se imponía una nueva planificación para el complemento. Algo más de audacia. ¿Quizás el Keko, como volante por derecha con posibilidades de llegada? Repito: Sánchez deberá mejorar muchísimo. Está pasado de rosca. Y es una máquina de rifar ataques.</p>
<p>Ingresó Rojas por Cazares y tuvo mucha más participación. Al punto que Funes Mori entró en acción, metió un par de desbordes y tuvo algún chispazo del nueve que se sabe generar su propio espacio y River se fue arrimando de a poquito al arco de Colón. Hubo un lapso sobre la mitad del segundo tiempo que Colón aflojó el ritmo, quizás sintiendo el esfuerzo del partido con Racing. Y cuando todo indicaba incluir otro punta, Almeyda no se animó. Sacó al Lobo y metió a Aguirre. No quiso arriesgar. Y pagó.</p>
<p>Todo el rojinegro esta “Esperando a Tito” –el magnífico cuento de Saccheri- y el implacable goleador Ramírez –recién ingresado-, en la primera que tocó, metió un frentazo impecable. ¿Y ahora? River fue a la carga barraca. Tiró más que nunca, el frac que alguna vez lo distinguió y sigue ausente y sin aviso. Se puso el overol. Metió a Mora y fue. El “pibe de Selección” mostró su rebeldía y metió un fierrazo para establecer el empate que salvó la noche, y Colón terminó en el “Pozo”.</p>
<p>Hay que decirlo, River no se defendió como lo hizo San Lorenzo en la fecha pasada. No se colgó del travesaño. Pero cosa curiosa en Almeyda, esta vez careció de ambición. River debe resolver varios enigmas. Y el que dejó su imagen ayer en santa Fe, fue desconcertante. No funcionaron los cambios. Vendrán otros seguramente. En el “mientras tanto”, angustia… no saber para qué está. “La heroica” es quemar las naves. No es el camino. Y lejos, muy lejos, nos está quedando ser “el más grande” por su fútbol. Almeyda no come vidrios y lo sabe. Busca y no encuentra el rendimiento colectivo pretendido.</p>
<p>Pide paciencia a sus jugadores, pero el hincha se impacienta con él. Es de grandes no caer nuevamente en la ingratitud. Y de mal gusto sumarse a la campaña mediática desatada en las redes a favor de Ramón. Otra vez los resultados deciden la carnadura o no de los lobbistas, que rebotan en el inconsciente del hincha. No creo que esto sea bien visto por el riojano y nada lo favorece. Ni a él ni a River. Ya habrá tiempo. Por ahora, no contribuye a la serenidad que este cuerpo técnico se ganó por derecho propio para armar un equipo prácticamente nuevo.</p><p></p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Caruso se robó el CBU de los creadores</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Caruso-se-robo-el-CBU-de-los-creadores-20120827-0008.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 01:02:37 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Caruso pidió la postergación del clásico. No quería jugar. Sentía que las medidas de intervención de la AFIP lo perjudicaban desproporcionadamente. Lloró de antemano, como es su costumbre. Sin embargo, eran Stracqualursi versus Bottinelli. Empate <p><strong>Caruso pidió la postergación del clásico. No quería jugar. Sentía que las medidas de intervención de la AFIP lo perjudicaban desproporcionadamente. Lloró de antemano, como es su costumbre. Sin embargo, eran Stracqualursi versus Bottinelli. Empate. El mismo resultado que se dio en la cancha. Pero allí, obligado a jugar, se dio el gusto. Consiguió un miserable resultado para un equipo ¿grande? Tan pobre, que en la lucha por el descenso sumó sólo 0.33 contra 1 de River. ¿Qué ganó? Ganó en el miedo a perder. Porque San Lorenzo salió a no jugar y a arrastrar a su rival a su terreno.</strong></p>
<p>Fricción, lucha, destrucción. Claro que contó con la complicidad de un River que manejó bien la pelota durante un rato largo del primer tiempo y tuvo la iniciativa en los últimos veinte del complemento, pero que careció de profundidad. Le faltó chispa. No encontró nunca la luz de la creación, ni la precisión y movilidad, que pudiera quebrar el laberíntico 4-4-2 que plantó “el señor no juego”. Asignatura pendiente para Almeyda y cualquier técnico: hallar los espacios de local, donde la mayoría de sus rivales vienen a refugiarse y ver qué pasa. Otra vez, no se encontró la llave contra esos sistemas.</p>
<p>Es cierto, no hay un Messi a la vuelta de la esquina que te hace dos goles en cuatro minutos -como al Osasuna- y rompe todos los esquemas. Pero sí hay premisas que respetar. Hacer ancha la cancha para abrir tantas puertas que se abren y se van cerrando, ante tanto escalonamiento en la marca. Por izquierda no hay salida ni sorpresa. Menos si no ubica un volante o defensor con pierna hábil por ese sector. A Ramiro Funes Mori le quema la pelota con la cancha cambiada. Y por derecha, lo mejorcito, Mercado y Sánchez todavía acusan falta de sincronización. Ponzio y Cirigliano tuvieron mucho el balón, y el primero fue figura por “rebeldía” y actitud. Metió dos remates de gol. Escapó al libreto, cuando lo que se necesita es que Lanzini vaya asumiendo ese rol.</p>
<p>Las dos torres de adelante fueron casi siempre anticipados. Y a Trezeguet se lo notó como si no estuviera totalmente recuperado. Más lejos de la definición que de costumbre. Un ejemplo: un desborde de Rogelio, el mellizo, en el complemento por izquierda al que el francés llegó tarde para empujarla. De todos modos, el ingreso de Villalva siempre es una carta transgresora. Y River volvió a tomar las riendas cuando el “Keko” junto a Cazares -algo livianito- metieron algún enganche o una gambeta ante una defensa acerada.</p>
<p>Caruso tiene en Migliore el arquero ideal. El que mejor le maneja los libretos. Es el “numen” en cancha del antifútbol que el técnico propone. Se autolesiona, hace tiempo cien veces, se hace el distraído. Se robó mucho más que cuatro minutos de alargue. Y Delfino lo amonestó para la tribuna. Jamás pensó en echarlo. Después, doble linea de cuatro. Dos centrales fuertes y sacadores. Otros tantos autitos chocadores en el medio con Buffarini como “medio scrum”. Sin dudas, el mejor del Ciclón en esa línea. Y arriba Jara contra el mundo. Que casi acierta el prode en una contra. Y Ahí sí. Si Caruso te emboca, se olvida de todo. Y hace escuela de lo estratégico, de su planificación maestra, de los tiempos del partido, de la enjundia de su equipo. En fin, toda su “sarasa”.</p>
<p>La tarde noche del domingo pareció que la AFIP también se hubiese quedado con los CBU del fútbol creativo. Y lo real es que “enhorabuena” se metió con las triangulaciones. Lo que nadie creía es que el buen juego iba a caer en “triángulo de las Bermudas”. Era un clásico, entre un grande –River- y otro que ya parece un ex. Lo dijo el actor sanlorencista Viggo Mortensen –el Señor de los Anillos-: “Caruso no tiene grandeza”. ¿Y vos qué película buena hiciste? –irrespetuoso le replicó el petiso-. Una institución que tuvo a “los carasucias” y a “los matadores” y hoy festeja empates. De no creer…</p>
<p>Menos que River no encuentre la fórmula para desenmascarar a estos tartufos, que no creen que el fútbol es un espectáculo artístico. No sólo una pasión. Lo dice la historia de River, esa que se vio en la previa en las pantallas del estadio. Fuente inagotable de talentos. De jugadores fantásticos. Con o sin anillos. Almeyda los conoció y debe insistir en su búsqueda.</p>
<p>El hincha de River tiene clara su identidad y su gusto. No hace falta que nos pregunten: ¿De qué barrio sos? Nuestro CBU aclara: De Núñez, de donde salieron los más grandes cracks de la Argentina. ¿Queda claro?</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Sin Trezeguet, los goles trituraron a Tigre</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Sin-Trezeguet-los-goles-trituraron-a-Tigre-20120820-0004.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 01:02:37 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[El trabalenguas es equivalente a los "tres platos de trigo", que Javier García &ndash;el dubitativo exarquero de Boca- tuvo que ir a buscar al fondo del arco. A los cinco del segundo tiempo, los de Arruabarrena parecían indigestados y más rayados que nunc <p><strong>El trabalenguas es equivalente a los “tres platos de trigo”, que Javier García –el dubitativo exarquero de Boca- tuvo que ir a buscar al fondo del arco. A los cinco del segundo tiempo, los de Arruabarrena parecían indigestados y más rayados que nunca. River había jugado un muy buen primer tiempo, aprovechando con merdiana precisión cada contragolpe y distracción que le ofreció el distraído felino de Victoria. </strong></p>
<p>En el primero, una salida veloz en el contragolpe bien manejada por Ponzio, con gambeta y pase exacto al Keko, mostró a un jugador de Tigre más preocupado en atarse los botines que en defender. De todos modos, la propuesta fue de ida y vuelta. Está visto que a River le sientan bien estos partidos donde se le abren los espacios. Torassa y Pérez García se acercaron con peligro en el arranque.</p>
<p>Y River respondió rápido con un Villalva encendido por izquierda que rápido trocó posiciones con Lanzini. Así, el partido se hizo de ida y vuelta, sin que la pelota se detuviera demasiado en el medio. Tigre presentó sus “Paparattos” en defensa y River los suyos. Llegó el 2-0, con un magnífico pase cruzado de Funes Mori a Sánchez para que éste la empujara de cabeza.</p>
<p>Solito, el equipo cayó en la imprecisión y el nerviosismo de González Pirez y Ramiro Funes Mori que, poco ayudados por Cirigliano en la contención, comenzaron a retroceder. River se refugió en el área. Un error. González Pirez la colgó de un puntinazo en el corazón de la “barra del Matador”. De mal gusto y para peores que de allí nació el centro que culminó con el precioso cabezazo de Orban. 1-2. El Matador siguió empujando y Barovero estuvo atento.</p>
<p>Le cortó una al difícil Lechuga Maggiollo y hubo algunos forcejeos que Laverni correctamente no compró. Lo mejor del arquero millonario fue la salida rápida con las manos, correctísima decisión para no dividir la pelota que comenzó a encontrar la manija de Manuel Lanzini y algunos toqueteos desequilibrantes en la sociedad con el keko.</p>
<p>El primer tiempo, que tuvo un ritmo vibrante y varias llegadas y que pudo abultar el marcador, se extendió hasta los cinco del complemento. Hasta esa doble asistencia del Mellizo, que ganó la raya y buscó descarga al punto del penal, el rebote volvió a sus pies y un toquecito al Manu, nuevamente, hicieron que éste definiera con un “pase a la red”. Un gol a lo River.</p>
<p>Con la satisfacción de ver a al nueve de River atreviéndose a ponerse el traje de David, sin que le quede grande. Sin desesperarse por su conquista y siendo factor decisivo en el triunfo. Al final, también se había movido de izquierda a derecha, dejándolo en una posición inmejorable al Chino Luna, a quien pareció que le jugó una mala pasada el inconsciente. No pudo liquidar a su exequipo -le perdonó la vida- y su remate dio increíblemente en el travesaño.</p>
<p>Pero antes, después del tercero, volvieron “los Caballeros de la angustia”. Como para refrescarnos que el equipo todavía no está. Que nadie es infalible. Esta vez le tocó al ex-Vélez soltar la pelota cuando lo que se imponía era un puñetazo. No da ni para la chicana decir: “Volvé Vega, te perdonamos”. Sí para calmar algunos espíritus que creen en la infalibilidad. Entró Rojas por Cirigliano -¿dónde andará su cabecita?-, e igual hubo un rato para sufrir.</p>
<p>Aunque su rival lejos está de aquel “diente de sable” -tres veces subcampeón- y necesita un dentista urgente. Se quedó con poca dentadura e igual que River, lo más preocupante es su mandíbula floja cuando lo atacan. Tanto es lo que vendió, que está en la probeta. Lejos de su renacimiento.</p>
<p>La lectura final es no caer en triunfalismos exagerados, así como antes se pidió calma para no caer en derrotismos inconducentes. Por momentos hay pólvora, en otros balas de fogueo. Bailamos, cantamos, a veces puteamos por pretender lo imposible. Lo cierto es que el equipo todavía está en construcción. Que por figuras, difícilmente el hincha de River pueda disfrutar de un fútbol lujoso.</p>
<p>No habrá River Dance, pero hay que darle la derecha a Almeyda en incluir a Villalva y no un volante contención más. Si hay algo irreprochable en el Pelado es que sale a buscar los partidos. Va al frente y de local, especialmente, paga caras las descompensaciones, cuando se ciega y pierde la paciencia. Sin embargo, no se embarra en el camino de las mezquindades.</p>
<p>Otro domingo de sol, otra alegría. Como si la lluvia para ver la trama armada por las travesuras y tropelías de algunos pibes del semillero. Atravesados por la banda roja, igual que nosotros. Rogelio, Manu y el Keko hicieron posible esta alegría. Sin Trezeguet.</p>
<p>Brindamos con trapiche, trasnochados, intrépidos, atrevidos por los premios al trabajo… Celebramos, se “me lengua la traba”: Tripleta a Tigre… y la vuelta “tranqui” por sus fueros, del más grande: el Tricampeón.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Tiempos de Revancha</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Tiempos-de-Revancha-20120812-0004.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 00:35:43 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[llos que saben de la paciencia. Los que comprenden que sin tiempo no hay proyecto. Para aquel que no mató a Vega, ni a Funes Mori, ni a Vella, por la derrota ante Belgrano. <p><strong>(Columna de Opinión – Por Pablo Desimone). </strong>Hacía falta una victoria que aquietara la turbulenta semana que vivió el Mundo River. No para cortarse la lengua como Bengoa en la pelicula de Aristarain. Si, para llamarse a sosiego y tirar todos del mismo carro. Primer triunfo importante Con sabor a revancha, con ellos mismos, con la gente que cree que este es un equipo todavía en formación.</p>
<p>Aquellos que saben de la paciencia. Los que comprenden que sin tiempo no hay proyecto. Para aquel que no mató a Vega, ni a Funes Mori, ni a Vella, por la derrota ante Belgrano. Hubo revancha en el resultado porque se le ganó a un equipo con el que no se podía hace 10 años en las diagonales. Pero también en lo futbolístico porque River jugó un segundo tiempo más que aceptable. Es cierto, con espacios, esos que en Nuñez la mayoría de las veces no aparecen. Pero con el mellizo-delantero más picante que nunca. Armando dupla con un Trezeguet descomunal saliendo de su marca y metiendo asistencias a un toque brillantes. Con un Ponzio que fue de menor a mayor y terminó copando la media cancha ganándole el duelo a otro león como es Braña. Con el saludable ingreso e inteligencia que mostró Rojas en su pierna izquierda. Y con un Barovero que llegó a River para ser titular. Qué si no jugó contra Belgrano fue por una cuestión de tiempos deportivos, nada más. Igual que Bottinelli.</p>
<p>No hay que mezclar la política con lo deportivo- sanatearon unos. ¿Cuánto tiempo más vamos a aguantar esta mediocridad? – sentenciaron otros. ¿Quién carajo se cree Almeyda? –respondió una Agrupación, como si el microclima político no existiera y su onda expansiva no les llegara a los jugadores y al cuerpo técnico. Hasta el manso de Francescoli – amigo de los silencios- tuvo que salir a escena y ofició de patriarca respaldando a Matías: “le puso el corazón a River en su peor momento, cosa que yo no se si hubiera hecho” y hoy se encuentra en medio de un fuego cruzado. Hasta gente del mismo oficiliasmo se rumorea que pidió públicamente por alguna titularidad.</p>
<p>Un caos. Difícil, muy difícil trabajar en estas condiciones. Almeyda un profesional medido, no aguantó más. Sin dar nombres propios, dio por sobreentendida su saturación frente a la hostilidad. Le piden las tres “G”, a corto plazo. Le arman listas sucesorias. Pocos recuerdan el “fierro caliente” que agarró. Pocos pueden mirar hacia los costados y observar la “picadora de técnicos” que es el futbol argentino, cuyo diseño está armado para que estos abonen la papelera de reciclaje si en tres fechas no hay resultados positivos. Entonces ocurre el sindrome “delete” de las tres “G”. Hay solo una que es más imperativa que las otras. Ganar o ganar. Después vemos como y si uno se puede ilusionar con ver algo de futbol. River, como nunca, está siendo rehén de los tiempos. Y si de cosechar puntos se trata, pués bien vale esta victoria para envalentonarse y recobrar al menos algo de la mística ganadora extraviada.</p>
<p>Sea como fuere, River supo como surfear la tempestad. Que parece un obstáculo intrísenco a estos momentos. Mucha tribulación, sin tiempo para disfrutar la vuelta la “A”, ventas cuestionadas y compras minimizadas. La adquisición de Luna, desconcertó a propios y extraños pero trajo algo de calma. Claro que genera expectativas un jugador de grandes goles, mucha garra y el armado de una delantera letal, que puede reemplazar desde la efectividad el sinsabor que dejo la partida de Cavenaghi-Dominguez. Pero sobre el filo del viernes la venta de Ocampos fue sobre llovido mojado. Nueva polémica.</p>
<p></p>
<p>A River le costó un tiempo acomodarse en la cancha. No fue para descorchar, ni mucho menos. Ganó con justicia. Aunque el árbitro se comió un penal enorme de Gonzalez Pirez, que luego compensó el linea cuando cortó una maravillosa pared elaborada por Trezeguet y Rogelio Funes Mori. Era el tercero. Pero más costó obtener su merecido tiempo de revancha. Tiempo de óxigeno para poder trabajar en paz otra semana. Como para hacer un rebaje a la inmediatez y la urgencia. River le ganó a si mismo tras una semana crispadísima. Casi como un espejo del humor social del país de estos días. No siempre “vale todo”. Ni pueder ser “todo o nada”. Ni se puede vivir en la desconfianza. En la vida hay matices, como en el futbol. Quizás la síntesis de ese desquite este en la figura de Funes Mori, autor de dos golazos. Que cada día crece más al lado de Trezeguet, tal cual se viene observando desde las últimas fechas del Nacional “B”. Aunque todavía tenga que erradicar cierta tendencia al individualismo, nadie le podra cuestionar la fe, ni la potencia y precisión que viene aquilatando.</p>
<p>No se lo puede cargar la “historia negra de River y los penales”. Solo Passarella jugador y Ortega dieron sobradas muestras de infalibilidad. El resto, desde Delem hasta Salas o Gallardo – grandes ídolos- u otros como Maxi López, Pavone, el Cave, el Chori, y hasta David tuvieron sus traspies desde los once pasos.</p>
<p>Una victoria para los cautos, los incondicionales, los que hacen un culto del “aunque ganes o pierdas”. Los sufridos. Los que alientan sin cesar y bufan para adentro, antes que putear a viva voz. No me vengan con el cuento de la política y su inocua incidencia. Que haya, de lunes a viernes. Pero a la cancha, ni trapos que hostiguen, ni “bosterización”, ni cantos hirientes…ni banderas negras, ni blancos en las tribunas. “Ser riverplatense es gozar la vida y cuando se pierde no protestar ”. Esto recién empieza y hay mucha tela para cortar.</p>
<p></p>
<p>Por eso es mejor que hablen las piernas de los jugadores. Darles una nueva chance como al “denostado Rogelio que pudo pagar con goles una deuda donde se mezclan principios, juicios apresurados e inclementes. Ya habrá tiempo para todo eso. Hoy es vital poner la pelota al piso y dar dos pases seguidos al compañero. Hacer una pausa. Y reencontrar la fe. Todo River debería asumir el compromiso de jugar al pie y devolverla redonda. No acostumbrarnos a vivir a los puntinazos y respetarnos más. Vamos Millo, que se puede carajo. Si todavía falta que cuando salga la “Luna”, ¡aparezca el bravo River!</p>
<div></div><p></p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>¡River en la A, ruge el país!</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/River-en-la-A-ruge-el-pais-20120625-0013.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 00:35:43 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[&iexcl;Acaba de ascender River! Toia dio el pitazo final. Euforia, abrazos, llanto. River es de Primera, otra vez. Hay alivio, está escrito en el viento que nos pega en la cara. Hay desahogo y emoción, lo dice el sol que nos obliga a hacer visera. <p><strong>Euforia, abrazos, llanto. River es de Primera, otra vez. Hay alivio, está escrito en el viento que nos pega en la cara. Hay desahogo y emoción, lo dice el sol que nos obliga a hacer visera. Todo sucede al mismo tiempo.</strong></p>
<p>River volvio a la “A”, ¿o es que nunca bajó? Ruge el país, desde La Quiaca a Ushuaia, desde Mendoza a Núñez. Mis hijos se me trepan como monos. Ellos que, premeditadamente, no estuvieron el 26 de Junio de 2011, querían festejar de manera distinta. No pudieron evitar esa sensación de revancha que vieron en mi rostro aquel día, y que mi tristeza infinita no pudo maquillar. Esa que ellos debieron arrastrar como todo el pueblo riverplatense y que ayer definitivamente vencieron. Surgió un país en rojo y blanco, embravecido, dispuesto a empujarlo al ascenso. Sacarlo de ese túnel que nos enloquecía para que vuelva a ser “El más grande”, lo más rápido posible.</p>
<p>Fueron 363 días hasta este 23 J que “revivió” a River. Respiramos River, trabajamos con River, no dormimos por River, viajamos con River. Porque River, como nunca, se coló en nuestras casas, en las escuelas, en el Facebook, en nuestros chats más íntimos. Fue lo más importante de nuestras vidas, lo defendimos, lo alentamos, lo llevamos a la “A” entre todos.</p>
<p>En un torneo traumático, de 38 fechas, algo distinto y con un solo resultado posible: ser campeón. Tamaña empresa… ¡Había que tener huevos! Grandeza para asimilar la derrota, orgullo para conformar un plantel dispuesto a dar vuelta la historia, humildad y espíritu de unidad, para resisitir todo tipo de esmerilamiento mediático, cuando “le lleguen las malas”. Y aguantó. ¡Vaya si se la bancó!</p>
<p>Arrancó con un triunfo chiquito contra Chaca. Pero su presencia en Mendoza fue el preanuncio de una ola popular incontenible. La AFA se vió obligada a cambiar su reglamento. River produjo una revolución que promovió abrir las puertas de los visitantes. Generó récord de recaudaciones en donde jugó, once veces debieron cambiar de localía sus rivales, tuvo el récord de audiencia televisiva en partidos de futbol de la “A” y la “B”.</p>
<p>Le tocó pagar siendo local en San Lorenzo y otras en Vélez y reventó las boleterías igual. Debió jugar sin gente en el Ducó. Sus hinchas soportaron la “desorganización organizada” que intentó ser el canje y se bancó los mamarrachos jurídicos del Coprosede. Como el del último domingo de “culpabilizar” a una tribuna y dejar 14.000 socios sin poder entrar.</p>
<p>Fue tapa de diarios y revistas, en América y Europa. Aportó al reconocimiento de jugadores como Videla, Buffarini, Dybala, Caneo, Cauteruccio, entre otros. Drogba manifestó ser hincha de La Banda, al igual que Iker Muniaín, del Athletic de Bilbao.<br>Sus foros fueron infiltrados por hinchas de otros equipos que lo quisieron ver de rodillas. El exitismo de muchos medios manchó con letras de sangre cada una de las cinco caídas y parte de los trece empates sobre la hora que parecieron derrotas. Fueron despiadados. A su vez se llenaron los bolsillos con cada uno de los veinte triunfos.</p>
<p>Se cansaron de exaltar al “Cavegol”, al “Chori” de selección y cuando la “presión” comenzó a pasar factura -para todos los punteros- los bajaron de un hondazo. Uno estaba gordo y el otro tenía pánico, no dudaron en crucificarlos. Sólo Trezeguet se salvó del amarillismo. River jugó contra todo y contra todos. Le cuestionaron hasta la concentración en el delta… Mucha envidia, mucho odio, mucha polítiquería, mucho rencor. Todo insuficiente contra tanto amor.</p>
<p>River tuvo en Almeyda no sólo un lider positivo. Fue el mismo león que alguna vez disfrutó como número cinco. Un técnico con perfil bajo y serio. Meditativo, supo absorber climas internos y externos como un hombre experimentado. Que nunca se quebró, aunque lo tildaran de “oportunista” y demás yerbas. Almeyda entendió la lección del “proceso anterior” -institucional y futbolístico- y le puso el pecho a las balas que le disparaban al supuesto ostracismo del presidente.</p>
<p>Almeyda siempre dio la cara y tuvo explicaciones para con todos. No se dejó manejar el vestuario y supo transmitir el sentimiento de pertenencia que necesitaba el jugador de River. Salió a buscar la victoria en todas las canchas. Logró que River siempre estuviera en puestos de ascenso directo y sus cambios siempre fueron ofensivos. Tuvo aciertos y errores, pero siempre arriesgó y cuando pagó fue por querer cerrar el partido en el arco rival y no en el de Vega.</p>
<p>Se le cayeron soldados –muchas lesiones-, pero nunca tuvo titulares ni suplentes, al punto que Rogelio Funes Mori, uno de los más cuestionados, terminó siendo figura en los tres últimos partidos. Almeyda logró que nadie se ofendiera si le tocaba ir al banco. Ni siquiera sus figuras: “el Tridente”, que también soportó infinidad de fábulas sobre supuestos egoísmos.</p>
<p>Allí están Matías y su rezo al cielo, el primer plano del Torito en el banco llorando a moco tendido. Matías como un hincha más. La vuelta a vivir del Chori, después que lo asesinaran por el penal contra Patronato. Y David, siempre David, una incorporación que jerarquizó notablemente al equipo cuando su llegada se prestaba más a dudas que a buenos augurios.</p>
<p>Es cierto, no conformó a los nostalgiosos de las tres “G”. River vivió en terapia y sin un equipo psicológicamente fuerte no hubiera podido dar el salto de categoría. Ésa fue la materia más importante que debía aprobar y lo hizo sufriendo, pero con carácter.</p>
<p>Este fue River. ¿El que descendió o hizo que la “B” ascendiera? Estoy aquí, todavía en la San Martín alta, con mis hijos trepados como monos. Me gustaría tirarme en paracaídas junto con ellos, para que puedan arrancar el pasto como alguna vez lo hice en Vélez, en el ’75, pero claro, ya no tengo quince años para gambetear canas, disfrutar del “Ole” de las tribunas, chorearme un banderín, revolearlo, besarlo y entregarlo a un policía que se compadece con ese pibito y lo deja ir. No me da para arrancar un cacho de la red donde David metió las dos pepas, ni subirme al travesaño.</p>
<p>Me quedo revoleando la camiseta con cara de no doy más: yo también dejé la vida por River. Otra vez la dí, como la dio el país menos algunos. Ellos lo saben y me entienden. Ahora, ¿cómo decirle a mi corazón que el deseo acaba de decirme adios? Que no doy más. Que esta sensación de misión cumplida ya está buscando nuevos desafíos. Porque la vida es ganarle a la inevitable aceptación de la finitud, inventando pasajes de inmortalidad. Y si algo deja esta epopeya es que ellos y nosotros jugamos dejando todo, para devolverle la gloria al Millo.</p>
<p>Que no se olvide nadie: ¡Esto es River, ruge el país, River volvió a la “A”! ¿O nunca se fue? ¡Con todos y contra todos! Como siempre.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>El Ave Fénix jugó para River</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/El-Ave-Fenix-jugo-para-River-20120619-0008.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 00:35:43 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[¿Qué locura es esta? Soñé que me estaban velando, en un lugar exótico lejos del Monumental. Un elefante gigante me aplastaba. Y de repente aquí estoy juntando mis propias cenizas como si fueran papelitos para recibir a River el sábado frente a Almi <p><strong>¿Qué locura es esta? Soñé que me estaban velando, en un lugar exótico lejos del Monumental. Un elefante gigante me aplastaba. Y de repente aquí estoy juntando mis propias cenizas como si fueran papelitos para recibir a River el sábado frente a Almirante Brown. </strong></p>
<p>Las sensaciones que dispara el Millonario trascienden no sólo el manual del futbol, he hecho en este año cursos acelerados de psicología, astrología, física cuántica y esoterismo, sin llegar a dar en el clavo sobre cuál de ellas es la herramienta más conveniente para analizarlo. Con el sentido común, no hay caso. Detrás del fenómeno River se mueven fuerzas ocultas.</p>
<p>¿Cómo es que esta sombra que me persiguió desde Santa Fe, estando más muerto que vivo, sin energía vital, y ahora esté aquí de nuevo reconstruyendo una nueva esperanza? ¿Quién recogió mis partes olvidadas allí en el en el viejo cementerio sabalero? Si nuestras costillas, nuestra piel, nuestras formas habían quedado allí en la fosa que River mismo se cavó.</p>
<p>¿ Quién explica esta sensación de renacimiento? ¿Quién sos, River, para que te sienta tan lejano, ausente y desteñido, casi un desconocido y de repente surja nuevamente esta necesidad de abrazarte como uno se abraza a la vida, al amor? ¿Quién sos? ¿Cómo llegamos durante tantos años hasta aquí? ¿Qué es esta cosa tan perversa y atractiva que nos une? ¿Cómo es esto qué el sábado tal vez, que de nuevo juntos y quizás esa “alegría” que nos debemos aparezca?</p>
<p>Tengo una sola respuesta: El Ave Fénix está con nosotros. Y el domingo jugó para River. Cuando las palabras, la razón y el sentimiento no alcanzan. El mito es la única explicación de lo inexplicable. Así lo entendieron los egipcios y el resto de las culturas de Occidente sobre el Fénix, el símbolo alado de la inmortalidad. Ese ave mitológica cambió su plumaje por uno blanco con la banda sangre cruzada al pecho.</p>
<p>Estuvo entre esa gente que el sábado había copado el Estanislao López de Santa Fe, la misma que durante un año entero produjo una “revolución”. Creyó que no era justo tanto dolor. Sintió que había que bajar, que “ya habían pagado en vida”, su descenso a los infiernos. Que ya no más.</p>
<p>Lo conmovieron esas miradas perdidas en el viejo reducto sabalero que lo decían todo. Que ellas hablaban por si mismas: decepción, desesperanza, impotencia, más que bronca. Ni siquiera el enojo se podía soltar. ¡Hasta ese castigo, amputado! Era una legión de muertos en cortejo, de cabezas gachas y rostros desencajados como pocas veces había sido testigo. Esa gente que llegó desde todos los puntos del país a la capital santafecina para una “fiesta” del ascenso a primera y se quedó exánime, sin habla, aterrorizada.</p>
<p>Ésto no es River, se dijo el pájaro sagrado. Hablaba de esos once espectros que deambularon frente a Patronato. Sin futbol, sin actitud, ideas, atados, inconexos, sin reacción. Como poseídos por ese “viejo fantasma” que lo mantiene atado en las horas</p>
<p>cruciales del regreso a su gloriosa historia. Si hasta Trezeguet, con toda su experiencia se mostró nervioso y dubitativo… ¿qué esperar del “Chori” en el penal, frente al agrande de ese buen arquero que es Sebastián Bértoli, el uno de Patronato? ¿No será tiempo de recuperar un poco la memoria?</p>
<p>Queda una sola oportunidad, River. Es hora de aprovechar este empujoncito que nos dio el mito con la insospechada caída de Central. Y por la noche, la goleada de Arsenal en la Bombonera, como para alegrarse que no hay triple corona. Y de paso volver a respirar.</p>
<p>River deberá reasumir su protagonismo, el “heroísmo” y desplegar el coraje que lo haga trascender. Sentir que hay una oportunidad más. Que vino del más allá. Que es un partido épico. Que a los “bocones” como Giunta se les gana como se le ganó a Caruso. Tirandole la historia por la cabeza, pero con los pies fríos y el corazón caliente. A la aceleración la serenidad. A la abulia el temperamento. A las individualidades el espíritu de equipo.</p>
<p>El ave Fenix no pasa dos veces. Su enigma es que para “revivir” y encender su fuego sagrado, hizo llama de las cenizas y guarda el poder curativo en sus lágrimas. Esas mismas que derramamos el sábado y hoy ya empiezan a sentirse como reparadoras. Las que me ayudan a explicar lo inexplicable. Que el alma me volvió al cuerpo. Que estos dedos recuperaron su sangre para teclear y pueden intentar escribir algún pensamiento positivo. Y que mi corazón empieza a sentir otra vez, algo muy grande que no es tristeza específicamente. Es ese amor incondicional que parecia haberse ido. Que me hizo sentir muerto y de repente desperté como hoy, pensando que lo del sábado no fue verdad. Apenas una pesadilla. Y que entre nosotros, River, sólo hay amor eterno. ¡A ver si nos entendemos, los jugadores y la popular!</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>¡Vamos River, unidos!</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Vamos-River-unidos-20120612-0012.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 00:35:43 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA["River unidos" le ganó al Boca correntino una verdadera final. Ganó con corazón de equipo de barrio en un marco de pasión, histeria y locura. Ganó jugando mal, pero ganó el partido que tenía que ganar. Ése que lo pone a tiro del ascenso directo. <p><strong>“River unidos” le ganó al Boca correntino una verdadera final. Ganó con corazón de equipo de barrio en un marco de pasión, histeria y locura. Ganó jugando mal, pero ganó el partido que tenía que ganar. Ése que lo pone a tiro del ascenso directo.</strong></p>
<p>Claro que no ganó de acuerdo al paladar de River. Pero tantas veces hizo los merecimientos y se le escaparon puntos increíbles sobre la hora. ¿Cómo no festejar ahora?</p>
<p>Ganó porque “el barba”, la “diosa fortuna” y todos los querubines se acordaron que River existe. Porque la “liga” apareció justamente en el minuto 42 del segundo tiempo cuando el botín derecho de Funes “el memorioso” -¿quién lo iba a decir?- reventó el arco de Sessa.</p>
<p>Para creer o reventar. Ganó por los planetas que se volvieron a alinear, pero también porque Almeyda acertó con los cambios cuando el caos reinaba. Y también ganó con el “culo”<br>sangrando de Ponzio, quizás como símbolo de lo que había que dejar en la cancha.</p>
<p>No fue un partido más. Fue más que un parto, una cesárea de urgencia. Y el Monumental, una maternidad de campaña. Pasó de todo, hasta la clavícula del enfermero Sánchez que se le salió… en fin.</p>
<p>Matías puso el material que había que poner en estos casos. Fue a buscar el partido con cuatro delanteros, con dos bien abiertos como bisturí, para abrir el cerrojo rápidamente. No resultó. Lo perdió el Keko de entrada, hubo otra de Trezeguet mordida de zurda y, en la medida que el gol no llegaba, los del “Taragüí” fueron ganando en confianza. Metieron tres contras de gol. Lo perdieron Viviani y Nuñez de manera insólita. Se descompensó González Pirez, que mereció la roja y Maglio se hizo el distraído. Bajó como nunca el nerviosismo de la tribuna y los cantos se convirtieron en un boomerang.</p>
<p>Arrancó la segunda mitad y River iba como un pediatra amedrentado. El Chori, otra vez muy solo, mostró por dónde estaba el camino. Tras un desborde de Villalva, el mismo Chori se quedó en la definición. Cavenaghi sufrió el colmo de una pésima tarde. De espaldas, impidió el grito de David… A partir de ahí otra vez, todo a cara o cruz.</p>
<p>River un delirio, parado en la cornisa y recontra pasado de revoluciones. Vega que se reinvidicó y con los pies le sacó una imposible a Danelón. No hay tiempo. Más cambios. Entran Funes Mori y Ocampos. Hay que operar.</p>
<p>¿Alcanzará? Llega el centro pasado que baja el mellizo Ramiro y Ocampos la manda adentro. ¿Vendrá el alivio? Ni ahí. Otra vez, una jugada aislada, doble cabezazo en el área. Y la zurda de Friedrich que decreta la igualdad.</p>
<p>Sensación de pandemonium y virus hospitalario. El partido que se va y el respirador artificial con los motores a full. Ya no hay tiempo. Sólo queda el recurso de la bocha al<br>área y acertar el prode. Y allá está la peinada de Trezeguet y el solitario Funes Mori, descargando su furioso remate goleador.</p>
<p>“¡Ki, ki ri, ki!”, se escucha el alumbramiento estremecedor. Nació la victoria más esperada. Ésa que nos deja ahí, a un pasito. Se cae el estadio. Cambian la hostilidad y el enojo, por la euforia. No fue un partido, fue una batalla por la vida. Dios se acordó de River por un rato.</p>
<p>Almeyda se dio cuenta que a la suerte hay que ayudarla. Y nosotros… es hora que pensemos que somos “River Unidos” para no contribuir a la confusión generalizada. Y que el Chori entienda que no están solos. Que vamos a copar Santa Fé… porque esta hinchada y este equipo se merecen ser campeón.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>River y el enigma de los felices 111 años</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/River-y-el-enigma-de-los-felices-111-anos-20120525-0003.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 00:35:43 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[The River Plate bien podría haber sido el nombre de un poema de Wilde, Stevenson o Shakesperare. Aquellos brillos plateados sobre el río melena de león… ¿Qué significan literalmente? Todo un enigma. <p><strong>The River Plate bien podría haber sido el nombre de un poema de Wilde, Stevenson o Shakesperare. Aquellos brillos plateados sobre el río melena de león… ¿Qué significan literalmente? Todo un enigma. Sin embargo, aquellas cajas impresas que recogieron esos sacrificados darseneros de principios de siglo escondían su significado. De su interior surgió la magia y la emoción que convirtió a River en “el más grande” club de fútbol de la Argentina.</strong></p>
<p>Dentro de esos leños había savia de cracks de la calidad más pura. Históricas piezas que armaron un rompecabezas de gloria futbolística. Una a una fueron surgiendo: “los taponazos” de Bernabé, la capacidad estratégica de Peuccelle, las manos de Amadeo, las piruetas de Loustau, la maestría de Pedernera, la estampa del Charro Moreno, el olfato de Angelito, la flecha de Di Stefáno, la voz de mando de Pipo Rossi, la picardía de Walter Gómez, las medias bajas del Cabezón Sívori, la inteligencia de Ermindo, la elegancia de Ramos Delgado, los piques del Pinino, el genio de Alonso, el sudor de Mostaza Merlo, el temperamento de Passarella, la conducción de Jota Jota, el quite mariscal de Perfumo, la libertad de Tarantinti, la gambeta de Ortiz, la bestialidad de Funes, la cintura de Orteguita, la astucia de Saviola, la velocidad de Ramón, la calidad de Enzo, la potencia de Salas, la rebeldía de Sorín, el GPS de Gallardo, la PC de Pablito Aimar, la presencia de Celso Ayala, la intuición de Cavenaghi y la elegancia de Trezeguet, entre otros.</p>
<p>River Plate, gloriosa revolución del alma, acá estamos de nuevo cara a cara festejando tu inmemorial creación. Acá estamos homenajeando a la pelota que se hizo nuestra rediviva Galatea. Ciento once años encerrados en el tiempo cronológico que no alcanzan para describir tu aparición mítica, atemporal, luminiscente. Hija de esos dioses marinos darseneros que descifraron el misterio de las letras y los maderos. No habrá resultados, catástrofes ni guerras intestinas que se interpongan en esta historia de pasión indestructible.</p>
<p>Hoy, a las vísperas de una batalla crucial del presente, sea cual fuere el resultado, nada cambia ni cambiará. Siempre será un partido desigual, ganado de antemano por el amor incondicional ante cualquier amor de mercado. Por todo esto, estamos aquí homenajeando tu indispensable existencia. Este pequeño fragmento de tu inmortalidad que nos ha tocado en suerte compartir.</p>
<p>“The River Plate”, inmensa síntesis de leyendas futboleras, mitología de goles y tribunas repletas. De un pasado fantástico e insondable y de futuro infinito del cual ya no seremos testigos carnales. Vendrán otras generaciones a decirte una y otra vez: ¡Feliz cumpleaños y gracias por el culto a la pelota, tu maravilloso enigma, Millo de mi vida!</p><p></p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>River volvió a tropezar con la misma piedra</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/River-volvio-a-tropezar-con-la-misma-piedra-20120521-0006.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 00:35:43 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Torneo "diabólico" si los hay, este del Nacional "B". Perder es lapidario, empatar es una ruleta rusa. Y River que vuelve a tropezar con la misma piedra. Sufre otro apagón fatal sobre el final y le roban la billetera. <p><strong>Torneo “diabólico” si los hay, este del Nacional “B”. Perder es lapidario, empatar es una ruleta rusa. Y River que vuelve a tropezar con la misma piedra. Sufre otro apagón fatal sobre el final y le roban la billetera.</strong></p>
<p>Dos puntos que valen kilates de oro. Ya no hay margen para las frases celébres “errar es humano”… quizás sí para su parte complementaria: “repetir el error es una locura”. Y River volvió a rodar sobre el disco. Se mancó de manera increíble, contra un equipo infinitamente inferior como Brown, que está entre los cuatro últimos.</p>
<p>Una pesadilla, un deja vu que se reitera por quinta vez. Como con Boca Unidos en Corrientes, Telechea y Quilmes y dos veces con Aldosivi. Cinco partidos, no uno. Si no, estaría puntero por afano.</p>
<p>Fue un golpe duro. Difícil de asimilar. Por lo ingenuo, lo inocente y por el desencanto que produjo cuando el triunfo parecía descansar tranquilo como Jonás en el vientre de la ballena.</p>
<p>River y una añeja condena, un síndrome que lo martiriza: “Ganar por necesidad es empatar o perder por obligación”… Así están dadas las cosas en esta recta final de bandera verde. Central que se roba la punta de atropellada y no para de sumar, Instituto que queda palo a palo con River, que el sábado va a Rosario con la urgencia de “ganar o ganar”.</p>
<p>Nadie afloja y la paciencia ya no espera. Hay que saber manejar la adrenalina que provocan estos momentos. Esa que nubla al jugador. La misma que mantuvo al público ahogado hasta el momento del gol del Keko, cuando desde la popular bajaba el ruego: “alentemos todo juntos, pa’ que pongan huevos nuestros jugadores…”. Y después, otra vez, el pozo.</p>
<p>Esos cinco minutos finales donde se dividió la pelota e impidió el “olé, olé, olé, olá…”. Cayó la bomba atómica impensada de Zanni y nos hundió el pecho. Atónitos, sin respuesta, sin tiempo para revertir lo que estaba pasando, el equipo se fue mascullando bronca entre los silbidos de unos, el aliento de otros y la barbarie de unos pocos energúmenos que no parecen hinchas de River. Unos imbéciles que se alojan en un codito para apagar el fuego con nafta. Bestias que se la tomaron con Cavenaghi, no merecen otra cosa que su identificación y sanción, además del repudio de todos los hinchas que jamás abandonamos.</p>
<p>Todo muy difícil de comprender. La dictadura de los resultados está gobernando. No basta con entender que esto es futbol y que el destino de cada partido es inescrutable.</p>
<p>River quiere ascender sin pasar por la “promo”, pero lo cierto es que los números mandan y no pudo cosechar una vez más lo que produjo en situaciones de gol. No se explica tampoco por qué el Pelado no mantuvo la base del equipo que le ganó a Instituto, con el Chori haciendo la del Maestrico.</p>
<p>¿Para qué Vella? ¿Para qué el doble cinco, cuando Ponzio es una máquina de prestarle la pelota al rival? ¿Por qué Funes Mori y no Villalva antes? Si además el cambio era por Ocampos, que habrá que enyesarle el cuello para que no baje más la cabeza. Demasiados errores, que se pagaron de la manera más insólita.</p>
<p>Nos volvieron a chorear la billetera… entre otras cosas, por los incesantes siestas de la línea defensiva, que no achica ni anticipa bien, sumada a la inseguridad de Vega.</p>
<p>Con este panorama vamos a Rosario. Tengo que reconocer que el axioma de “cerrar el partido” nunca me cerró. Me huele a verso. Es cuestión de saber defender y atacar correctamente. River desde años que no para a nadie.</p>
<p>Es mejor, entonces, que vayamos pensando que si es necesario habrá que dar vuelta el arco. Y apostar a los “afiladitos” de arriba en vez de tirarles botellas.</p>
<p>La frase de Séneca que apunta al factor humano ya suena a filosofía de café. Para el domingo lo que cuenta es un viejo refrán criollo aggiornado: ¡Cocodrilo que duerme es cartera!</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>River tuvo una pequeña revancha en Salta</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/River-tuvo-una-pequena-revancha-en-Salta-20120517-0002.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 00:35:43 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[River derrotó a San Lorenzo por 2 a 0 en Salta y tuvo su pequeña revancha luego de aquella serie de Copa Libertadores. <p><strong>El equipo de Almeyda salió a ganarlo, quería ganarlo. Por este presente y por el pasado. Por esta actualidad de estar bien arriba en los dos torneos, y para sacarse aquella espina. Por aquella “desgraciada” declaración de Ahumada que nos quedó atragantada. </strong></p>
<p>El “Cachi” pareció bajar sus sienes nevadas a la tribuna “Millonaria”. Se mezcló con la sangre de la hinchada máxima y pintó un cuadro imborrable. Y en frente, mientras tanto, hubo “San Silencio atroz”.</p>
<p>Queríamos ganarlo, además, para que no se cortara esta seguidilla de triunfos de final más final que nos tocó en suerte. Por la moral que viene en levantada. Por el juego que viene mejorando y por estos pibes que prometen nuevas auroras. Y por esta Copa que nos acorta gratamente la semana.</p>
<p>Por terminar de nockear a Caruso. No solo se le quitó el invicto de 21 partidos con un equipo, sino que se lo doblegó sin atenuantes. Desde el minuto cero River fue protagonista y San Lorenzo expuso su esquema mezquino y contragolpeador, como si hubieran salido a buscar los penales. Almeyda paró a su vieja línea de cuatro de Reserva -a la que vino a ver Sabella- y acertó. Igual que con esta decisión de hacer rotar a todo un plantel que se ve unido y que no parece tener “muletto”. Donde se confunden titulares y suplentes, excepto Trezeguet, claro.</p>
<p>A River le costó un tiempo refrendarlo en la red. En la segunda mitad salió a meterle presión al “Ciclón” y Navarro casi se hace un gol histórico en contra. Fue un vaticinio de lo que se venía. Bastó que se desataran los nudos de algunos debutantes -caso Martínez- y lo liquidó. El “Keko” anda con la mochila cargada de goles y, luego de una gran proyección del lateral izquierdo debutante y un centro al área, la pelota derivó en Villalva, que con su habitual velocidad y reacción, no perdonó. Después maceró el segundo bajo los pies de un estupendo Ledesma, que manejó los tiempos como cuando jugaba con el “Cuchu” Cambiasso.Le dio equilibrio y buen pie a una actuación muy pareja del equipo. Y hubo tiempo para que la tozudez del “Mellizo” tenga su recompensa, tras gran anticipo de cabeza del pibe Vila. Luego, se pudieron ver las pinceladas de esa esperanza ecuatoriana que es Cazares y una gran atajada de Chichizola, que tapó magistralmente la única oportunidad del “Ciclón”. El resto del tiempo, a piacere.</p>
<p>River tuvo su fiesta. Almeyda también, pero sabe que su prioridad es el ascenso. No olvida que tras el empate con Aldosivi un exitismo desmesurado quería incinerarlo como a Juana de Arco. El “gladiador silencioso” trabaja, no responde. Metaboliza, resignifica y sigue. Sabe de triunfos y de derrotas como pocos. Se juramenta paciencia y pide calma a sus dirigidos. Lejos de la comedia y la tragedia, su fórmula convence. Y la gente explota los estadios. Como ayer en Salta, cuando el nevado del “Cachi” pareció querer sumarse al festejo, despeñando su blancura sobre la lava de nuestra tribuna. ¿El humo? Venía del banco contrario y desde la tribunita visitante se escuchaba un “San Silencio atroz”.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>A pura zamba y sueños de fútbol</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/A-pura-zamba-y-suenos-de-futbol-20120513-0008.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 00:35:43 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA["Nos los representantes del pueblo riverplatense, reunidos por nuestra propia voluntad y elección del corazón, en cumplimiento con los pactos preexistentes de nuestra memoria colectiva y con el objetivo de reconstruir la esperanza. <p><strong>“Nos los representantes del pueblo riverplatense, reunidos por nuestra propia voluntad y elección del corazón, en cumplimiento con los pactos preexistentes de nuestra memoria colectiva y con el objetivo de reconstruir la esperanza y derrotar el escepticismo, afianzar el buen juego, consolidar el sacrificio, la solidaridad de este plantel y las sociedades de los goleadores, proveer a la defensa y el aliento del equipo en su titánico esfuerzo por volver a la ‘A’, promover la alegría, tirando paredes, descartando “egoísmos” infundados y asegurar que vamos por el buen camino de la mano del Sr. Almeyda, invocamos a la unidad de todos aquellos que llevan una banda roja que les cruza el alma. Para las cinco finales que restan, para todo el “planeta River” de aquí y del mundo, para los que habiten el suelo argentino y del exterior… nosotros, los hinchas, reunidos aquí en el ‘Jardín de la República’, invocamos la protección de todos, fuente de toda sinrazón y locura”… </strong></p>
<p>Sellamos este pacto tirando papelitos – en memoria del querido y recordado “Gayina” Caloi y la pasión “clementina”. Saludamos ese puñado de golazos que nos regalaron El Maestrico, el Trezegol y el bombazo de Sánchez… ¡Ordenamos, decretamos y establecemos, no bajar la bandera de los sueños de futbol, nunca más, River!</p>
<p>Preámbulo inevitable…refundacional desde lo futbolístico. A puro “tomala vos, dámela a má”. Con el valor agregado del amor propio de un equipo que se vio obligado a levantar un 0-1 desde el vestuario. Que no hizo pie en el arranque en lo que parecía iba a ser una la segunda parte de la batalla de Tucumán, y terminó a pura zamba…</p>
<p>Después del cabezazo enano de Fondacaro que nos durmió de entrada –el karma de Matías- costó agarrar la manija. Barrado se lesionó de entrada y Atlético se fue metiendo atrás. Fue fatal. Despacito, River comenzó a generar llegadas, que se abortaron en la urgencia final. Hasta que llegó esa perlita de once toques, con la pausa genial de Cavenaghi para que el “vinotinto” Gónzález definiera como un “César”. Seco, rasante y por debajo de las piernas de Del Rossi. Golazo. Y un envión anímico que aprovechó el equipo para generar el irreprochable penal contra Sánchez en una salida a destiempo de un defensor. Gracias a Dios, la lapicera de Trezeguet anda recargada. Fuerte y al medio fue el mensaje que decía: “A cobrar”.</p>
<p>Hubo muchos reproches contra Toia por un brazo extendido de Maidana, de espaldas a la jugada, que le impacta. Imposible juzgar intención. No obstante sirvió para que cada bola que anduviera cerca del área millonaria fuera motivo de reclamo.</p>
<p>Muchos cortes por el desborde impresionante del público. Y tras ese enfriamiento que al “Pelado” le preocupaba a los gritos desde el banco, River que se empieza a quedar. Era la hora de los cambios: entra el Chori por el Torito, que le entregó la capitanía y Ocampos por Aguirre -muy discontinuo- .</p>
<p>Una virtud, River fue por más. Y el Chori entró con todas las luces. Se asoció bien con el Maéstrico, jugó a un toque, tuvo precisión y armó una jugada monumental. Como diez neto aceleró y gambeteó por izquierda y cuando la jugada pedía remate le sirvió el gol al inmenso David, que en dos tiempos resolvió picándola. Para un cuadrito.</p>
<p>Parecía todo resuelto, pero Barone dijo “conmigo, no” y otra inyección de cabeza, que al Pelado lo desencajó. 3-2 y había mucho alargue por jugar.</p>
<p>Sin embargo, River volvió a recuperar el control cuidadando la bola. Prolijo. Sin dividirla. Y a pesar del susto final de la lesión del venezolano -sensible baja-, entró el Keko y no decayó la circulación ni el dominió. Llegó el desahogo final para el uruguayo Sánchez, que corrió como un chico 50 metros para abrazarse con el técnico. Un gesto de agradecimiento inusual, que luego Almeyda explicaría en conferencia: Sánchez<br>jugó contra Instituto en medio del duelo de su familia por el fallecimiento de su suegra.</p>
<p>¡Triunfazo! Desde el norte trajo esta zamba, River. ¡Cuánto le costó vencer tanto inconformismo! ¡Y cuánto cuesta ahora no caer en el triunfalismo que nos van a vender! Hoy es un día para disfrutar. No somos el Barsa, pero tampoco el desastre que nos querían vender. River tuvo ráfagas exquisitas, como para creer y decretar el Preámbulo del buen juego!. Hoy la presión la tienen ellos…</p>
<p>Mientras tanto, ”entre empanadas, y vino en jarra, una guitarra, bombo y violín, todos se afanan por divertir y hacer linda esta triste vida, todos se olvidan que hay que morir”. ¡Viva Tucumán! ¡Viva River, carajo!</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>River le ganó a los apocalípticos</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/River-le-gano-a-los-apocalipticos-20120506-0001.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 00:35:43 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Le ganó al Lobo jujeño otro partido del Círculo del Infierno del Dante... como los seis que restan. Pero además le ganó al Twitter con un gol, desmintiendo el mensaje morboso del "egoísmo". <p><strong>Le ganó al Lobo jujeño otro partido del Círculo del Infierno del Dante… como los seis que restan. Pero además le ganó al Twitter con un gol, desmintiendo el mensaje morboso del “egoísmo”.</strong></p>
<p>Centro pase del Chori, gol de Trezeguet. Al periodismo deportivo farandulezco, que le armaron el fixture de la “promo”. A la bandera que habla de obligación y mete más presión que confianza. Le ganó al reloj y los que subestiman a Almeyda y su tan fogoneada “incapacidad” de asegurar los resultados. A los apocalípticos o triunfalistas de este negocio, antes deporte.</p>
<p>Fue un parto, seguro que lo fue. Nadie, ni siquiera él, debe saber hasta donde esta campaña inconscientemente lo condicionó o lo hizo dudar. Indudablemente la inclusión del aguerrido Vella desconcertó. Mucho “run run” de no saber “cerrar” los partidos, casi como de no saber defender –cuando lleva ocho partidos con la valla en cero en el Monumental- parecía que lo hirió. Volvió a la linea de cuatro tradicional, con el argumento de romper por afuera. Sin embargo, está visto que Vella no es Dani Alves, ni Díaz es Roberto Carlos. No hubo sorpresa, sólo dos llegadas con pelota parada y un mano a mano increíblemente desviado por el Torito, al que se lo nota falto de confianza.</p>
<p>Un desencanto y una regresión a los partidos en que River elaboró menos futbol. Sin el doble enganche, Ponzio se vió obligado a cumplir ese rol, algo que no siente, ni sabe hacer correctamente. Lo suyo es sacrificio, corte, apoyo y limpieza. Nada más, hasta ahí. Otra vez River partido, muy lejos Sánchez y el Maestrico para llevar la pelota.</p>
<p>Fue una tarde extraña. El empate de Instituto… ¡al fin! La “ovación” a Maravilla Martinez en la previa, el costosísimo precio de las entradas, la “contrabandera” de los familiares en apoyo a los jugadores. Y esa bruma… que empezó a bajar como si nos predijera un final de Cumbres Borrascosas. Y así fue nomás… ¡Cuando el azufre de Satanás Paez parecía cegar el área jujeña! Y cuando esa bruma parecía una señal inescrutable del desenlace agónico que se venía.</p>
<p>A la hora que la paciencia se convertía en impaciencia. Que el grito noble se iba transmutando en histeria. Cuando bajaba el “movete…! Y la voz era casi un estertor. Cuando los miedos nos congelaban los huesos, bajó un ángel, descolgó la “estrella de David” y todo cambió. En su testa, un faro antinieblas y River pasaba a ganar. El alma volvía al cuerpo, el calor a la garganta, la esperanza al corazón. Otra vez, la vida.</p>
<p>Y en esa novela dentro de otra, de las tantas que el futbol da letra, resulta que River ganó con un gol combinado entre “el que todos dicen que no se la pasa a David y ayer se la pasó magistralmente”. Y David, que alto en el cielo fue letal, se lo ofrendó al Chori. Así como después, apenás sonó el pitazo final, salió en busca del abrazo al Cavegol… anécdotas para vencer las<br>leyendas negras del arroba.</p>
<p>Queda por remarcar que para llegar a la victoria, despacito el “pelado” le fue sacando punta al lápiz y terminó con linea de tres defensores. Y renovó el tridente ofensivo en ataque “Chori- Trezeguet-Funes Mori”, a los que bien podrían sumársele Ocampos y el venezolano.</p>
<p>El flojo primer tiempo dejó pistas de que éste era el partido menos indicado para cambiar. Es difícil ir contra la corriente. La dictadura de las redes marcan tendencia. Por suerte, fiel a su naturaleza, no se traicionó en la segunda etapa y volvió a sus convicciones más íntimas. Si es que titubeó o se dejó influenciar, luego se rectificó. Tiró a la mierda tanta paparruchada, tuvo plan A, B y C. Cambió y demostró una gran versatilidad.</p>
<p>No sólo hay páginas en blanco y novelas que se tejen de los partidos entre semana. También hay varios partidos dentro de uno. Hay que aprender a resolverlo sobre la marcha. A veces se acierta con los cambios, pero la mayoría de las veces resuelven los “ángeles”… como ese “purrete” Trezeguet. Para él, la única verdad está en la pelota, no en esa gilada del “@” y el Twitter.</p>
<p>¡Vamos River, esta es tu “familia”, tu hinchada y tu gente! Ascender va a ser tu premio, nunca tu obligación…</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Apocalipsis Out</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Apocalipsis-Out-20120501-0008.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 00:35:43 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[No como vidrios ni estoy poseído por un optimismo infantil. Me resisto a sumarme a un viaje sin escalas del triunfalismo mágico (1-0 a Instituto) al derrotismo apocaliptico (1-1 frente a Aldosivi). <p><strong>No como vidrios ni estoy poseído por un optimismo infantil. Me resisto a sumarme a un viaje sin escalas del triunfalismo mágico (1-0 a Instituto) al derrotismo apocaliptico (1-1 frente a Aldosivi).</strong></p>
<p>Así como la victoria ante La Gloria no aseguraba nada -apenas una saludable mejoría-, este injusto empate no puede, ni debe desquiciarnos. Durante los 90 minutos River fue superior al Tiburón marplatense del “exquisito” Teté Quiroz –era una niña como jugador-, que en su desesperación final pareció mutar sus mandíbulas a la “planchita” de sus dirigidos.</p>
<p>Claro que si no nos pillaban los dos puntos en esa insólita desconcentración del final, la billetera de River hubiera vuelto al Monumental repleta de confianza. No sólo por lo que significaba esa victoria en la tabla, sino por la mejoría que sigue mostrando su funcionamiento.</p>
<p>Lejos está este River de aquel que perdió la brújula frente a Atlanta. Volvió a ser protagonista desde el minuto cero y arriesgó todo el tiempo. Pagó y pagó mal. Injustamente, a mi modesto juicio. Sin brillar, pero con mucha autoridad, tuvo la actitud que se le reclamaba: ser protagonista. Lo Logró en la mayoría de los pasajes del partido. Quizás su mayor pecado radicó en aquello que antes se le ponderaba como su máxima virtud: la falta de efectividad.</p>
<p>Un par de veces Cavenaghi se apresuró; en otra, el línea del primer tiempo le anuló un gol legítimo tras una “sutileza” de “Monsieur David”. Entre paréntesis, impecable. Solo que esta vez, posicionalmente, se movió un poquito lejos del arco.</p>
<p>Fue un partido rápido, con un River mucho más preciso que otras veces y que después del penalazo a Cavenaghi –a pesar del Chavo Fucks- siguió pensando más en atacar que en defender. Para destacar, toda la defensa anticipando, bien el medio y sobresaliente Cirigliano. Una leve mejoría en el Chori, aunque un poco tarde el reemplazo del final, cuando ya tenía el tanque vacío, por Funes Mori, otro en franca levantada . ¿No hubiera sido antinatural, con un hombre más, meter defensores para aferrarse al golcito? Ése era un motivo para crucificarlo a Almeyda, no ir a buscar el segundo.</p>
<p>El empate impensado, un sapo difícil de digerir, pero que se lo puede comer hasta Casillas… no sólo la mala salida de Vega. A su favor cuenta una que sacó con los pies como último recurso en el primer tiempo y otra en la que le puso la nariz a los tapones de un rival con gran arrojo.</p>
<p>Habría que analizar, porque River no es sólido en defender cada centro que le llega por arriba. Insoluble problema en años. Ni con tres, cuatro o cinco en el área, hay garantías.<br>No mastico vidrios, ni la bronca me resbala. Ella habilita todo tipo de críticas. Que Passarella, que Almeyda, que el Chori, Cavenaghi, el “Indio”… En fin, a cada uno la impotencia y la frustración le pega de una manera distinta. No me gusta buscar chivos expiatorios, ni soy un negador. No voy a hablar contra la esperanza mientras se utilice el “exitismo” de un resultado como argumento. No voy a repetir como un loro “sabelotodo” malgastadas teorías freudianas… “miedo a ganar”, “narcisismos exagerados”, etc. Hay demasiada “sanata” pedagógica dando vueltas. Teóricas e inexistentes infalibilidades y axiomas de cómo “cerrar” un partido.</p>
<p>Todos tenemos la memoria fresca de cómo el Barcelona y el Madrid resignaron sus chances de ser finalistas en la Champions, luego de ir ganado 2-0. Ni que hablar del “gran previsor” Caruso, que la semana pasada se arrancó los pelos cuando Banfield le empató en el tercer minuto de descuento. ¿Quién tiene la llave mágica del cerrojo?</p>
<p>A una semana de “héroes”, no le puede seguir otra de “antihéroes” o “inútiles”. Sencillamente, un increíble deporte llamado futbol, puede ofrecer finales de ciencia ficción que te pueden cagar la noche.</p>
<p>River no pudo cerrar un pleito absolutamente favorable. Sal pura. Baldazo de agua mar. No pudo, no supo, no le salió…Terminó jugando con cuatro delanteros. ¿No era así como nos gustaba verlo a River? ¿Yendo al frente? Se olvidó del último coletazo del “tiburón” y lo dio por muerto antes de tiempo. Se equivocó y punto. El que busque sangre, que se remita a las páginas policiales, no a mis crónicas. ¡Apocalipsis out!</p>
<p>Mi fe intacta para la finales que restan. Más que nunca, River… ¡Te quiero… igual!</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>¡Sil vous plait, Sr. Almeyda!</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Sil-vous-plait-Sr.-Almeyda-20120422-0003.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 00:13:42 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Mis respetos, ante todo. Mi idolatría después. "Merci", por lo de ayer… el "Moulin Rouge" del futbol se mudó a Núñez. Un espectáculo incomparable. Y además fuimos testigos y protagonistas de un partido emocionante. A cara de perro. <p><strong>Mis respetos, ante todo. Mi idolatría después. “Merci”, por lo de ayer… el “Moulin Rouge” del futbol se mudó a Núñez. Un espectáculo incomparable. Y además fuimos testigos y protagonistas de un partido emocionante. A cara de perro.</strong></p>
<p>Ahora lo describimos, pero por favor, Sr. Almeyda, “Sil vous plait”, acépteme decirle. Y me hago cargo de un sentimiento y una emoción que trasciende lo personal. Por favor, no lo saque más a Monsieur Trezeguet, de acá hasta el final. Juéguesela con él. Usted, mejor que nadie sabe lo lindo que es ver a River motivado como se lo vio ayer. Y David proporciona una felicidad contagiosa. Que el banco no nos expropie más esa magia.</p>
<p>La pelota que flota otra vez en el gol, los hilos invisibles que la sostienen. Tantos trucos, otra vez: la almohada del pecho como recurso de pase, la cabeza como el florete de un mosquetero, y la gracia en cada toque de espaldas, preciso, clarividente, sutil. Parece que ni transpira y juega con camisa de seda. Ayer hizo casi todo bien. Contabilizados, un pase mal dado.</p>
<p>Háganos la gauchada, ¿oui? Estamos felices porque vimos un partido emocionante. Un River grande, una hinchada al palo, que enmudeció a los 6.000 cordobeses. Que no le permitió ni abrir la boca. Un partido a corazón abierto, de área a área hasta que River se acomodó y fue inclinando la cancha hacia el arco de Instituto hasta maniatarlo.</p>
<p>Hay que felicitarlo claro, por haber puesto “toda la carne en el asador” en el partido que más necesidad teníamos de ganar. Y se ganó porque el equipo entendió su mensaje. Había que dejar la vida y superar a un rival incómodo, que está donde está por méritos propios. Instituto goza de una plausible identidad. La de jugar siempre por abajo, aún cuando lo presionan. Tuvo un abanderado en Videla –jugador a observar-, la habilidad de Lagos, la enjundia de Fileppi y la movilidad de Encina. Dybala quedó muy aislado y en deuda por sus antecedentes.</p>
<p>Fiel a su estilo, la Gloria, inexorablemente, terminó exponiéndose demasiado. Fue hasta que Sánchez se acomodó, Ponzio empezó a acertar los pases que no hay que fallar, Cirigliano la puso bajo la suela y Díaz comenzó a ganar en confianza. River salía rapidísimo con la “mentirosa lentitud” del Maestrico. Hombre cerebral, de técnica y pausa, ágil en los conceptos, que ayer se entendió con Cavenaghi a la perfección. River martilló y el gol debió llegar antes, si no hubiera sido por la magistral tarea del arquero Chiarini –de lo mejor de la categoría, seguramente-</p>
<p>Aún con el Chori en baja, River fue adueñándose de todo. Había olor a perfume francés en el área. Y David, que había tenido dos, en la tercera no falló. Abrazó el banderín como si fuera un micrófono para todos los hinchas de River del mundo. Alzó su brazo derecho al cielo agradeciendo al pueblo millonario, como si fuera el sombrero de mosquetero del rey… y nosotros, su soberano.</p>
<p>Háganos la gauchada, Matías. Usted es inteligente, culto. ¿Qué más le puedo decir del influjo Trezeguet? ¿Para qué dorarle la píldora? Si usted es un pedazo grande del corazón de River. ¿O no escuchó esa ovación del final cuando paso por debajo de la Sívori?</p>
<p>Sr. Matías, ayer hubo una erótica fragancia en Nuñez… ese placer tribunero. ¿Quién no desnudó su alma, se sacó y la piel y lijó sus cuerdas vocales, como hacía tiempo no sucedía? Fue el Bonus Track de un tarde que fue una fiesta por color y calor humano.</p>
<p>Miles de pibes alumbrando su pertenencia a la banda roja. Perplejos, maravillados, desde esa escenografía sólo equiparable al ojo del volcán que es el Monumental en llamas, como ayer. Y eso es mérito suyo, porque usted armó este equipo, que ayer tuvo en Trezeguet el “Arco de triunfo” rendido a sus pies y el Moulin Rouge en la piel del hincha de River. ¡¡¡Sil Vous Plait, Matías… el show debe continuar!!!</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Victoria cortita y al pie</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Victoria-cortita-y-al-pie-20120415-0005.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 00:13:42 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Cuando uno tropieza siempre con la misma piedra, inexorablemente deber recorrer otros caminos. River abrió un partido cerrado con una jugada tan básica como extraña para estos tiempos de práctica rusticidad. <p><strong>Cuando uno tropieza siempre con la misma piedra, inexorablemente debe recorrer otros caminos. River abrió un partido cerrado con una jugada tan básica como extraña para estos tiempos de rusticidad. El venezolano César González, parado como wing derecho buscó ensanchar la cancha y, apurado por los defensores que lo cerraban, se apoyó en Cirigliano. Ezequiel, apretado, metió un primer enganche y limpió a uno, y la pisó varias veces. Hizo una, dos pausas, esperó el movimiento de los demás compañeros y se desmarcó. La sacó con derecha para la izquierda y se comió al segundo. Se apoyó en Sánchez, que volvía de la derecha, mientras que González aprovechaba el espacio vacío que él dejaba para meterse en diagonal. El pase del uruguayo fue exacto y el Maestrico, desde la raya, metió un centro gol que se desvió por el González de Huracán y se metió.</strong></p>
<p>Tendrían igual el apellido, pero nunca el apodo. Maestrico es “maestro” y, si bien la jugada no es cien por ciento “made in Venezuela”, bien podría afirmarse que estos jugadores de buen pie contagian los palotes del fútbol. Volver al “abc” del toque, aquello que River añora tanto, cuando la potencia y el vértigo lo llevan una y otra vez a estrellarse. Tres pases bien dados, un par de engaños y un volante convertido en wing fueron la llave para abrir un partido complicado, que tuvo un primer tiempo para el olvido.</p>
<p>Ni con el cambio de esquema táctico River pudo disimular la equivocada elección de Vella como lateral por izquierda, el mal momento de Ponzio o los jugadores de espaldas en plena salida. Sin jugadores que la pidan, los defensores se veían obligados a dividir la pelota buscando a Cavenaghi y al Chori, que no se destacan por el salto.</p>
<p>¿Habrá pegado algún grito el Pelado en el vestuario para recordarles a sus elegidos que la materia prima de este deporte es la “redonda”? El ingreso de los suplentes aportó esa cuota de precisión. Que si bien no es para tirar manteca al techo, le cambió la cara y aportó pinceladas de calidad.</p>
<p>Después de esta “tanguedia” que padece el hincha de River, todo se convirtió en rock and roll en las tribunas y en la cancha. Asumiendo las disculpas a las repúblicas hermanas de Bolivia y Paraguay, que no tienen la culpa de que exista Boca. Y ya con el Chori suelto, profundo, y el Cavegol jugando de primera y definiendo el pleito como él sabe. La gente se deleitó con cada intervención de Trezeguet… ¡Qué elegancia, por Dios! En su manual dice “Prohibido jugar a más de un toque”. Un crack. Otro que contagia y que exige a Matías. Si el “Samuray” sigue su lógica, deberá volver a revisar la actualidad de cada jugador. En su descargo, cabe la realidad de que no cuenta con un plantel dotado de genios, pero sí rico en variantes.</p>
<p>Ayer quedó nuevamente ratificado. David y su estrella, Aguirre y su dinámica y todo lo hablado del “Maestrico”. Sin ignorar que otro que pide pista hace rato es el Keko. Da para pensarlo, pero si alguna vez le tocó a Cirigliano salir del once titular por bajo rendimiento, nadie es intocable.</p>
<p>La conclusión es que River sigue sin mostrar un funcionamiento confiable y está lejos del ideal. Es una obviedad que sólo logra jugar bien a cuentagotas. Sin embargo, el técnico tiene a su favor que jamás apostó a un equipo timorato. Sus cambios intentan siempre ser ofensivos. Sigue buscando con su santa paciencia, ésa que el corazón del hincha cuelga en una percha porque no aguanta más. ¡Quiere ganar o ganar y ascender ya!</p>
<p>Como ayer, que había que ganar y se volvió a nublar, hasta que apareció la “vieja cátedra” de River. Cortita y al pie. La de Pedernera, la de Renato, la de Delem, la de Ramón. Un River “retro”, que abrió el partido con un “wing” -raza en extinción suplantada tácticamente por los carrileros, para desgracia del espectáculo-.</p>
<p>En fin, todo listo para tirarle el Monumental en la cabeza a Instituto. Una final anticipada, en la que para robarle la gloria al equipo de Franco habrá que entender algo de la lección de ayer: una pisada, una gambeta, dos toques, un caño, no siempre son simples firuletes ¿Qué sería del tango sin un corte y una quebrada? ¿El fútbol sin un “ole”, sin estética y magia? Hay que ganar, sí, pero sin olvidarse que a veces la mejor táctica es la técnica, no maltratar la pelota. Mejor, cortita y al pie.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>A no claudicar</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/A-no-claudicar-20120410-0006.html]]></link>
          <pubDate>Wed, 17 Oct 2018 00:13:42 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Ocurrió. Pasó lo que tenía que pasar. Ni un minuto antes ni un minuto después. Quizá, hasta sea mejor que haya sido faltando diez finales y no en la última. River se cayó de una escalera destartalada. Trepaba, pero sus peldaños se movían. <p><strong>Ocurrió. Pasó lo que tenía que pasar. Ni un minuto antes ni un minuto después. Quizá, hasta sea mejor que haya sido faltando diez finales y no en la última. River se cayó de una escalera destartalada. Trepaba, pero sus peldaños se movían. Instituto, el escalón más alto, parecía inalcanzable. No tanto por la imbatibilidad del equipo cordobés, sino por la irregularidad de River. No en el “cuánto”, sino en el “cómo”. Hace rato que los triunfos millonarios vaticinaban algún paso en falso. Y Atlanta le movió el piso, la pelota, le demostró que de una rueda a otra se pueden cambiar los planos y mejorar, con un excelente arquitecto y obreros superconcentrados en la tarea.</strong></p>
<p>El fantasma de la derrota tan imaginada, posible y anunciada, se encarnó en la astucia del Negro Roldán. Lo que parecía una fanfarronería o una chicana para un equipo como el Bohemio, lo transformó en convicción: su triunfo fue tapa. Concepto a imitar y por qué no robar al “uña” tucumano. Excelente medicina ante los males anímicos, que a River no lo abandonan. Atlanta rascó la cascarita de esa herida absurda en el corazón de River, que es la palabra descenso. El zapatazo de Lorefice activó el peligro de pánico, cayendo en desesperación. El pelotazo, el apresuramiento, la imprecisión y los bajones que alimentan al “fútbol panicoso”. Antes, bien lo disimularon los resultados, la magia de Trezeguet, la efectividad, los porotos, las canchas llenas y la pasión y el color de la gente.</p>
<p>En Liniers, la herida absurda se llenó de lógica por falta de funcionamiento e insufrible por el destrato de la pelota. Como un pájaro sin luz, se va apagando, se obnubila, se encapricha, pierde la fe. Se vuelve tímido cuando debe sacar pecho. Y hasta parece ayudar a la mala suerte. Una peinada de Trezeguet que besa el segundo palo y no quiere entrar, Cavenaghi rifa el penal -extraño en él-. River que se inmola y decide jugar a la carga barraca. Paga. Se regala en el fondo y permite que a Vega le lleguen mano a mano, lo que obliga a Ramiro Funes Mori a hacer un tackle y ganarse la roja. Final del primer tiempo y la vuelta con cambios que esta vez no dieron el mismo resultado que contra Ferro. “Después qué importa del después”. Ya era todo confusión. Ya los de Villa Crespo habían asumido el control psicológico y táctico del partido que sólo pasó zozobras con un fierrazo del mellizo delantero y un tiro cruzado de Sánchez.</p>
<p>Un partido donde River desnudó toda su precariedad de ideas. La orfandad de juego colectivo que no alimenta al tridente o el tridente que debería perder algún pinche y sumar más creativos a la oficina. Ese dilema, que se suma a los “pajaritos” de algunas individualidades que extraviaron la bandada. Y tropezó, previsiblemente. Inevitablemente se despatarró, pero se tiene que levantar, sí o sí, sino deberá cargar con la cruz de la incertidumbre hasta el final.</p>
<p>La tabla indica que sigue segundo, no es grave. Para los que no se babean de sangre, las posibilidades están intactas. Almeyda deberá poner a prueba toda su inteligencia, los jugadores deberán sumar su fibra y los hinchas de River no caer en la mensajería apocalíptica. Es una hora de extremo compromiso y amor. De sabiduría y grandeza. Hoy, como ayer, como la historia de River lo exige, se requiere un esfuerzo más. A nosotros, los hinchas, desde la trinchera que nos toca, la prioridad es no abandonar. Ése es el partido que debemos ganar, más allá de las críticas. Si creemos en la resurrección de River, acá nadie se va… Hay que aguantar.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>¡Memorable, Trezeguet!</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Memorable-Trezeguet-20120401-0006.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 23:20:21 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[El tiempo pareció detenerse en el minuto 37 del segundo tiempo. Ese señor flaco, alto, desgarbado y zancudo, de fina estampa al hablar, decidió una jugada de otro planeta. Esa que nace de un tiro de esquina ejecutado por Sánchez... <p><strong>(Incluye video clip) El tiempo pareció detenerse en el minuto 37 del segundo tiempo. Ese señor flaco, alto, desgarbado y zancudo, de fina estampa al hablar, decidió una jugada de otro planeta. Esa que nace de un tiro de esquina ejecutado por Sánchez. Cuando la pelota llega al corazón del área, alguien la peina hacia atrás y el balón da un pique largo y alto. Y el de piernas largas, a lo Zizou, en posición diagonal al arco, le mete el empeine “media caña”, cortando la bola de arriba hacia abajo, y ésta vuela como una flecha al ángulo de De Giorgi.</strong></p>
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<p>¿Volea, media volea o sobre pique? Un golazo memorable. Más que ello. Emocionante. De esos goles que te ponen al borde del llanto, por la estética, el arte y la perfección que trasmiten. Un “Tren…zeguet”, único. Esa cara mirando al cielo, su dedo índice haciendo círculos. Fue para todo River, para todo el fútbol, para toda esa gente que cuando el partido se iba sin pena ni gloria no permitió que se cayera con un aliento estremecedor.</p>
<p>River había comenzado a quebrar la resistencia burocrática del equipo de Trullet cuando Almeyda, a los 31 del segundo, pateó el tablero. En un abrir y cerrar de ojos, estábamos viendo otra película. Las vías se habían hecho anchas, el Keko abría la cancha por derecha, Ocampos por izquierda y esa jirafa negra, llamada Trezeguet, había encontrado su lugar en el mundo. El rectángulo pareció una sabana africana donde meter diagonales y cambiar posiciones. Los espacios se habían abierto, su cuello se estiraba cada vez más y podía ver absolutamente todo.</p>
<p>Antes de su gol antológico, hacía unos instantes, casi sin mirar la pelota y con los ojos puestos en el arquero, tocó suave a la derecha, con la serenidad de un Papa. Penal ejecutado con clase. Pero aún faltaba lo que el público de River merecía. Esa maravilla que quedará grabada en la memoria de tantos pibes que hoy andan viendo y reviendo como se le entra a una pelota de aire.</p>
<p>Un “Tren…zeguet” y esa parábola que te regala el fútbol. Que permite establecer comparaciones con la vida. Que cuando todo está muy conversado, trabado, a veces hay que patear el tablero. Que ante tanta cháchara, tanto chamuyo, a veces hay que apostar al sexto sentido y tomar decisiones. Todo cambia tan rápido que lo que parece un dogma se convierte en una verdad de cartulina en un rato. Como el tema de este Ferro, que nos convoca a la digresión, quizá por sus orígenes ligados a los rieles.</p>
<p>Una lección que también pagó muy cara la institución de Caballito. Y que River, ni tan lejos ni tan cerca, debería usar como espejo a no repetir. ¿En qué quedó convertido aquel modelo de asociación civil y social, cuando reinaban los hermanos Arregui, Cuper, Saccardi y don Timoteo Griguol, entre otros? Aquel Ferro profetizó el saqueo que un par de décadas más tardes atacaría a resto de las afiliadas a AFA. A punto estuvo de su extinción. Lo esquilmaron y traicionaron. Lo triste es que sus ideas futbolísticas – ora por recursos, ora por convicción- jamás pudieron jamás ser más audaces.</p>
<p>Lo cierto es que se volvió a la victoria. Triunfo indispensable. Cuando el partido había caído en la burocracia de lo preestablecido y no había manera de romperlo, cuando las ideas parecían viejas, cuando la ansiedad se hermanaba con la imprecisión, cuando la impaciencia y el grito de la tribuna insólitamente es “Aguirre”, para que algo cambie, la cosa era plata o mierda. Y el Pelado, acertó. Guardó su buda interior y escuchó la voz del pueblo. Entendió que no quedaba otra que ganar, porque “La Gloria” se escapaba. Y lo hizo aun sacrificando algún “totem”. Buscó plata fresca en el banco, para quedarse con la concesión del partido no había más salida que invertir. Salió Abecasis y entró el desparpajo de Villalva. Le dio electricidad. Se fueron Cavenaghi y el Chori y entraron Aguirre y Funes Mori.</p>
<p>El amor propio del “peladito” y la “sangre joven” de Rogelio le insuflaron nafta. Se produjo el contagio y River se llevó puesto al convoy del Oeste, vieja gloria de los 80, y su futbol conservador. Maidana y Ramiro Funes Mori, fueron a luchar al área rival como dos gladiadores y abrieron la caja negra de la obsoleta formación de fierros viejos en ideas. A nadie se le cayeron los anillos.</p>
<p>“River está por encima de los nombres”, dijo Matías en conferencia, y así debe ser. Si hay recambio y el plan “A” parece agotado, debe meter cuchillo y operar. Hubo plan “B”. Así lo entendió. Y así ganó. Usted saque boleto en este tren y tenga fe, que la última estación de este viaje es el ascenso directo. Hay variantes, solo falta entender que en un equipo a veces son tan importantes lo indios como los caciques. Como esos héroes de Malvinas, ayer justamente homenajeados, que desde la trinchera sostuvieron el peso de una guerra. Esa guerra en la que otros de alto rango, como “el ángel rubio de las Georgias”, se rindieron ante el primer silbido de una bala.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>¿Sumó?</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Sumo-20120326-0004.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 22:30:22 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[A juzgar por el puntito obtenido en el Bosque, sólo el final del campeonato dictaminará lo que Almeyda tan enfáticamente destacó como un logro positivo. <p><strong>A juzgar por el puntito obtenido en el Bosque, sólo el final del campeonato dictaminará lo que Almeyda tan enfáticamente destacó como un logro positivo.</strong></p>
<p>Matemáticamente es un acertijo si sumó o restó. Ni siquiera el resultado de Instituto moverá mucho el amperímetro de la lucha arriba. Lo que más debería preocupar al Pelado es la caída en el juego que viene adoleciendo el equipo, con este idea de ser tan “vertical” desde lo táctico. River quiere poner la pelota en el área contraria lo más rápido posible y se olvida de la construcción de juego. Es como si un chico quisiera andar en bicicleta sin antes aprender a caminar.</p>
<p>Se manifestó el mismo síntoma que contra Deportivo Merlo. Ya se había advertido la falta de variantes de juego asociado y el triunfo que obedeció -casi excluyentemente- al “tandem” Trezeguet-Cavenaghi y su contundencia superlativa. No tanto al tridente.</p>
<p>Se sabía, el “Bosque” era otra historia. El Lobo iría a bucarlo bien arriba y River debería estar muy concentrado y veloz para no pasar zozobras. Hasta los 25 minutos, el Millonario parecía no haber tomado nota de lo que ocurría… Y los de Troglio: “yo vivía en el bosque muy contento… caminaba caminaba sin césar”.</p>
<p>El Chori en las fauces del uruguayo Pouso, que junto a Cabrera y Capurro lo tuvieron a River desorientado o dormido – vaya uno a saber- . Un gol anulado a Goux de cabeza con pelota parada por la banda derecha y un par de arranques a fondo mal finalizados prendieron la luz roja.</p>
<p>Ponzio, con errores en el traslado pero desdoblado en su función, debió hacer la “heroica”. Fue manija con poco control y precisión y sin compañía tuvo que zapatear de lo lindo en la mitad. Así River emparejó. Lo hizo sin ideas, pero con garra salió del asedio.</p>
<p>Metió miedo en el cabezazo en el que Trezeguet se pasó y besó el palo. Ahí, el Lobo se paralizó y envainó los colmillos. Se asustó. No fue más, extrañamente nunca más… de allí hasta el final, salvo en pelotas paradas, otro déficit, que parece no tener solución para el “Millo”. Una vez Macaluso y otra De Blasis, casi nos embocan.</p>
<p>Todo se fue poniendo a pedir de River. ¿Por qué no ganó entonces? Si hasta jugó 13 minutos con un hombre más. Es cierto que tuvo las situaciones, pero no siempre se puede depender del show de los “romperredes”. Ni David ni el Torito pudieron ser los salvadores esta vez. Los goleadores deben estar en “vena” y esta fue una de esas tardes.</p>
<p>Mucho ayudó al lobo la solidez de Monetti, el individualismo en un jugada de Cavenaghi cuando tenía al francés para empujarla, la “miopía” de Toia, un árbitro amigo del “siga siga”, que no vió un penal inmenso al Cavegol y la frágil definición de Aguirre en la mejor jugada elaborada por River, donde había que soplarla, y permitió la reacción del arquero.</p>
<p>Parece mucho y sin embargo, no fue tanto ni de buena calidad. River se repitió con las subidas de Sánchez y sus centros –de lo mejorcito-. Ocampos debió ser reemplazado antes y buscar por abajo y a pura gambeta con los pies frescos de Villalva. No lo hizo y siempre le faltaron cinco para el peso.</p>
<p>Hubo cien penales a Trezeguet no sancionados, en algo más parecido al catch que al futbol. De todos modos no es excusa, la corriente “Lamolina- Marconi” está a full instalada en el futbol argentino y vale todo. Los cachetazos al Chori y al uruguayo Sanchez, sin sancionar con amarillas fueron alarmantes. Sólo hay penal o expulsión si hay riesgo de muerte en la jugada, tal el patadón de Goux.</p>
<p>De todos modos… no hay excusas. River fue al Bosque a desforetarlo y se trajo un puñado de desteñidas hojas otoñales de fútbol y un escabardiente, de esos que suman en el truco. Nada más. Ojalá, esta discreta actuación pueda verse como el árbol que le está tapando al bosque a Almeyda. Si es así, bienvenido el punto.</p>
<p>Hay que iluminar el camino de tanta oscuridad. No alcanzan lo “certificados de explotación responsable del bosque”, ni los “pergaminos”. Si falla el recurso humano debe aparecer el equipo. Es imprescindible repensar la táctica. Si todo se resume en la Torre Eiffel y el Cavegol, si “piden pan no le dan, piden queso y le dan un hueso”. Estamos bien, pero vamos mal.</p>
<p>24 de Marzo de de 1976, fecha aleccionadora para todos los Argentinos. El “Bosque” y el país lo recordaron. Para que haya “verdad y Justicia”, hay que reconstruir la “memoria”, en todos los órdenes.</p>
<p>“Se juega como se vive”. Urge darle bola a la identidad, el vuelo y la imaginación, para tener a mano el plan “B”… ¿Sumó?: el único héroe en esta historia es el bienestar colectivo. El puntito, por ahora, una anécdota. Ni suma, ni resta. Exige cambios.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Almeyda y el doble nueve, la fórmula ganadora</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Almeyda-y-el-doble-nueve-la-formula-ganadora-20120318-0008.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 21:40:17 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Cosas del futbol, nomás. En una semana "bielsista" por excelencia, Almeyda utilizó una fórmula "antibielsista" para ganar: el "doble nueve" &ndash; el tándem que formaron Trezeguet y Cavenaghi- de implacable efectividad para justificar su victoria. <p><strong>Cosas del futbol, nomás. En una semana “bielsista” por excelencia, Almeyda utilizó una fórmula “antibielsista” para ganar: el “doble nueve” – el tándem que formaron Trezeguet y Cavenaghi- de implacable efectividad para justificar su victoria frente al durísimo Deportivo Merlo. Ambos marcaron cinco de seis en dos partidos y echaron por tierra reglas fijas, normas y todo lo que uno cree y supone de un partido antes de jugarlo.</strong></p>
<p>Expuesto al dilema de “ser o no ser”, Almeyda se la jugó con tres delanteros, a sabiendas que podría estar resignando elaboración de juego. Y fue así…</p>
<p>Hasta el segundo gol y la “colgadita” genial de Cavenaghi, el partido no estaba cerrado ni mucho menos. Durante todo el primer tiempo, el concentrado equipo de Ferraresi que venía de comerse al “Pincha” el martes y con siete partidos sin perder en su haber, revalidó sus convicciones. Mucha presión y dinámica en todas sus lineas y con un Blanco “negro” arriba que por sí solo se ocupó de desparramar a Maidana y a Díaz, por izquierda y derecha. River no hacía pie y no tenía salida. La banda Azul montó un frontón, que raspó muchísimo ayudado por Pablo Díaz, que no se dió por enterado de las amarillas hasta promediar la segunda etapa.</p>
<p>Así las cosas, River era pura impotencia. Todo nacía en la exasperante lentitud de Vega para sacar con la mano, pasaba por la falta de precisión de Ramiro Funes Mori, Ponzio obligado a ser manija sin prosperar ya que el Chori estaba más ocupado en sus chiches que de jugar a un toque y encontrar los espacios donde descansa el futbol de River.</p>
<p>¿Qué quedaba? Algún “invento” de Ocampos, un centro que pudiera acertar Vella y el pelotazo largo a la cabeza de Trezeguet, que pivotea como los dioses y en dos o tres aciertos de contra, River al fin llegó al área.</p>
<p>Un centro de Ocampos encontró el parietal y el salto del “basquetbolista” francoargentino que devolvió el palo y otra vez con la testa tocó a la red como Federer. Un lujo. Demasiado premio para River en ese lapso. Pero “goles son amores” y la expectativa de que empiece otro partido se abría.</p>
<p>No fue así… no hubo cambios ni en los planteos ni en los protagonistas. Merlo pudo igualar en un cabezazo increíble que desvió el “Chanchi” Estevez y le costó el cambio por Lázzaro, el ex-Tigre. Hasta que de pronto, en otra pelota larga que arranca en una devolución a un toque de espaldas al arco con la “estrella de David”, la bola volvió limpia hacia la derecha y luego a los pies de Dominguez, que esta vez acertó. Finísimo para que el “Cavegol” rompiera su racha de más de 300 minutos sin convertir. Y ahí si…recién ahí, todo fue de River.</p>
<p>Comenzó la fiesta en las tribunas, llegaron los cambios – sin arriesgar demasiado, de hecho el Keko no tuvo su lugar-, y al final el puntinazo del Torito para sacarse toda la furia.</p>
<p>Luego del revolucionario triunfo del humilde Bilbao frente al “imperial” Manchester, el genial “loco” recibió todos los elogios y ponderaciones –altamente merecidas- del mundo futbolístico, tanto que ya se habla del futuro sucesor de Guardiola. Quizás, la única mácula de su carrera, aquella de no haberse animado a juntar al Bati con Crespito, la puso en práctica Matías. Juntó al “Doble nueve” millonario, “La Torre Eiffel y el Torito”, y no<br>se encimaron, ni se quitaron espacios. Fueron los verdaderos artífices de una victoria que le dio la punta transitoria a River.</p>
<p>Un equipo que a falta de funcionamiento lo reemplazó con una temible capacidad goleadora en sus dos puntas. Un deport en el que dos más dos no siempre es cuatro y que se ocupa de desmentirnos permanentemente.</p>
<p>Matías Jesús Almeyda, quien mañana será condecorado como “persona destacada en el deporte por su compromiso y trayectoria”, utilizó como fórmula ganadora. Concepto “antibielsísitico” si los hay…</p>
<p>Paradojas del futbol y de este River en el “dilema de ser o no ser”, que ayer sacó un partido chivo de la galera. La belleza estética estuvo en la definición nunca en lo colectivo. ¡Hay que mejorar!</p>
<p>La prioridad indica: Hay que ganar y no dormirse, viene el Lobo en el Bosque, otra final. A quemar todos los papeles, los libros y repensar partido a partido… No siempre Trezeguet y Cavenaghi, dos animales del gol, se podrán disfrazar de leñadores para salvar la tarde y a Caperucita, quienes requieren muchos cuidados.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>El sermón de la montaña</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/El-sermon-de-la-montana-20120307-0004.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 20:20:23 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Bienaventurados los hinchas de River que anoche dieron testimonio de fe en las laderas del cordón montañoso que rodea al "Estadio del Bicentenario Ciudad de Catamarca". <p><strong>Bienaventurados los hinchas de River que anoche dieron testimonio de fe en las laderas del cordón montañoso que rodea al “Estadio del Bicentenario Ciudad de Catamarca”.</strong></p>
<p>Una postal única, gloriosa para la historia de River y del fútbol mundial. Y esto excede al resultado. Al partido en sí mismo. Este periodista ha visto estadios repletos, multitudes agolpadas en finales, le ha tocado quedarse afuera de algún clásico. Pero nunca, jamás vio ese espectáculo conmovedor de vestir una montaña, ésa que conduce a la espléndida Cuesta del Portezuelo, con los colores de un club de fútbol. ¡Y si, River lo hizo!</p>
<p>Conmovió a la gente. Está conmoviendo al país entero y ayer sacudió hasta la geografía. En el valle, veinte mil personas alentando adentro. En las paredes de las colinas escarpadas, casi colgados del cielo… otro inmenso número de hinchas nos regalaron esa postal de fidelidad que sólo puede exhibir la gente de River.</p>
<p>El partido quedará como una anécdota más. Queda en un lejísimo plano decir que Almeyda preparó su “muletto” de lujo y que River obtuvo una victoria trabajosa pero justa frente al dignísimo Sportivo Belgrano. Que no sólo lo deja en Octavos de Final de la Copa Argentina, sino que le permitió sacar muchas conclusiones sobre la actualidad de varios titulares de anoche.</p>
<p>Quizás la más esperada, fue la ratificación de la recuperación definitiva de Villalva. Un jugador diferente por freno, gambeta, pisada, cambio de ritmo que ayer nos hizo dormir tranquilos. Si, el Chori tiene suplente. Se calzó la diez y jugó en una posición extraña para él, como si lo hubiera hecho toda la vida. “El que sabe, sabe”, pareció decirnos esa ovación que lo despidió.</p>
<p>Otra prueba a fondo fueron lo 90 minutos de Trezeguet. Lo más importante es que está. Aguantó. Falló curiosamente en la definición pero demostró toda su categoría de resolver en un movimiento lo que otros lo hacen en tres. Y Aguirre que tuvo su revancha, con un golazo tremendo y toda la garra y el corazón que pone en cada pelota que disputa. Y más, mucho más.</p>
<p>La ratificación de que hay dos centrales con pinta de futuros “mariscales”. Que Díaz volvió a ocupar la banda muy bien. Que el “Lobo” Ledesma no debe descartarse, que sólo le falta ritmo porque tiene mucho futbol en los pies y en la cabeza. Y además, Domingo y Vella aportando sacrificio. Y Funes Mori que cada vez se equivoca menos en la decisión final. Sólo, por buscar manchitas, algunas dudas en Chichizolla, casi imperceptibles. Y River va. De la mano de su “Jesús” y su sermón que cada vez encarna mejor en sus jugadores. Va por el ascenso y ahora por la Copa Argentina.</p>
<p>“No alcanzan las tribunas, no alcanzan las entradas, y ahora tampoco alcanzan las montañas…”. Bienaventurados, todos los que llevamos a River en el corazón. Ayer nos redobló el orgullo de saber que es muy grande, mucho más de lo que todos creemos. Catamarca fue una fiesta y testigo de un milagro. “Si River no va a la montaña, la montaña viene a River”. Sólo River… Gracias Dios!!!!</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Caruso y las �?SS�? de su fútbol</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Caruso-y-las-SS-de-su-futbol-20120303-0004.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 20:00:25 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Para el hincha de River no era un partido más. El presente de Quilmes y su racha invicta despertaban expectativas de final anticipada. El hincha millonario soñaba con una victoria "a lo River" que lo erigiera definitivamente en candidato al título. <p><strong>Para el hincha de River no era un partido más. El sorprendente presente goleador de Quilmes y su racha invicta despertaban expectativas de final anticipada. El cervecero le pisaba los talones y el hincha millonario soñaba con una victoria “jugando a lo River” que lo erigiera definitivamente en candidato de “fierro” al título y al ascenso. Para ello colmó el Monumental, lo vistió de rojo y blanco y de música de pueblo como pocas veces – muchos sectores se vieron desbordados por la multitud-.</strong></p>
<p>Y el hincha de River se fue con un sabor agridulce. No sólo por el empate, sino por no poder desmentir los “sofismas” del comediante Caruso, con una dura puesta de espaldas. Este defensor histórico de equipos avaros, especuladores y amarrete venía agrandado. Durante la previa boqueó y armó un espectáculo acorde a su naturaleza que River a punto estuvo de desbaratar. Cuando el agua lo tapaba se atrincheró en el “Muro” de Roger Waters. Una arquitectura montada detrás del arco de Trípodi que pareció extenderse al área de Quilmes en el segundo tiempo y que por una conspiración de infortunios no cayó. Tuvo “culo” el Petit Metre de la barba candado- frase de D. Bonadeo- que opina que “los goles de Messi son todos iguales”. Salió airoso, porque el remate de Ponzio quiso pegar en el palo, el remate del Chori que pedía ángulo se desvió apenas, el taquito que metió para atrás que no pudo empujar Ocampos, el mano a mano de Trezeguet que encontró una uña en el camino, o la cara externa de Cavenaghi contra la raya que besó el primer poste y las dudas del “penal” que Lunati prefirió ignorar – cobró 6 penles en 143 partidos- . Y después el actor a escena para burlarse, y poner el glaciar en cancha. Al fin su “operística” función tuvo su premio. Hizo negocio. Salvo un punto, pero en realidad, por volumen de juego, situaciones, carácter y ambición, River debió ganar. Por todo esto, el hincha millonario no debería sentirse tan decepcionado, si lo está.</p>
<p>“Cuando uno no quiere pelear, dos no pelean”. Y Quilmes no salió a pelear de igual a igual. Mostró su carácter de equipo chico, ese que no tiene clásico con equipos de la “A” (hay que buscarlos en Argentino de Quilmes, Los Andes, Temperley – con todo respeto hacia ellos-) pero tiene técnico, dirigentes y funcionarios políticos de primera para embarrar la cancha ante estos compromisos como pocos.</p>
<p>Es cierto que River no brilló y le costó encontrarle la vuelta al partido. De hecho que este “bicho de ciudad” resignó toda la pimienta que había demostrado en sus dos presentaciones anteriores. Sacó a Cauteruccio y metió cinco volantes. Alambró el medio campo. Le hizo doble marca al Chori y se preocupó en trabar el partido antes que pensar en los 13 goles que había conseguido en sus dos últimas actuaciones. De todo lo que había mostrado sólo le quedó la pirotecnia verbal que proclamó Telechea (“a River lo hacemos puré”) y aludió a un “pacto” del que Almeyda jamás se enteró, al punto que debió improvisar al juvenil Pezzella sin entrenamiento previo.</p>
<p>Me quedo con las declaraciones del Pelado: “River salió a jugar para salir campeón, ellos no”. Tan cierto como que en procesos anteriores estos partidos los perdíamos por desconcentración sobre la hora. River ayer nunca corrió riesgos. Buen debut de los juveniles, aunque Maidana es imprescindible para darle altura a la defensa, en las dos áreas. Ponzio ratificó su regularidad, Cirigliano hizo alguna pisada de más, Ocampos debe aprender a terminar la jugada, Sánchez fue más vértigo que precisión y Cavenaghi no tuvo espacios. El Chori, con altibajos, supo superar el cerrojo que le tendieron y estuvo muy cerca tres veces de convertir. Bien Vega…¡Así, con las dos manos ante cada centro pasado, así! . Trezeguet asusta a los rivales y su carreteo ya pide despegar. Su presencia en el área intimida. ¡Hay peligro de gol!<br>En fin, Se puede ver la mitad del vaso lleno o la mitad vacía. Yo me quedo con la primera. River sigue dando muestras de equipo serio, concentrado, con carácter y autoridad.</p>
<p>Paradojas del detino. Esta semana falleció Lucho Dalla – máxima figura de la canción romántica italiana, el autor de Caruso – esa fantástica canzoneta que Pavarotti interpretara como los dioses. Su estribillo dice así: “Te quiero tanto… pero tanto y tu no lo sabés… es una cadena que derrite la sangre… las venas”: ¡Es para vos River Plate! ¿Qué sabrá de lírica el homónimo histrión, cultor de las “SS” del futbol? Con estos personajes el juego ofensivo presencia su holocausto. La pícara farsante del “antifútbol” estará feliz. Nosotros ni tristes ni derrotados. Un poquito calientes, lo suficiente para que la rabia nos mantenga con la “cabeza fría y el corazón caliente”. Que en La Plata haya menos Defensa y más Justicia. El crédito sigue abierto. Vamos River: “Te quiero ver salir campeón”.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>No brilló, goleó... Y la banda, otra vez alta en el cielo</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/No-brillo-goleo...-Y-la-banda-otra-vez-alta-en-el-cielo-20120227-0005.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 19:20:23 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Alta, bien alta la moral. Y alto, bien alto "tu grato nombre". River cantó Aurora en San Juan. A horas de la conmemoración del primer izamiento de la bandera, su increíble hinchada se fue flameando el Manto Sagrado. <p><strong>Alta, bien alta la moral. Y alto, bien alto “tu grato nombre”. River cantó Aurora en San Juan. A horas de la conmemoración del primer izamiento de la bandera, su increíble hinchada se fue flameando el Manto Sagrado.</strong></p>
<p>El Millonario enarboló una victoria fundamental de cara al choque del viernes con el cervecero. Un triunfo en tierra cuyana, al pie de la cordillera. No fue un terremoto, pero supo robarle la sangre a sus históricos caudillos.</p>
<p>Retomó la punta en base a una confianza que despacito va creciendo, está vez mucho más sustentada en la contundencia que en el funcionamiento. Una victoria que tuvo muchos atenuantes para no ser lujosa, pero que por sobre todas las cosas tuvo carácter.</p>
<p>Todo arrancó con un vientito caliente en contra que sopló durante los primeros 15 minutos, cuando Desamparados le ganó la pulseada del anticipo en la mitad de cancha. En el análisis final del partido, fue sólo un soplido, pero alcanzó para inquietarse.</p>
<p>En la previa preocupaba cómo reemplazar a los ausentes. Sánchez, ese tractorcito de tracción a sangre que va y va por derecha. La salida limpia del uruguayo Díaz, que venía en alza y la pausa del Chori, para tener la pelota y darle destino claro. Por suerte, las “saudades” duraron lo que un suspiro. Fueron minutos de acomodamiento, cuando los volantes del “víbora” se mostraron más veloces que la dupla Cirigliano-Ponzio y Ocampos, a quien la diez pareció pesarle. Hasta ahí, incómodos.</p>
<p>Sin embargo, cuando todo parecía indicar que el pleito no era “moco de pavo”, despacito fue creciendo Ponzio, que fue de Leo a “León”. El ex Zaragoza recibió de Cirigliano y remató desde afuera del área, y el arquero de Desamparados rememoró al inefable peluquero de la contra. Se tiró para la foto. Faltó decir: ¡No me peguen, soy Giordano!. La pelota le picó inocentemente antes que su cuerpo se arrojara sobre ella. Y si, era para matarlo… Tanto que la infinidad de botellitas de plástico que caían desde la tribuna local manifestaban el desagrado de lo que había empezado a gestarse.</p>
<p>Fue ¡clink…caja! Y ahí apareció otro River. Más aguerrido, luchador, más metido y concentrado. Con Abecasis intentando ser salida y, aunque lo molieron a patadas, sin achicarse. No encontró sociedad en Aguirre –se lo vió perdido-, pero anduvo bien el “mellizo delantero”, que exigió siempre arriba, al punto que enseguida pudo marcar el segundo con un furibundo remate cruzado que besó el palo del “coiffeur”.</p>
<p>En la segunda mitad, ya con el control del juego, que cada vez fue levantando más su nivel, Cavenaghi mostró su faceta asistidora y hasta se desentendió de su rol tradicional. Jugó para donde más se lo necesitaba. Aprovechó la explosión de Funes Mori –uno de los puntos más altos en el aplausómetro- y, en una doble pared exquísita que arrancó detrás de mitad de cancha, llegó la segunda conquista. Finísima en el botín derecho del torito y su cara externa y también en el pie bien abierto del pibe tan cuestionado, que definió con gran categoría.</p>
<p>Después se selló el resultado con la subida y la presencia de Ramiro en el área, al que otra vez, el homónimo del inefable y farandulesco “peinador” bostero le quebró su endeble resistencia. Vinieron los cambios, y con ellos también algunas pequeñas distracciones, como el golazo marcado por Anívole –para un cuadrito- en una escalada espectacular y otra llegada en simultáneo por la misma banda que conjuró bien Vega.</p>
<p>Ya con la cabeza puesta en el alambrado que nos va a tender Caruso el viernes, River se fue del partido. El Keko entró cuando se laguneaba y da lástima pensar que se puede estar dilapidando su madurez. El que tiene en claro cada oportunidad que le dan es ese prodigio de fe que es el “egipcio” Trezeguet. Quizás la síntesis de lo que fue River. Salió a buscar su gol y lo obtuvo. Pide cancha, aún sin estar 10 puntos físicamente. Igual que el Millonario, que salió a recuperar la punta y no se amedrentó ni siquiera con las ausencias.</p>
<p>Ni los mitos del Zonda, la virgencita de los Desamparados, la Difunta Correa y las prédicas del apostol Juan. ¿Que no lució? Es cierto. ¿Que no brilló? También. Pero que dio muestras que paso a paso el objetivo de ascender está más presente que nunca. No gustó, pero haciéndole honor al pabellón nacional, gritó “Aurora”. Fue un águila guerrera y la Banda Roja, más que nunca “alta en el cielo” del campeonato.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Y el artista al fin fue el equipo...</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Y-el-artista-al-fin-fue-el-equipo...-20120219-0004.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 18:50:23 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA["¿Pero cómo lo veo? Si juega bien, me encanta, porque River cuando gana, no gana de pedo. Gana porque juega bien. De pedo, a veces, le han ganado. River cuando gana, gana con todo. Lo único que falta es que nos caguemos también en eso." (Luis Alberto Spinetta). Todavía la felicidad se resbala en el […] <p><strong>“¿Pero cómo lo veo? Si juega bien, me encanta, porque River cuando gana, no gana de pedo. Gana porque juega bien. De pedo, a veces, le han ganado. River cuando gana, gana con todo. Lo único que falta es que nos caguemos también en eso.” (Luis Alberto Spinetta).<br></strong></p>
<p>Todavía la felicidad se resbala en el sudor de la tarde/noche. Los ojos buscan desesperadamente gestos y más gestos de alegría. La boca se hace ancha. Las comisuras se estiran y parecen de goma. Hay una sonrisa que se escapa como de un cautiverio en la cara a cada hincha de River que me cruzo. Es que no es poco: El hincha de River volvió a ser hincha del equipo. Y no al revés. Ocurrió que un día el “el artista volvió a ser el equipo”, como pedía Spinetta y nuestra sangre roja y blanca. Y entonces El Monumental fue el Colón para algunos, el carnaval para otros y para la mayoría, “el verde césped lo que debe ser: un escenario para un espectáculo mayúsculo”. No podía ser una película muda…</p>
<p>La mejor sensación, se nos acomodó el paladar. Porque hubo amor propio, emoción, contundencia, lujos y, fundamentalmente, hubo equipo. Parejito, solidario, concentrado y con estilo. A lo River se le ganó 3-0 a Independiente Rivadavia de Mendoza, como lo pedía la historia. Como alguna vez fue y alguna vez tenía que volver a ser. Nunca se dio por enterado de estar con un hombre menos. Tuvo una autoridad indiscutible, que fue creciendo curiosamente a partir de la expulsión de Sánchez – injusta amarilla de Delfino que pudo haber torcido el rumbo del partido –. Sin embargo, el futbol tiene estas cosas…</p>
<p>River con uno menos pareció duplicarse y ellos perdieron la brújula. Claro, el “Chapa” Zapata, cebado, enseguidita cambió volante por delantero -salio Guerra y entró un punta como Gómez- y se terminó descompensando. No voy a entrar en la discusión bizantina del nivel del rival. Cada partido es único. Y los mendocinos venían de golear a Almirante Brown. River se acomodó mejor. Cirigliano dio una clase de timing, cortando y entregando limpio. Ponzio… ¿Cuál es el verdadero Ponzio? ¿Éste que se vió ayer, que hizo todo perfecto, que jugó con el mapamundi en el bolsillo o el que pedía ser reemplazado por Aguirre? Porotos para el Pelado en estas cosas. Que banca y aguanta al jugador. Y entonces River se hace ancho y cortito, pero no resigna profundidad. Con Abecasis que trepa por derecha porque es el que más condiciones tiene de los cuatro del fondo, pero también con el lujoso Ocampos que baja por izquierda y juega un primer tiempo como si estuviera en la Premier League. Levanta el pasto en cada arranque. Pica la pelota ante los “grones” que se turnan y les gana por afuera y por adentro. Abusa, eso sí, de su potencia y se emociona a veces. La puede colgar del ángulo como contra Chaca o no cerrar la jugada con una habilitación al compañero que llega vacio, que es lo que la jugada pide –pecados de juventud que le dicen, ya lo va a corregir-.</p>
<p>Y en el reacomodamiento, el Torito se hace líder. Baja setenta metros en una contra y defiende con uñas y dientes, y después empuja el cabezazo de Ramiro Funes Mori para el primer gol. El Chori, con la movilidad y su don de tirar infinitas paredes en corto hasta que se hace el hueco para una larga. Está enchufado, lejos de sus rabietas que lo alejan de su talento. Y así, River empieza a encajar en su cuerpo. Es serio y de a ratos exultante, osado, rebelde. Demuestra que definitivamente pareciera quedarle chica la categoría.</p>
<p>Queda un tiempo y se aguarda la arremetida del rival y que los fantasmas no se despierten. La lepra quiere ir, pero excepto algunas faltas innecesarias que generan los temibles foules que nos cuestan tan caro, no produce nada más. Primero se lo come el Chori, tras gran pared con “el Fer de O’ Brien”, después la pica el diez y su tiro besa el segundo palo. Hasta que Ponzio -que ya era un gigante-, lo deja solito a Domínguez por la izquierda, cambia el ritmo, bicicleta, zurdazo al primer palo y gol… ¡Golazo! Para que el estadio luego lo despida como nunca lo soñó. Ese estadio que se cae… Cincuenta o sesenta mil personas –muchas de las cuales fueron tratadas muy mal por fallas en el operativo- que bailan y cantan. Y la Centenario Baja ya no es más esa tribuna fría de gente sentada. Es la popular. Igual que la Belgrano o la San Martín.</p>
<p>Se festeja que Cirigilano apunte a superar a Mascherano, que Ponzio la rompa. Que faltaba la frutilla de esa torre de optimismo y confianza que es Trezeguet. Impresiona verlo entrar con esas zancadas. Y en dos o tres toques uno se da cuenta que es distinto. A la cancha otro duende como Villalva, cuyo freno descomunal hace echar al arquero Ayala. Y ya todo es delirio y carnaval, sinfonía y orquesta. El David le hace honor a Miguel Ángel con su cabezazo maestro. Y esculpe la foto de la noche. Su cara de egipcio y faraón aparece agradecida, iluminada por ese contagio de felicidad que baja de las tribunas. Del cielo que es el pueblo de River, que más que nadie merecía esta recompensa. Encima, motivado, su cantó tapó hasta los relámpagos. Fue un partido, si. No un partido más. Volvimos a ser hinchas del futbol de River. Ese que tiene que despertar porque River no gana de culo. ¿No, Spinetta? Si no sería un cabaret… porque ser un campeón aburrido no es digno de nuestra idiosincrasia y nuestra piel… ¡Feliz regreso “artista”! Te necesitábamos así… para gritar “mirá que distintos somos”…</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Flaco no te vayas, Flaco vení...</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Flaco-no-te-vayas-Flaco-veni...-20120213-0006.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 18:10:24 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Querido Spinetta: "Donde estés, buscando el más allá del más allá, hecho hoja o ceniza en el viento que te lleve…te cuento que el Millo le ganó a Chaca, que es puntero, que Ocampos soltó su alma de gorrión y nos/te regaló un gol de esos que pid <p><strong>Querido Spinetta, “donde estés, buscando el más allá del más allá, hecho hoja o ceniza en el viento que te lleve…”, te cuento que el Millo le ganó a Chaca, que es puntero, que Ocampos soltó su alma de gorrión y nos/te regaló un gol de esos que pide tu alma.</strong></p>
<p>Flaco no te vayás, Flaco vení… A ver si tomamos unos mates y el cielo se hace cielo, sin que te asesine la soledad. Es que son épocas donde habría que hacerse una transfusión Spinetta y alquilar el anillo del Capitán Beto, el que ahuyenta los peligros del cosmos, ése que te salva del destino precario. Vos sabés que River no está para la contemplación estética. Y sin embargo, por más que Almeyda cambie de figuritas y de táctica, la realidad le demuestra que no se puede tener fe simplemente con la razón. Porque aunque lo que prevalezca en estas horas es la necesidad de ganar, para recuperar la tranquilidad, no se triunfa con autoridad. Ni siquiera el equipo transmite paz interior. Un día juega Abecasis y no Vella, y otro día intenta un 4-4-2 porque le agarraron la mano y todo es confuso.</p>
<p>Ganó, comparte la punta, Flaco, está en un tránsito pero lejos, tan lejos, de ser “alma de diamante” como de regalarnos certezas. Si hasta al Chori se le vio el piolín y el Torito se fue de boca. Los dos, cegados por el individualismo, casi empañan la tarde; no fue así por la grandeza de Ponzio, que desde fuera de la cancha intercedió para que no terminemos en “Intrusos”. Igualmente, el rosarino por ahora fue más útil desde afuera y debería ir dejándole el lugar a Aguirre. Y me pregunto: ¿La cintura del Keko para cuándo?</p>
<p>Todo con poco vuelo, Flaco. Apenas un poquito arriba de un rival que es de terror y tiene que improvisar al “Tomatito” Pena de cuatro. Escatológica metáfora. A la cagada del defensor funebrero en el primer gol se la coronó con el ingreso de “Piz”. Too much. ¿Y River, qué? Después del 2 a 0, una “plegaria para un niño dormido”, sin ambición. Hasta que empujando por su gente resucitó el “rezo por vos” que nos atraviesa del fondo de la historia. Y se arma una fiesta de la nada. Porque vive en la esperanza de volver a ser. Como vos alguna vez dijiste: ¡No me vengan con que todo tiempo pasado fue mejor! Esa gente que mantiene en alto su fe poética. Y no para nunca de cantar, porque tiene en su ADN tu mismo alimento, “el arte”. Eso que llamamos “fútbol arte” y que nunca nos va abandonar, aunque ayer no apareció más que “barro tal vez”. ¡Está! Es invisible, intangible, es de “Jade”, parece un “pescado rabioso”.</p>
<p>Flaco, andá rajando y buscalo al Gordo Troilo, acercale un banderín de River Plate, como el colectivero de Haedo, y explicale que hay un millones de jinetes de bicicletas de cristal que sienten que la eternidad los alcanzó. Que no son hinchas de River de casualidad. Que están orgullosos y se golpean el pecho. Que acá todavía nos queda Charly para deleitarnos y para desbaratar las “filosofías baratas y los zapatos de goma” que confunden algunos tilingos con “gambetas y buen pie”. Esa aquiescencia que se les rebela desde el tablón y dan lo que los jugadores no.</p>
<p>¡Flaco no te vayas, Flaco vení…! Si tu poesía es nuestra “almendra”. Si es que tus sueños son luces que nos entornan, nunca ha de morir tu luz. Por eso, canta la gente de River. Porque sus sueños son más importantes que su presente. Hasta luego, Luis, vos te das cuenta que el amor a River nunca ha de morir, nunca. Buen viaje y hasta el domingo, ¡Flaco inmortal, riverplatense del infinito!</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>No habrá chilena igual, Enzo</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/No-habra-chilena-igual-Enzo-20120208-0004.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 17:40:25 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[No, que no nos mientan. Aquella fue única, despertó la emoción y el goce estético por el arte del fútbol. Tuvo la admiración y el reconocimiento de hinchas de River y extraños. No habrá ninguna igual. <p><strong>(Incluye video) No, que no nos mientan. Aquella fue única, despertó la emoción y el goce estético por el arte del fútbol. Tuvo la admiración y el reconocimiento de hinchas de River y extraños. No habrá ninguna igual justamente por el mismo argumento que la quieren minimizar: porque fue en un amistoso.</strong></p>
<p>Pero fue tan perfecta -llegó en el momento tan exacto- que no importó la categoría del partido, sino que importó el gesto deportivo. La actuación, el actor. Francescoli, ese monstruo que nos vino a rememorar el sentido de este juego que tanto nos apasiona.</p>
<p>Su flexibilidad, sí pero más su heroísmo. Inapelable fallo de la posteridad. Hoy entreverado entre miles de imágenes que repasan goles de Tanzania y otras latitudes, donde se valora más la acrobacia que la fe y la épica de un jugador y su equipo. Es que esa bola, la de aquella noche de 1986 en Mar del Plata, desde que nació en los pies del centro del Beto tenía destino mitológico. Ese gol fue más que una ilusión óptica, una mentira de los sentidos.</p>
<p>Fue hacer posible lo imposible en un segundo. Cuando Ruggeri la bajó de cabeza, en ese bendito último estertor del partido que ya era partidazo igual. Ese instante infinito en que Enzo imaginó lo que nadie jamás se animaría: volar en el tic-tac más dramático del partido, abrir las alas como un pájaro de cristal y elevarse para suspenderse en el aire. El tiempo pareció detenerse. Los perros no ladraron, las olas no rompieron contra la escollera, la luna se detuvo a mirarnos a nosotros y no al revés. Había un tipo flaco como el Quijote que se había propuesto darle la espalda a los molinos de viento para elevarse y clavarles su lanza.</p>
<p>Y después, esa boca y esos brazos abiertos y sus manos de tijera buscando entrelazarse con todos. El grito de “Goooool” de todo un estadio, un país que se rendía ante el asombro. El Tolo, el Bambino y todos nosotros corriéndolo para la historia. Para que hoy, después de veintiséis años, todavía nos erice la piel.</p>
<p>No, que no me digan que tendría que haber sido en una final o en un partido oficial. Eso lo dejo para los mediocres. Los que comparan videos con piezas de museo. El Minella aquella noche fue el Louvre. Y la “Chilena” más hermosa del mundo ocurrió esa noche. No se aceptan falsificaciones, no “habrá ninguna igual”, Enzo. Todo lo que vimos después, salió de La Salada.</p>
<p><strong>Reviví aquella obra maestra de Francescoli 26 años después:</strong></p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Zafando del mal olor�?</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Zafando-del-mal-olor-20120206-0008.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 17:30:23 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Un arranque que invita al desasosiego. "Compró aire y si es puro, pago mucho más. No voy a tolerar que ya no tengan fe, que ya bajen los brazos…Deberíamos andar desnudos silbando por ahí", canta "La Vela Puerca". Pero no… Otra vez el mal olor… <p><strong>Un arranque que invita al desasosiego. “Compro aire, y si es puro, pago mucho más. No voy a tolerar que ya no tengan fe, que se bajen los brazos… […] deberíamos andar desnudos silbando por ahí”, canta “La Vela Puerca”. Pero no… otra vez el mal olor…<br></strong></p>
<p>La mesa estaba servida para arruinar la fiesta de Blas. Esa que Giunta instaló mediáticamente en la semana. Y a quien el Coprosede y funcionarios mediante le siguieron el juego. Esta vez no hubo absurdos ni logísticas, ni riesgos que aventar. Interesó más el negocio de vender la excursión de River a Casanova, como si fuera un parque temático del Lejano Oeste. Nadie sopesó los antecedentes de barras locales enfrentadas, los costos del operativo policial, la inseguridad, la incomodidad, nada de todo aquello que River habitualmente paga con costos sociales. La institución de la insigne fragata necesitaba de un gran “partenaire” y lo tuvo. Supo cómo jugar su póker político. Debe sentarse en la mesa grande del tugurio de AFA, o alguna más arriba.</p>
<p>Y no… llegó River, con su ruido, con su gente, sin imaginar más claroscuros. Todo parecía tan luminoso como la tarde, si hasta los pantalones blancos le hacían juego. Y sin embargo aparecieron los nubarrones. Rescató un punto, pero se cargó la mochila con incertidumbres. Y eso es lo que intranquiliza. Asombra como de la intrascendencia del rival, de la superioridad que establece de entrada –golazo de Cavenaghi incluído-, en vez de agrandarse se deshilacha, desaparece. Corría el minuto 20, y en una jugada insólita de pelota parada, el “Indio” da rebote a un tiro libre “embolsable” y regala la propina. La defensa sin reacción para pegarle un puntazo, facilita un empate tan raro que no se sabe ni quién es el autor. Debe haber sido Cisterna porque ahí River comenzó a hacer agua por todo lados. Otra vez lo atacó esa extraña metamorfosis que lo transforma, de príncipe a sapo y feo, muy feo. Es tan duro el golpe, que queda atontado. Y si no se va perdiendo al entretiempo es porque ligó y los líneas alguna vez se equivocan a favor de River. Aparecen el zurdito García a puro caño, lujoso y práctico, y el Vega de Brown -el de vincha -saca a pasear a Maidana y a Vella como pocas veces lo vi. Se muestra movedizo y astuto. Claro, es la hora en la que Ponzio no releva, ni es salida, ni hace la banda. Y al Tano la cancha le queda inmensa. Cirigliano no da abasto y pierde su condición de eje de la circulación. El equipo se derrumba anímicamente. Se transfigura hasta la impotencia. Son 25 minutos de descontrol donde al Chori se lo tragó la tierra, Ocampos –frenético- parece un trompo y el “duelo al sol” tan promocionado parece que se puede inclinar para el local. ¿Qué cambió? ¿Qué había hecho bien hasta ahí? Tener concentración, estar enchufadito, pelear cada pelota como la última y presionar bien arriba. ¿Qué pasó luego? El empate lo desorientó. Frágil psicológicamente, entró en pánico y se fue pidiendo la hora.</p>
<p>En el vestuario, Almeyda mete mano. Afuera el Chori por lesión, entra Ríos. Que tampoco es enganche pero aporta algo más de ganas. Y al final, con el ingreso del Keko acierta. Uno que abre la cancha –al fin-. Villalva mete el freno y un par de quiebres que levantan al equipo. Lo tuvo Funes Mori dos veces, y otra vez sopa. Conclusión: rezamos por la recuperación de Trezeguet y la vuelta de Sánchez para no repetir el doble cinco – ya fracasó con Ledesma-. Hace falta acomodar las piezas que no encajan en el fondo, y los arqueros… ¡Dios ilumine a Almeyda! Hay demasiado descontento espontáneo y fogoneado.</p>
<p>El pueblo de River aguanta, pero a no abusarse. “Hoy se asume lo que venga y aunque pierda lo que tenga se va a morder para aguantar. Llega la batalla, algún día va escampar… al dolor que algún día supo ser sabe que no va a volver. Sólo quiero entender para seguir. …” . Es hora de meditar, River. Ayer se olió intranquilidad, nerviosismo y desconcierto.</p>
<p>Hay tarea para el hogar. ¿Por qué River arranca siendo Casanova de la ilusión y le dura lo que un soplido? ¿Por qué se relaja, espera masajes, candor y facilidades, en una categoría donde el mal olor se contagia? Aguante, Pelado… no son horas de aventuras mesiánicas, y que a nadie se le ocurra. Al final, el empate de Instituto amainó el temporal y la atmósfera es más tolerable. Dos puntos no es ventaja.</p>
<p>Hay que volverse a oxigenar. A respirar hondo y buscar en lo profundo el perfume de la historia más rica del futbol argentino. Dosificarlas de humildad y sacrificio y a no quejarse del “jardinero”… que aunque sea verdad solo sirve para agrandar giles. (“Soy el Alex Ferguson de Argentina” – Blas Giunta dixit, en un exabrupto tragicómico)</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Otra vez, punto y aparte...</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Otra-vez-punto-y-aparte...-20120130-0006.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 16:20:24 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Como sucedió en Chaco, River vuelve del Superclásico con las manos vacías y con más preguntas que certezas. Es tiempo de hacer un análisis preciso para entender qué está en juego. <p><strong>Como sucedió en Chaco, River vuelve del Superclásico con las manos vacías y con más preguntas que certezas. Es tiempo de hacer un análisis preciso para entender qué está en juego.</strong></p>
<p>Una vez más. Boca práctico. River impotente. Boca es foul táctico sistemático y tranquilidad. River atado, repetitivo, predecible. Se mete en el embudo y la trampa del “sleep team” -como lo llama un amigo- y ese Boca deslucido lo duerme. Duelen los ojos al verlo. Pero gana, tiene oficio para estas “bravatas”. River desorientado. Boca que se que queda con los puntos y la materia prima para las cargadas. River, otra vez “punto”.</p>
<p>Boca no luce, ataca poco y nada, aguanta metido en el área. No le interesa la estética ni el toque ni cómo se generan las situaciones de gol. Aguanta, espera, sabe que una va a tener. Y cuando la tiene -increíble- te abrocha. ¿Y River, qué? Voluntarismo puro, pero lejos, muy lejos de la épica. Un partido calcado al de Resistencia. Cerrado, aburrido. Ledesma le gana a la lentitud de Ponzio, que cree que es Iniesta y rifa la bola en zona roja. El repatriado volante de Boca gana el fondo con decisión. Jamás da por perdida la pelota y saca un centro imposible. Abecasis que retrocede caminando como distraído y Mouche que se relame y lo traduce en gol.</p>
<p>Con un cabezazo limpio, sin que nadie lo moleste. Como indica el manual, de pique al suelo. Entonces, esa muralla de forzudos y sacadores abre sus alas y se hace infranqueable de arriba y de abajo. Con Schiavi e Insaurralde que empiezan a abusar del pelotazo, de las faltas en la puerta del área pero también por las facilidades que otorga el livianito Rogelio Funes Mori y la preocupante sequía de Cavenaghi.</p>
<p>River nunca tuvo variantes. Se repitió en el esfuerzo descomunal de Sánchez, que luchó, guapeó, se puso el equipo al hombro pero no encontró socios ni una gota de talento entre sus compañeros. Cirigliano se hizo eje de circulación y líder espiritual. Pero sin habilidad, sin engaño, sin talento. River no es River. Tuvo la posesión del balón pero no supo cómo progresar, quebrar lineas, asustar al rival. De hecho, ayer no tuvo quien rompa por izquierda -cuando entró, Ocampos se tiró al medio- . Y parece que el Maestrico necesitará mucho rodaje.</p>
<p>Por lo expuesto, la dependencia de Domínguez es absoluta y preocupante. Resulta insólita la incorporación de Ponzio, mientras Aguirre sigue relegado. Preocupante lo de Trezeguet. Dudas en los laterales. No hay equipo de memoria. Demasiadas cicatrices que se vuelven a abrir justo en el momento en que hay que subir el Aconcagua. Sí o sí. Dije “bravata” antes, porque estas derrotas nacen de una desproporcionada necesidad de mojarle la oreja al eterno rival. Sin medir consecuencias. El cuero lo pone el hincha, cuyo orgullo no sabe de renunciamientos. Pero hay un límite.</p>
<p>De tan curtido que está ya parece anestesiado. De todos modos, cuando sacaron las banderas negras creí que volvían a abandonar. ¡Caraduras! Habrá que evaluar más equilibradamente que la pasión y el negocio del brazo pueden terminar siendo el peor negocio. Las secuelas anímicas de las dos derrotas llegan a destiempo. Almeyda deberá enfrentar de manera urgente su recuperación. Hay poco tiempo, se viene Almirante en Casanova. Una final.</p>
<p>Rifar autoestima y confianza echa por tierra cualquier beneficio económico. Se había advertido el riesgo de la imprudencia. Un discurso camuflado de “seguridad” cuando posiblemente el contenido subliminal era otro. No era miedo, era cuidado. River aceptó sobreactuar este desafío cuando el equipo todavía sigue en estado de gestación. A nadie le gusta ser “punto”. Y River solito se metió en la boca del león. Un verano para el olvido. La mejilla puesta para el cachetazo. Ojalá nos despabile de una vez y volvamos a ser “banca” y aparte “el más grande”.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Una lección &quot;feliz&quot; de paternidad responsable</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Una-leccion-quotfelizquot-de-paternidad-responsable-20120120-0005.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 15:30:24 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Una lección "feliz" de paternidad responsable <p><strong>Volvió River en “La Feliz”. Volvió el equipo que soñamos ver. Le cantó el “hijonuestro” a Racing con la autoridad que le compete su ya legendaria paternidad. Jugó un primer tiempo impecable. Hizo un golazo Rogelio Funes Mori, el Chori la dejó “chiquita como una naranja” y el “Faraón” Trezeguet demostró su jerarquía internacional con una definición “europea”, como señaló Almeyda. No obstante, para que la fiesta sea incompleta, reapareció Lunati –cuándo no- . Le quitó brillo al final al comprar un penal a Teo Gutiérrez que impidió el “ole” lujoso que merecía esta actuación. Y quizás haya que tomarlo como una señal. No es bueno que un padre goce a un hijo. Eso se llama “paternidad responsable”.</strong></p>
<p>River no le ganó simplemente a Racing. Lo aplastó. Lo acorraló, le metió una presión tremenda, achicándole todos los espacios. Como si jugara una final, no un amistoso. Se hizo cargo del partido. Se comprometió. Estuvo concentrado y fino con la pelota. Fue protagonista ante un rival que venía haciendo ruido como la nueva “vedette” del fútbol argentino, con la llegada de Basile y dos posibles compras de jerarquía. Sin embargo, tanto en las tribunas como en la cancha, la superioridad del equipo del Pelado fue inmensa. Una multitud que llenó cada espacio que le tocó cubrir en el Minella. Mientras la Guardia Imperial, excepto en la popular, no tenía a quién “guardar”. En fin… equipo chico si lo hay.</p>
<p>River contó con la sobriedad de Vega –manchita en el apurón del penal- . La fiereza de Vella, el anticipo de Ramiro Funes Mori y la presencia mariscal de Maidana en el fondo. El temperamento de Ponzio y Cirigliano para ganar las divididas, raspar y apoyar con celeridad en el medio. Mucha movilidad en Ocampos –una pena la distensión del final- junto a un Chori veloz, lúcido y albañil de “mil paredes”. Compinche de Cavenaghi –fundamental en la creación, aunque no haya estado preciso con el gol- y el otro melli, que jamás tuvieron posiciones fijas. </p>
<p>Cuando entraron el Rey David, el uruguayo Sánchez y Abecasis, el partido ya se había puesto más para la contra. No obstante, River nunca perdió dinámica ni profundidad. Trezeguet desempolvó el manual del goleador. Y facturó con un tiro cruzado, en dos toques. Controló en un movimiento, definió en el segundo. Párrafo aparte el primero de Rogelio con una pausa en carrera, cambio de paso, Saja que se despatarra y un toque liviano por arriba del “arquero del año de la A”. </p>
<p>Enfrente Racing, un rival anodino, partido en dos y largo. Que todavía sigue librado al azar creativo de los dos colombianos Teo y Gio, aunque la impotencia los convierte en más peleadores que jugadores. Fue uno de esos partidos donde no se sabe hasta dónde llega el mérito propio y el demérito rival. Lo cierto es que River ejerció su potestad desde el minuto inicial hasta el último. No suena bien decir que humilló a su hijo. Le dio una lección futbolística y de actitud. Demostró que “ser padre es cosa de hombre”.</p>
<p>Levantó su primera copa y hubo mucha felicidad en los hinchas. ¡Así sí, River! Se desdijeron muchos que hasta hace unos días contra el Pincha auguraban “más de lo mismo, “pesadillas de una noche de verano”, más rápido que ligero. Shhhh… hay gente trabajando. Y que todavía sueña. Tiene de que agarrarse. Si uno imagina que el fútbol que regaló Domínguez pueda tener continuidad, que el tándem con el Torito y Trezeguet tiene olor a pólvora. Más todo el funcionamiento del equipo en general más vale hablar de un “despertar” a lo River para un año cargado de ilusiones. Un actuación para que se preocupe Boca… En fin, ya lo dijo Riquelme en un reportaje en TyC. “Es el más grande del país (pausa prolongada)…junto a nosotros”-aclaró. Ok, Romy, ya lo sabíamos. Se agradece. No obstante los superclásicos por venir –hay que ganarlos- la meta es que papá se vuelva a sentar en la cabecera de la mesa de los grandes ya. ¡Basta de irreverencias! Bienvenida la lección a la Academia. Bienvenido el River que no cansa, no aburre, ni abandona nunca. ¡Esta es tu hinchada, esta es tu gente! Te estábamos esperando así… a lo campeón.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Ortega es la pelota</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Ortega-es-la-pelota-20111215-0007.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 12:30:13 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Ariel Ortega es la pelota <p><strong>Hace 20 años, érase un fútbol de oscuros presagios. Los 90. Andaba la gambeta desorientada, extraviada de rutas que inspiraran cortadas, diagonales y curvas, abismos de sombreros. El túnel sin salida, el hilo sin cabezas de alfileres a la vista. El juguete más hermoso, rabioso y maltratado esperaba una nueva aparición para ser domesticado.</strong></p>
<p>Reinaban la pisada resbaladiza, el empeine despeinado, el freno sin pastillas, el taco sin tiza. El chicle estaba reseco y resquebrajado. El pecho un frontón, la pausa desahuciada. El toque corto y el control, conceptos malditos del vértigo y el descontrol. Erase un fútbol sin sonrisas y olés.</p>
<p>Hace 20 años debutó un duende. El cielo se rompió y bajó una estrella hasta la Puna. Llegaba de Ledesma. Tenía 16 años. Su estilo engolosinaba. Sus pies traían el azúcar pegadizo de su tierra. Pudo elegir entre “el acomodo” en Boca o el desafío de River. Se dejó llevar por el corazón y su intuición. Había nacido para las paradas grandes.</p>
<p>El Monumental lo abrazó. El pueblo millonario recuperó los sueños, la alegría de los domingos. El fútbol, la emoción, la gracia y la magia.</p>
<p>El chiquilín hizo hablar a la pelota, rompió cinturas, quemó pizarrones, ridiculizó a las momias que lo marcaron. Esquivó mil clavos, tapones con dardos, miró para un lado, hizo lo contrario, engañó a los sabios de laboratorio.</p>
<p>Hace 20 años bajó un ángel alado. Eligió la banda, fue wing en la vida y en la cancha. Enseñó a picarla, desafió la física, dibujó parábolas inimaginables. Convirtió la materia, la hizo penetrable. El genio invisible pasó entre mil piernas, se hizo agua entre las piedras y escurrió su danza.</p>
<p>Hace 20 años hubo un Torquemada, Para los troncosos y los chichipíos Y los cazadores de lo imprevisible. Revivió el potrero y la zapatilla, la ampolla y la llaga, sangre viva del cuero… Necesitaron de un cincel para despegarla.</p>
<p>Hace 20 años érase un frío fútbol de estatuas de granito Y botines con puntera reforzada de acero. Nunca alcanzaron ni a rozarlo, los escultores picapedreros. La única herida que conoció el Burrito Ortega es el paso del tiempo. La pelota se va quedando cada vez más sola. Hace 20 años se producía la celestial simbiosis: Orteguita y la pelota son la misma cosa. Y el juguete rabioso y caprichoso, otra vez domesticado.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Con la pilcha del Burrito</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Con-la-pilcha-del-Burrito-20111208-0001.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 11:40:24 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Picó al vacío luego de un pase de Ledesma al Torito en tres cuartos de cancha, sobre la izquierda del ataque de River. Fernando metió una asistencia de taco antológica. el Chori aceleró con toda su potencia, perseguido por dos o tres defensores <p><strong>Picó al vacío luego de un pase de Ledesma al Torito en tres cuartos de cancha, sobre la izquierda del ataque de River. Fernando metió una asistencia de taco antológica. el Chori aceleró con toda su potencia, perseguido por dos o tres defensores que le querían cortar las piernas. La adelantó lo justo. Parecía que el arquero Griffo llegaba. Sin embargo, se le rompió el cuerito. Al más fino estilo Ortega, llegó antes y se la punteó cruzada como tantas veces lo vimos al jujeño en River. Domínguez le robó la pilcha al Burrito en una noche donde el clásico de Núñez -vaya a saber por qué- se mudó a San Juan, que por cierto, quedó muy agradecido de la visita del “Más Grande”.<br></strong><br>River arrancó con un triunfo en la Copa Argentina, este nuevo ensayo de federalizar más aún el fútbol y le vino de perillas, porque le sirvió para salir cuanto antes de estas dos fechas sin victorias que empezaban a generar preocupación. Almeyda recurrió a un equipo alternativo, volvieron Vella, Arano, Ramiro Funes Mori, Ledesma, Affranchino y Vega. Pezzella debutaba. Estos dos últimos, junto al Mellizo, quizá fueron lo más destacado de la noche, desde lo individual y de cara al futuro. Una pena la lesión del central juvenil, que respondió a las expectativas que sobre él tiene el fútbol argentino todo. Hace años que se busca un zaguero central con nivel de selección. El arquero parece venir pidiendo pista y Funes Mori tiene una elegancia y un juego aéreo que pide volver a la titularidad. Arriba, es cierto. River trajo el ancho de espadas y el de bastos.</p>
<p>La gente de la provincia cuyana lo merecía. Sus encuentros marcaron el desequilibrio. Al Chori se lo nota cada vez más enchufado, y el Cave anda de nuevo con hambre de gol, aunque no se le dé. Es bueno, ya van a venir. Se lo vio un poquito apurado a la hora de definir, pero pasó a ser asistidor y demuestró que es “intocable” por su desdoblamiento de goleador y medio enganche. River se mostró compacto hasta la salida de Ledesma. Después se dejó apurar. Había manejado la pelota, sin sobresaltos y con esa presencia que le dan Cirigliano. y el Lobo -aún desde su lentitud- siempre con buen pie y sin esquivar la pierna fuerte.</p>
<p>El cambio por Ríos fue contraproducente. Le permitió al Dragón inclinar la cancha. Sin embargo, no les alcanzó ni con Nadal. Sin peligro, a fuerza de pelotazos que terminaron en centro muy mal ejecutados por un Ortega que terminó dándole la razón a quienes pensaban que su ciclo en River no tenía retorno. Suena duro, pero ayer pareció ser la despedida también de sus nostálgicos. Se entiende, Ortega es una bandera. Fue una gloria indiscutible y probablemente merezca un lugar en el club desde otro lugar. Sus innumerables goles de cucharita, picándola, cortando y limpiando gente serán irrepetibles e inolvidables. Pero los tiempos del futbolista son inexorables. Y Almeyda parece no haberse equivocado en su decisión de prescindir de él esta temporada.</p>
<p>Ayer, el Chori le robó la pilcha, la pinchó como aquella tarde lo hizo el Burrito contra Ferro o contra Irlanda jugando para la Selección. Nunca alcanzará la dimensión de ídolo que tuvo Ariel, que fue ovacionado, antes y después del partido. Porque solo queda decirle eternamente gracias. Su magia siempre estará presente. Forma parte de la “identidad” de esta casa, esa identidad que se debe recuperar para volver a salir del “ostracismo” de este 2011 terrorífico. Buen triunfo para aguardar el domingo a las 21.15, un horario absolutamente contranatura y pianta hincha. Como para tener en cuenta que contra Patronato no cabe ninguna caridad. Este año, basta de regalos, River, por Dios.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>¡Engualichados!</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Engualichados-20111204-0001.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 11:30:24 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Podía suceder. Corrientes es mítica y River presta su ingenuidad para que la leyenda, los milagros y la ciencia ficción aparezcan. Parece hasta adictivo dejar las ventanas abiertas para que algo malo suceda. <p><strong>Podía suceder. Corrientes es mítica y River presta su ingenuidad para que la leyenda, los milagros y la ciencia ficción aparezcan. Parece hasta adictivo dejar las ventanas abiertas para que algo malo suceda. Estaba escrito, no daba ni para un segundo de siesta. Sin embargo, volvió a pasar: “Cocodrilo que se duerme es cartera”. Insólito. Ni Bradbury, ni Asimov hubieran imaginado un final tan injusto y doloroso. Núñez, justamente Núñez, nuestro verdugo. Y Mederos en el banco. Y este “….unidos” que me hacía acordar a los colores de España y el palizón del viernes en la Davis. Una conspiración, un absurdo más.<br></strong><br>Pero los merecimientos y los buenos rendimientos que no se traducen en goles se pagan caros. Es ley del fútbol. No se puede ser tan verde. La experiencia indica que siempre hay una última oportunidad y que los descuentos suelen ser decisivos. Entonces, si cuando lo mejor que tenía que pasar no pasó, hay que pensar que lo que no puede pasar, sea lo peor. Que te emboquen y te ganen en el tiro del final. Y a River, que casi no lo atacaron, lo duermen.</p>
<p>Genera una falta tonta, al borde del área. Centro pasado, una tímida salida de Chihizola y una defensa estática. La pelota que le cae mágicamente en los pies a Núñez, como si fuera “el pombero”, y el gordito morocho que se roba la película. Listo, ¡embarazados! Vale recordar un centro anterior que el zurdito Benítez ganó de anticipo -quizá en la única llegada de los locales- y en la que otra vez el fondo de River perdió por arriba.</p>
<p>No sé si es hora de revolver tanto la historia. Es cierto que River no tiene banco, ni afuera ni adentro de la cancha, para pagar o buscar inspiración. Pero ayer, aunque interese poco, si todo es medido en función de los tres puntos regalados, River hizo un buen partido. Martilló incesantemente sobre el rival generando incontables llegadas por derecha, con una gran producción de Sánchez y un escalón más abajo, con Abecasis. Y Cirigliano, que recuperó su regularidad. Firme como hacía rato no lo observaba a Ferrero. Y un gran Ocampos que generó desequilibrio jugando a uno o dos toques, olvidándose de la personal que tantas veces lo obliga a chocar.</p>
<p>No estuvieron finos en el broche final la sociedad Cavenaghi-Chori, pero siempre el equipo correntino sufrió a un River que supo cómo rodearle la manzana. Debió irse al descanso con dos goles a arriba y nadie hubiera dicho nada. Hubo un solo equipo que propuso atacar. Los “Tagüari” nunca pudieron salir del asedio, excepto en el arranque, hasta que River tomó todas y cada una de la riendas. Ese monólogo se extendió en la segunda parte, aunque hay un punto donde me parece que el juego de “tres tiros, diez pesos”, lo cegó. Como si hubiera caído en cierta displicencia a la hora del gol confiado en que éste caería por su propio peso.</p>
<p>Quizás le faltó poner la marcha de fuerza para quebrar tanta resistencia. En fin, esto es futbol, la mala leche y la liga también juegan. Preocupa, no caer en el tobogán. No parece que esto pueda ocurrir. Pero urge volver al triunfo. Hay que pelear arriba. Ya sabemos lo que es la fuerza centrípeta de la presión “cuando la suerte que es grela te largue parao…”.</p>
<p>El afecto del pueblo litoraleño, la fiesta multicolor de globos rojos y blancos y esas apretadas almas riverplatenses merecían otro final. El equipo del Pelado también. Seamos justos. Pero en el fútbol, como en el amor, las razones no tienen demasiado peso. Por eso existen los mitos: la explicación poética de lo inexplicable.</p>
<p>“Engualichados”, quizá sería la definición más exacta. Cuando el gol de River estaba al caer, hubo una señal. Fue a tres del final. La de esos fuegos artificiales que arrancaron y luego se cortaron. O estaban cagados con el derechazo magistral de Sánchez en el ángulo derecho de Sessa. O es que el “Pombero” dio la orden y dijo: “A esto lo arreglo yo”. Creer o reventar. Pero el príncipe se convirtió en sapo y encima nos fuimos a las piñas de la calentura. A levantar la moral y seguir manteniendo esta actitud. En Corrientes todo es posible. No siempre vamos a morir “engualichados”.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>A no dormirse, chamamé, a no dormirse</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/A-no-dormirse-chamame-a-no-dormirse-20111202-0005.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 11:10:23 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[A no dormirse, chamamé, a no dormirse <p><strong>Serpentea una banda roja, camaloteando río arriba. Allá va como el dorado buscando su norte de aguas cálidas. Es época de desove y veda y River quiere hacer su migración a la A, no se puede detener.</strong></p>
<p>River nada hacia la conquista de Corrientes. Gambetea espineles, elude mallones, se entrega al fin a su gente. Desembarca en la provincia “República” donde el chamamé enloquece, los musiqueros no duermen, el verde parece una mandrágora por su exhuberancia y la siesta tiene su reino. Halla en la líquida remontada el juego amigo de las mojarras, bailarinas del agua, tanto como el Chori y el Cavegol aguardan su momento para asociarse y escurrirse ante los tozudos centrales, gigantes como palmeras, de Boca Unidos, gallardo defensor de la soberanía taragüi.</p>
<p>Ha llegado el “histórico” River de Labruna. No es cosa de todos los días. Los esteros rebalsan sus arterias. El irupé un plácida platea. La emoción parece a punto de estallar. Ahí están las venas abiertas del hincha millonario litoraleño derramando sangre como tanino, sobre el género de algodón y arroz que flamea sobre su tierra. Viene amaneciendo con el griterío de los teros, el vuelo de la Garza Mora y el canto cardenal. La noche estrellada resucita la vida en el silencio fresco y sepulcral que la habita. El aguará Guazú se hunde la espesura del monte. </p>
<p>El brillo de sus ojitos, como al máximo goleador millonario lo descubrirán en su hora de matar. Ocampos pica como el tábano. Cirigliano cuida su territorio, como la yarará. El mosquito molesta como Aguirre. Si a River se lo deja presionar y venir te deja ronchas impensables como el “polvorín”.</p>
<p>Está River en Corrientes, chamigo. Se siente conmovida como nunca la tierra del Padre de la Patria. De liberales y autónomos. De guaraníes y gringos polqueros. De cintas rojas y altares que en cada rincón saludan al santo pagano “el Gauchito Gil”. Hay un viento norte que seca el aliento. Sin embargo, miles de sapucay se preparan. Hay una última reserva que proviene de la humedad de la última gota de sus vísceras, para recibir al equipo del Pelado en la cancha. Un sapucay es algo así como un orgasmo sin sexo gritado a los cuatro vientos. Ya los gurises patean descalzos en los arenales que abrasan. Ya oyeron de sus hermanos que llega el Miyo y ¿si vamos? Trepemos a los naranjos, escalemos palmeras, hagámonos bicherío o empujemos el viento norte. Hay que entrar, vamos a entrar. El río da vueltas y se esconde bajo los sauces. Se calla en los remansos. Ronronea su correntada frente a las barrancas. Así queremos ver a la pelota en los pies del Millonario. Que Sánchez recupere el empuje de un cimarrón.<br>Falta poco. Para que retumben los tamboriles de las comparsas carnavaleras, con sus sones de guerra. Listos para el combate. Mientras las esposas custodian, las armas para la bailanta. Las guainitas velan ansiosas la fiesta. Reposan el arpa, la viola y hasta el acordeón. Pero eso vendrá más tarde…</p>
<p>Bien temprano despunta el amarillo que anuncia calcinarse. Todavía aúllan los carayas y abren sus ojos los yacarés. Despierta la fauna que conduce el “Pelado”. Despierta deberá estar, está en tierra de “soldados que regaron su bravura en el Atlántico Sur”. Hay que matizar la espera… los mates son bien amargos y largos… bien largos. Eso que no queremos de River tácticamente. Más vale cortito y ancho, profundo como un porrón bien frío. Como el biotipo de un guraní…Cortita y al pie, River.</p>
<p>Se acerca la hora. Se oye un murmullo muy raro. No es tormenta, crecida, cañaveral ni maleza desmontada. Hay un trinar de pelota, que anda revoloteando. Jilgueritos que andan silbando sus sueños de pisar el césped del Monumental. Llegan de todos lados, orilleros, pueblerinos o del campo. Que River vuelva a ser River. Que se renueve el orgullo del piberío, en el glorioso potrero de la escuelita de campo. Sube River, remonta aguas que se presentan embravecidas. La virgencita de Itatí no atiende en Corrientes nada más. Sabe de nuestros respetos y devoción. Se respirá en el aire el respeto a sus tradiciones y la naturaleza. Se olvidan del “Rey León”. Así es “la República” del sentimiento exarcebado. A tenerlo en cuenta. Nunca aflojan. Muchos andarán diciendo: “angá (de lástima) están viniendo de allá ité (de lejos) para hacerlos morder el polvo. Se olvidan también de que River viene del agua, del Plata, y que su juego históricamente hizo brillitos como el Parana cuando parece envidriado. Hay un duelo de “payé”. Dicen que los dos enamoran. Por las dudas: ¡A no dormirse, chamamé, a no dormirse!</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Al Loncho Ferrari siempre le sobró altura</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Al-Loncho-Ferrari-siempre-le-sobro-altura-20111123-0001.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 10:10:22 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[El sábado, Paulo Ferrari se sentirá extraño, tal vez incómodo. Deberá enfrentar a River, a esa camiseta que defendió 227 veces, desde 2006 hasta junio de 2011. Nunca explotó como la Testarossa que todos soñamos, pero fue uno de los mejores en su p <p><strong>El sábado, Paulo Ferrari se sentirá extraño, tal vez incómodo. Deberá enfrentar a River, a esa camiseta que defendió 227 veces, desde 2006 hasta junio de 2011. Nunca explotó como la Testarossa que todos soñamos, pero fue uno de los mejores en su puesto y tuvo un plus que lo distinguió: Ferrari fue un deportista cabal, socio del silencio y respetuoso. Un líder positivo, compañero con todas las letras. Quizá por su carácter antitribunero nunca buscó cámara para posicionarse como el lateral derecho de la Selección frente a la orfandad que dejó Zanetti.<br></strong><br>Para quien escribe, el querido “Loncho” fue un señor. Un tipo respetuoso que nunca se guardó nada dentro de la cancha y jamás se lo vio enredado en entremeses del “botinerismo” de esta época. Fue campeón y, claro está, también formó parte del plantel que se fue al descenso. Le tocó la mejor y la peor. Habrá quien se quede con la mitad del vaso lleno y quien se quede con la mitad del vaso vacío. Pero Paulo Ferrari dignificó la profesión de futbolista.</p>
<p>Bajito como su perfil. Gigante como cuando le tocó ser capitán, antes de que volviera el Pelado. Entregó todo. Jugó de cuatro y de ocho mentiroso indistintamente. Cuando estaba encendido, desbordaba como pocos y hacía un surco con sus diagonales. Conquistó 17 goles, una cifra no menor para un defensor. Entre ellos se encuentran uno contra Boca, en el verano, y dos perlitas por los puntos: el gol contra el Corinthians de Tevez, en Núñez, y el gol de los 25 toques contra Quilmes, acompañando a Lamela para empujarla. Siempre intentó por abajo y quizás alguna vez lo perdió su vocación ofensiva o tal vez, algún relevo mal realizado por los tantos zagueros que fracasaron en los últimos cinco años.</p>
<p>El sábado, Paulo volverá a pisar el Monumental. Esta vez con los colores que lo vieron nacer como futbolista, los del “Canalla”. No será fácil, para él. En River le tocó despedirse de la peor manera. No se lo merecía. Si alguien busca sangre, no sería justo caerle al “Loncho”. “Chivos expiatorios” son los que sobran. Pero a los verdaderos mariscales del 26-J hay que buscarlos más afuera que adentro de la cancha.</p>
<p>Paulo no fue el “Cavallino de Maranello”. Siempre me quedará la duda si no le dio la nafta o falló su equipo técnico. Se quedó en la mitad, como tantos jugadores que pintaban para más. Pero tuvo estilo, hombría y don de gente. Honró a la gloriosa banda roja y merece un reconocimiento (un aplauso cerrado, quizá) para alguien que trasciende la lógica del resultadismo. Bienvenido, Paulo. ¡Siempre te sobró altura!</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>¿No será mucho, Almirante? Faltaba más, River Plate</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/No-sera-mucho-Almirante-Faltaba-mas-River-Plate-20111120-0001.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 10:00:11 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Reflexiones sobre el triunfo de River sobre Brown de Madryn, y el hecho de volver a la punta. <p><strong>Disculpe, Almirante. ¿No será mucho cuatro? No se nos vaya a ofender, Don Brown, “Padre de la Marina Guerra, nuestro “Capitán de Mar y Guerra” en la lucha por la independencia de la Banda Oriental y el Río de la Plata. </strong></p>
<p>Cabe recordar lo mal que había quedado la flota del Pelado luego del traspié con el Decano hace una semana atrás en el Monumental. Para retemplar ánimos, para dar vuelta esa página temblorosa que combina muy buenas y muy malas, este River planificó su excursión a Madryn como una prueba de carácter. Y terminó venciendo con gran autoridad al equipo de Dalcio Giovagnoli (discípulo de la Escuela de Renato Cesarini, campeón con Newell’s en 1988) . Un equipo recién ascendido de la “B”, pero que conoce muy bien sus limitaciones y que quería extender su racha ganadora. De hecho, no quiso dar ninguna ventaja.</p>
<p>Más que respetable la indeclinable postura de la dirigencia de Brown de no salir de Chubut. Previlegió a sus socios y homenajeó a su pueblo, antes que el negocio. “Rara avis” para estos tiempos, pero que también abre otras lecturas. Brown entendió que este era su partido “histórico”. River en Madryn. Algo “único” y probablemente irrepetible. De allí que desplegó toda su logística. Defendió su localía a rajatabla y optó por entablar la lucha en su pintoresco reducto, el estadio Conti, de 105 x 72 metros. A River le tocaba una carta brava, entonces. A saber: concentración absoluta. Oír a medias los “melifluos cantos de ballenas” que provenían del calor de la gente que llegó desde toda la Patagonia. Cero turismo. Cero distracción. Un periplo peligroso, contra vientos, cenizas, motivaciones extremas del rival y esa canchita que quiso y no pudo angostar sus intenciones. En todo caso, si se lograba el objetivo, ya habría tiempos para apareamientos. Hasta ahí, bien gracias.</p>
<p>Y así fue, Almirante. El Pelado tomó los planos de su fragata e incursionó en la Patagonia. River hizo de este partido un viaje de resurrección. Volver a ser algo del equipo contundente, goleador y compacto que suele ser y sábado por medio pierde la memoria. Más que avistaje, como Jonás logró meterse en el vientre del cetáceo para purgar todos los desequilibrios expuestos contra el Decano. Se metió en las entrañas del equipo Peninsular. Cumplió. Dio muestras de estar vivo, picante con dos o tres aspectos a destacar. A) la importancia de hacer el primer gol en partidos tan cerrados. B) la inclusión de Aguirre. Determinante en la locomotividad. C) la fuerte peronalidad del equipo en las montoneras que intentaron llevar el partido al terreno de la “guapeza”. Nadie arrugó. Inclusive el central albino Stang –el malo de la película- lejos estuvo de emular al asesino Silas del Código da Vinci.</p>
<p>Claro que el partido duró un tiempo y 16 segundos. Allí se terminó, todo. Cuando el 2-0 puede ser el peor resultado, River lo convirtió en el mejor. Antes del gol de Ocampos, hay que mencionar que el partido era incómodo, apretado. Que durante los primeros 10 minutos Chichizola pasó algunas zozobras en un gol anulado por off-side a Zanni y un remate de Diego Jiménez. Nunca ganó de arriba. Pero River sí mejoró en los muchos cambios de frente y llegadas por sorpresa de los laterales. Especialmente de Abecasis, un pistón.El Chori fue el medio punta que todos queremos. Gambeteó en la zona roja. Y de su habilidad nació el primer gol. Le picó la pelota a su marcador por izquierda que lo fauleó. Corner corto y potente al primer palo para la entrada de ese “animal” que es el pibe Ocampos. Tremendo cabezazo, gol clave.</p>
<p>Y después lo dicho. Tras el segundo, River se lo devoró. No bajó nunca el pie del acelerador. River fue River y al partido le sobraron algunos minutos. Aunque afinando el ojo clínico, River perdió todas las pelotas que cruzaron el área por arriba. Quizás el punto más flojo del equipo. Si bien la “Jirafa Maglio” sufrió una Odisea para llegar debido al problema de los controladores aéreos. Esta vez, nos dio una manito. Le anuló un mano a mano al nueve de Brown en la primera mitad y un gol legítimo luego del 3-0, mal asistido las dos veces… Después, vino lo que la gente quería: el show del Cavegol. El cuarto a la ratonera, letal. Es cierto muy favorecido también por un Pereyra, muy pesado, que se pareció a Chilavert en la hora de su retiro. Y el gol del “honor” de Bottino en pared con Maglio, una compensación que no mancha su honor Almirante.</p>
<p>Para concluir el periplo, me queda un apostilla imposible de soslayar. Algún vivillo de la omisión local propuso jugar con una camiseta azul de vivos amarillos. Lo frenaron para evitar provocaciones. Madryn vivió una fiesta y hubiera sido una lástima ensuciarla. De más está decir que nuestro respeto Almirante trasciende esas cabecitas locas. Incluso, el hecho de que su casa haya sido la famosa Casa Amarilla, donde funciona su museo y sus terrenos son ocupados por las inferiores boquenses. Con todo respeto, esos terrenos que alguna vez fueron el Mercado Nacional de venta de Papas le dieron el nombre de “bosteros” a nuestros primos. Allí se desparramaba la “bosta” de los caballos que hasta el día de hoy nos impregna de olor. Usted sabrá entender hay reminiscencias insuperables. Por eso. No se chive…este dato nos motiva más ,aún , y felices que nos hace “el cuaterno”. Usted perdió una batalla y no la guerra, ni la gloria. River se sintió “Hércules” por un domingo, igual que aquella fragata con la que conquistó el Atlántico Sur. Se recuperó la fuerza. Ahora le quedan varias hazañas. La primera, el Minotauro Canalla, en casa. <br>Se me hace cuento que su sangre criolla de irlandés hidalgo respondería al… “¿no será mucho, Almirante? Faltaba más, River Plate… para el pueblo lo que es del pueblo”.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Disequilibrium tremens, pero igual sigo�?</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Disequilibrium-tremens-pero-igual-sigo-20111114-0003.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 09:30:21 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[No solo se perdió contra el Decano Tucumano. Se perdió el equilibrio, nos caímos de la cuerda. La sacamos baratita en el primer tiempo y nos clavaron la duda de "para qué estamos". Otra vez, de un domingo a otro, la misma canción. <p><strong>No solo se perdió contra el Decano Tucumano. Se perdió el equilibrio, nos caímos de la cuerda. La sacamos baratita en el primer tiempo y nos clavaron la duda de “para qué estamos”. Otra vez, de un domingo a otro, la misma canción. Dobles de cuerpo, de personalidad, de cabeza y de espíritu. Ciclotímicos, lo más parecidos al Zelig de Woody Allen, ese personajito de varias caras. Un día vuelve el River del buen juego y la ilusión, y siete días después, el del diván y el pesimismo.<br></strong><br>Son tan fuertes sus contrastes como nuestro amor y nuestra bronca. Aunque en el fondo uno diga, mientras metaboliza, “yo sigo ahí”. Y al final desahogué parte de esa rabia y revoleé remeras al son de “jugando bien o jugando mal…”, y canté “que el mundo me hizo así, no puedo cambiar.” Y si es verdad…. En realidad, este amor por River no lo vamos a cambiar aunque ya es hora de no amargarnos tanto. De empezar a recuperarse del viejo síndrome maníaco depresivo, de que las alegrías se empiecen a prolongar. De armar una fiesta y festejar. De que uno llegue a casa con ganas y la mujer no le diga: “Hoy no mi amor, me duele la cabeza”. O al revés, él a ella. ¿Qué pasa? ¿Gataflorismo, histeria, síndrome vertiginoso, culpa de estar bien? ¿O simplemente errores tácitos y de funcionamiento?</p>
<p>¿Por qué un domingo Gardel, y al siguiente ni un berreta cantor de tren? Hay una arritmia emocional, un sube y baja tan pronunciado que nos descoloca, nos angustia y nos produce nuevas palpitaciones. No el del colesterol bueno, sino del otro. Nos ahoga, nos deja sin palabras. Es tan irracional. Hay un “punto ciego” en este equipo, en ese terreno a revisar.<br>Tácticamente, volví a ver un River blandito, perdido, sin plan ni funcionamiento colectivo. Que perdió la mayoría de las divididas. Extrañamente impreciso en Cirigliano, de terror el hueco que quedaba detrás de él. Sin palabras para la actuación de Román. Y un equipo que deberá plantearse de manera urgente quién es el conductor. Porque el Chori sigue crudo. </p>
<p>Ríos que no aprovecha sus situaciones. Apurado o muy livianito, desperdicia goles claves. Y el resto, sorprendido, tal vez, por un Atlético que -lejos de esperarlo- salió a guantearlo al medio del ring. Y le ganó ampliamente. ¿Quién? ¿Barrado? ¿La “Pulga” Rodríguez? Sí, pensaba yo, dos jugadores de experiencia te pueden complicar. Y encima apareció ese Montiglio que hizo un surco por la derecha. Y atrás, en defensa, tuvo a ese pelado Barone que fue un muro. Cómo habrá sido, que a los 21 minutos teníamos dos goles adentro.</p>
<p>También me siguen quedando dudas si Chichizola no se quedó demasiado en el primer gol. Igual, estas son solo menudencias. River hizo todo mal. Metió diez cambios de frente y no acertó ninguno. No hubo sociedades, desborde y menos gente que raspe. Algo imprescindible para esta categoría. Aguirre, mientras tanto nunca estuvo en la mente del técnico. Rarísimo en el Pelado, que cuando necesitó agarrar la pelota, acudió a Affranchino y Bou, dos cambios intrascendentes. Mucho más pensando que sacó a Ocampo, que fue quien más se prodigó en el desdoble ataque y defensa. Y en el caso del punta por Abecasis, solo aportó hibridez en un momento que el partido quemaba.</p>
<p>Y sí… ¡Yo sigo! Seguiré arruinándome muchos domingos. Ahora sumada a la lucha semanal por el canje. Harto de Internet, de Macri, Passarella y el gran bonete. Que se reparten culpas y responsabilidades. En ese fuego cruzado, nosotros hinchas y periodistas partidarios, “salpicados y castigados”. Cientos, afuera. Muchísimos, muertos de ganas de estar sí o sí. Cargados de impotencia por no poder ir y después preguntarse: “¿Para esto?”.</p>
<p>Y sí, para esto. Aunque más no sea para recontratar la “pertenencia”. A ver si nos entienden. Nadie tenía escrito lo que iba a pasar. Todos queríamos estar en la vuelta al “olor del hogar”, en ese magnífico recibimiento. En los parlantes, esa voz tan Massa que nos dice: “Bienvenidos a casa”. En esa previa, con la cuarta campeona dando la vuelta y los atletas de River en los Panamericanos. Todo a pura emoción.</p>
<p>Y uno que jura y se promete no manguear ni hacerle el juego a la reventa. Y zás, cuando menos lo espero, aparece el “amigo” que llama y me dice: “¿Cómo no vas a estar? Bajá la calentura, te doy las mías. Vos no podés faltar”. Y entonces me vuelvo a entusiasmar. Doy las gracias a Dios, a esos colegas/hermanos que sienten que River es nuestra misa y me contradigo… y voy de garrón, a la argentina, pero voy. Sé que me contradigo, pero es más fuerte que yo.</p>
<p>¿Y con qué me encuentro? Con que nos ganan otra vez en el Monumental y los fantasmas que vuelven. Y sin embargo, a pesar de todo este “desequilibrium tremens” del equipo, todos sabemos que a nosotros también nos alcanza. Como al país con el dólar, Aerolíneas, la Selección que no da ni pie con bola… Yo sigo, me saco la remera, abrazo a mis dos hijos y sigo…”Olé olé olé, yo te quiero, no me importa nada, te vengo a alentar…”. Ellos me dicen: “Pá, ¿y si de paso vamos a ver a las ballenas?”.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Cavenaghi, el bagualero del gol</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Cavenaghi-el-bagualero-del-gol-20111107-0004.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 08:40:17 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Cavenaghi, el bagualero del gol <p><strong>Y un día, en Jujuy , volvió River. El mítico. El de la leyenda. Ese que tanto extrañábamos. Ese que toda la vida le puso música al fútbol. Volvió aquél que de tanto contar cuentos de fútbol se hizo cuento. Será recordado como el día del “poker de ases” de Cavenaghi. La tarde que el Cavegol guardó la luna bajó su camiseta. Que sus goles opacaron el colorido de postales inolvidables. Rojo y blanco en las tribunas, púrpura en el atardecer; de cielo, sol, cerro y nubes que se rompen en el horizonte. Allá atrás de la “ Tacita de plata”. Ese cofre que desde ayer inmortalizará el show de un goleador y esas joyas estampadas por “Fer”, para los coleccionistas de definiciones. </strong></p>
<p>River y el Torito escribieron una página histórica en este tránsito de “volver a ser”. Tras una semana de meditación, el samurai Almeyda entendió que la métafora del River “frío” utilizada en su autocrítica contra Aldosivi exigía revisar estrategias. “Frio” fue sinónimo de “abulia”, y era necesario “sacar la espada” para ejecutar cambios profundos que modificaran la actitud y disposición de su plantel. Orden, actualidad de sus dirigidos y capacidad de maniobra se requería para un equipo de águilas con espíritu carroñero; y cuerdas fuertemente extendidas para que las flechas de sus arqueros dieran en el blanco. Lo logró. Su tercer ojo le dio la capacidad de discriminar y alcanzó -con sus cinco cambios- la agresividad y contundencia buscada. Acertó con Abecasis -y su claridad- para ser salida haciendo tándem con Sánchez. Lo mismo pasó con J.M. Díaz, que tiene mejor pie que Arano. El Funes Mori versión zaguero central le dio altura y velocidad en defensa. Cirigiliano ya es “su pequeño Buda” en cancha: otorga equilibrio como ninguno. Y la vuelta del Chori, de buen trabajo, posibilitó un entramado de mandalas geométricos en ataque. La rotación y la movilidad de Ocampos, Cavenaghi, Ríos y el mismo Domínguez, sin posiciones fijas, fue impecable. River jugó a pura sorpresa. De atrás hacia adelante. Sólo desentonó Chichizola en dos salidas en falso -la última derivó en el gol local-. El resto, impecable. Con actuaciones sobresalientes. Como las del Cavegol…</p>
<p>River machacó y machacó sobre el rival con aire de baguala. Antes del “fallido” de Lunati en el penal ya había hecho los merecimientos para estar en ventaja. Después, en la segunda etapa y tras el 2-0 –golazo con gambeta y pie abierto al segundo palo– quedó prácticamente conjurada la metamorfosis del lobizón jujeño. Nunca apareció. Entonces cada pelota que pasaba de tres cuartos de cancha hacia adelante parecía tener destino de caja y ruido seco de instrumento que golpea en la red. No hubo más goles porque el destino quiso que fuera la tarde del Torito. Que una vez de taco, y otra con amague y toque a la izquierda del arquero del Lobo, se convirtió en “el bagualero del gol”. Se hizo cargo de su ascendencia en el grupo. Se concentró en sus versos. En ese estilo que suena a rezo, un ruego para que nuestros dioses originales no nos abandonen ni nos castiguen por fiacas o por impericia. Con orgullo se volvió a gritar. Vieron que “esto es River”. Volvió el hincha del pecho inflado. La sonrisa de los pibes de medio país que contagió el cañonero desbordante de felicidad, con sus ojos clavados en esos cuatros dedos en señal de incredulidad. </p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>River, el Gran Pez a pesar de la derrota</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/River-el-Gran-Pez-a-pesar-de-la-derrota-20111030-0005.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 08:00:23 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[River dejó la punta, el invicto, perdió contra Aldosivi -que venía de ocho fechas sin ganar- y jugó como si estuviera freezado. <p><strong>Más allá de las leyendas, los seudónimos y las tradiciones en la B Nacional, “El Gran Pez” de este torneo se llama River Plate. Salvo que, como pasó ayer en el Bajo Flores, ese pez grande se sienta en un estanque pequeño y el océano lo empiece a ahogar. River dejó la punta, el invicto, perdió contra Aldosivi -que venía de ocho fechas sin ganar- y jugó como si estuviera freezado.<br></strong><br>Le abrió las puertas a la ficción. Llegaba un “tiburón” de mandíbulas desafiladas, que en honor al viejo equipo del gremio de pescadores de La Feliz, igual se lo comió. Histórica victoria del verde del puerto marplatense y una “infeliz” y amarga tarde, para un River que naufragó futbolísticamente. Bastaron dos cabezazos para hundirse en el bañado de Flores. Golpazo.</p>
<p>Los peces grandes no llegan a viejos porque si. Sino por su astucia y su bravura. Y a River le faltó inteligencia y actitud. Ni hablar de la magia que nunca se la pedimos, porque el “Chori” Domínguez, el más dotado, parece no estar apto por ahora. Entonces, lo de River se remite a la lo que puede generar en rendimientos colectivos parejos, y con mucho pero mucho amor propio. Para presionar, para no dejar pensar al rival, para meterlo contra los palos y liquidar a sus rivales con movilidad y por demolición. Ayer no tuvo nada de ello.</p>
<p>Hubo un aviso de arranque que la defensa estaba endeble. Sin embargo, en un lapso que se extendió hasta el gol que Ríos no se decidió a convertir (amagó tanto, que terminó pateando con displicencia), hubo un pequeño pasaje donde el equipo pareció despertar. Bastó que Furios metiera ese insólito cabezazo de pique al suelo para sobrar a Chichizola. Para que afloraran todos los puntos débiles de un equipo que pareció sin brújula, sin convicción, ni claridad.</p>
<p>Aldosivi cambió de rol y se convirtió en el sabio pescador. Le regaló la franja derecha a Vella para que éste subiera y contraatacó por allí. Flojos los cierres de Ferrero, que estuvo horrible en las entregas. Estuvo nervioso y apurado como el arquero. Además, Aldosivi clausuró espectacularmente la banda izquierda del millonario. A Ocampos no le dio espacios y ya sabemos que el pibe acorralado termina chocando más que un karting. Y Arano, que no subió nunca en la primera etapa, no fue una salida.</p>
<p>Encima, a Aguirre se lo comieron como a una mojarrita frente a un cardumen de pirañas, y Sánchez intentó como siempre, pero sin claridad. Lo mismo Cavenaghi, que sigue tirándose atrás sin que nadie aproveche todo su esfuerzo. Así, la impotencia fue in crescendo de manera alarmante. Sin Cirigliano -se lo extrañó mucho-, faltó carácter, porque Ledesma juega lejísimo de sus externos debido a que sufre la vuelta. Además, no pasa mitad de cancha.</p>
<p>Entonces, quedó un equipo largo e impreciso. Ni siquiera el empate “inventado” por el árbitro fue la llave para abrir la lata de sardinas. La Nereida nunca se dejó hipnotizar ni cuando la gente pedía usar un anillo de oro como carnada. River no lo posee, le falta talento. Y Aldosivi no se regaló nunca: juntó líneas y aguantó. Le regaló el dominio territorial y acuífero. Sin pasar grandes zozobras, se lo vio dispuesto a hacer historia.</p>
<p>Sobrepasó ese momento inicial de naufragio que siente los despiadados mordiscos del sol y el cielo poblado de puntos luminosos, pero no se obnubiló. River no amenazaba con la dentallada letal y ni se asustó. Toda su angustia fue su reciente pasado y su cautela lo que le pedía realidad. Sobre el final, sacó pecho y se decidió a incursionar mar adentro. Fue por la historia.</p>
<p>Con el primer córner, metió miedo. Cuando llegó el segundo, el estadio presumía que algo malo estaba por suceder. Cuando un equipo viene de no sentir sed ni hambre y piensa que está muriendo, insospechadamente se vuelve a llenar de esperanza. Aprovechó el estado de embotamiento del “Gan Pez” y decretó su muerte con un cabezazo al primer palo de Zunino. Arponazo.</p>
<p>A esa altura, River había perdido la noción del tiempo y del espacio. La enseñanza de que la vida te da sorpresas… algo que un “pez gordo” no puede ignorar. River, el gran constructor de cuentos de fútbol, debe recuperar la imaginación. Así construyó su identidad, contando historias de héroes futbolísticos. Así se hizo inmortal. No hay líder intelectual y hay que afinar el sueño grupal, que esta vez estuvo ausente. Vamos a seguir soñando. ¡Somos el Gran Pez!</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>El gol te está buscando... Matador</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/El-gol-te-esta-buscando...-Matador-20111016-0001.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 06:40:21 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Instituto River Pablo Desimone <p><strong>¿Dónde estás Matador Kempes?… ¿Quién se guardó tu luz en las dieciocho? ¿Quién se choreó el gol? Aquel manual que escribiste en Instituto, Central, Valencia, River y la Selección. Cuando todo parecía en la previa que estaba dado para el recital del gol. Con ese equipo incisivo que se presumía era Instituto y este River entonado y “romperedes” de las últimas fechas, faltó el invitado principal. Salió cero a cero, empate mentiroso, por las situaciones y la propuesta de River, que dejó un sabor “agridulce”, porque el invicto y la punta debieron ser festejados con una victoria. Y el gol no llegó…</strong></p>
<p>Este partido, que debió ser un homenaje al máximo goleador del futbol cordobés, terminó siendo casi su misma negación desde la actitud mezquina de un Instituto que nunca se animó a atacar. Está claro que éste no es aquel de Ardiles, la Vieja Beltrán y el “gordo” Kempes, pero pareció casi una irrespetuosidad apelar al golpe sistemático de Barsottini y Erpen –tardíamente expulsado- y refugiarse para meter una contra a ver si el promocionado Dybala acertaba alguna en el blanco. Por antecedentes pudo haberse apoyado en los poemas de Gagliardi, pero optó por las tortuosas precauciones del “generalísimo” Franco, la sangre de Videla, y hasta el “Coronel” que no tuvo quién le escriba un verso con rima consonante de pelota al pie.</p>
<p>River, sin ser una “revolución”, hizo todos los merecimientos para ligar, pero bueno: ya sabemos que a la pelotita, esa “nena caprichosa”, a veces uno le hace todos los mimos y no hay caso. No hay primavera, no hay canción, no hay poema, no hay galantería, ni caballerosidad, que alcance. Ella no quiso y punto. No hubo piel, o química, o no era el día. Y el arco, como una damisela virgen, se cerró.</p>
<p>A punto estuvieron el Torito y Ríos, pero los palos parecían los guardaespaldas del gol. Y ni hablar de Delfino -¡cómo dejó pegar, mamita!-, un árbitro que deja más dudas que el caso Candela. Especialmente en dos foules en el área -uno a Ríos y otro a Ocampos- que parecieron claros penales. River hizo el gasto. Trabajó en la seducción. Esa de no apurarse y buscar la llave por donde entrarle, y no lo logró. Tuvo un funcionamiento parejo, sin figuras deslumbrantes, pero cada vez más firme el equipo. Si algo le falta es esa pizca de desequilibrio individual, eso que mostró el Keko en los pocos minutos que jugó.</p>
<p>El gol faltó a la cita, Matador de Bell Ville. Sí. No se entiende bien por qué. Pero faltó. Y sí… vos dirás: “Esto no es matemática pura”. Quién mejor que vos sabe lo que significan esas tres letras juntas que forman el mantra de la “O”. Ese estallido del alma, ese grito orgásmico que produce la redonda trasponiendo la de cal. Sin él, se asemeja a esa ceremonia racional que es el ajedrez, a un cumpleaños sin “velitas” que soplar, a un asado sin vino. Es amor sin sexo.</p>
<p>Una lástima, Matador. El gol te extrañó. Y nosotros a él. Todo ese marco lo merecía. El pueblo de River invadió tus aposentos mediterráneos. Tu estadio, que explotaba. Convirtió a Córdoba en una fiesta. Estaba la gente, el fernet, la música cuartetera, el rojo y blanco de uno y otro lado metiendo color a lo pavote y a algún “culiao” se le ocurrió jugar al ajedrez antes que al futbol y nos robó el gol. Igual, válido por todo el fervor, la pasión y para quedar absolutamente inmunes ante cualquier picardía mugrienta de medio pelo que andan urdiendo la contra por allí. Lo vio el país: ¡el más grande sigue siendo River Plate!</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Donde hay fuego quemeros quedan en el camino</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Donde-hay-fuego-quemeros-quedan-en-el-camino---20111010-0004.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 06:10:21 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[La columna de Pablo Desimone de HuracÃ&iexcl;n River <p><strong>Otra vez el hincha de River se fue feliz. Ganando un clásico antiquísimo. De primera, para esta categoría. Demasiado grande por historia. Con dos cabeceras repletas. Con más de 10.000 hinchas que coparon la visitante. ¿Vieron que se puede?.</strong></p>
<p>Con dos técnicos surgidos del semillero de Nuñez. Almeyda y Diego Cocca, dos a los que les interesa ser protagonistas. Con estilosdiferentes pero que no se guardaron nada. Hubo marco, color, barrio, recuerdos, y un partido que necesitó que River soplara como un Pampero para arrebatarle tres puntos a un Huracán que salió a consolidar su levantada.Sin embargo, el millo sacó a relucir su fuego sagrado, se encendió en pasajes de alto nivel y mandó al quemero al crematorio.Y se fue con el pecho inflado otra vez, por varios motivos. Porque ganó, mantiene el invicto y la punta pero más porque el funcionamiento se va afianzando. Porque lo de Atlanta no fue casualidad. Porque dio muestras que tiene recambio. Gran partido de Ríos, por ejemplo. Porque supó reaccionar rapidamente ante un gol adverso, mañanero. Y fundamentalmente, porque jugó treinta y cinco minutos brillantes. Los que fueron desde el gol de Machín, a los 10 minutos, hasta el final de la primera etapa. Pero vamos por partes…</p>
<p>River arrancó con el pie izquierdo y medio dormido. Sorprendido, tal vez, ni corto ni perezozo, el globo salió a mojarle la oreja de entrada. A asfixiarlo y atacarlo. Al punto que al minuto casi se lesionan Aguirre y Ferrero en la misma jugada. A los siete, Ferrero hizo la siesta frente a Oviedo y a pesar del cierre heroico del Chiche Arano, Machín, el rubio volante por derecha de Huracán de rebote  sacudió la red de Chichizola -otro de gran actuación-. Uno a cero y no estaba mal. Entre Battaglia, López y Villegas se arreglaban para manejar la posesión del balón. Hasta que de pronto River se enojó. Pareció sonar el gong de la verdadera pelea y el equipo de Jorge Newbery se asustó.</p>
<p>De a poquito River le sacó la pelota mediante la presión de “los pelados” y esa promesa que es el homónimo del mediocampista de Boca se quedó tan solo como el boxeador cuando le sacan el banquito, como decía el inefable Ringo Bonavena. Ya no le alcanzó nisiquiera con Monzón para defenderse. Cirigliano se afirmó, Sanchez calentó turbinas y fue una topadora, Ocampos resultó imparable, Ríoscomenzó a demostrar porque está donde está y Aguirre tuvo su tarde soñada.</p>
<p>El segundo gol, fue de colección. Una pelota impecable abierta por Sanchez a Vella quien tiró un centro a media altura entre el área chica y la grande que el “Luigi” conectó en una especie de media chilena y tijera, estirando el cuerpo hacia abajo y hacia atrás:¡Belleza!- diría el Bambino. Tremenda jugada, por la velocidad, la precisión y la contundencia. Todo era de River. Se sucedieron una cadena de situaciones que parecía que el cuarto llegaría antes que el tercero. Antes, hubo un sombrero de Sanchez –otro para la galería- con un zurdazo de sobrepique que si era gol cerraban la cancha. Después otra de Ríos en el palo, y dos más clarísimas del uruguayo y nuevamente Ocampos que se fueron por milímetros. En fin, la diferencia en el marcador fue exigua pero River dejó una imagen inmejorable. Fue ancho en Arano y Vella, volvieron los “packman” en la mitad y tuvo talento en las pisadas de Andy Rios y ese nueve media punta que me cada vez me gusta más que es el Torito. A falta de enganche, claro.</p>
<p>El punto era: ¿qué pasaría en la segunda parte?. Preocupaban tantas ocasiones no concretadas en un juego tan caprichoso. Y quedaba por ver si era posible mantener el ritmo y el nivel de lo hecho hasta ahí. De hecho, lo que corrió River en ese lapso fue conmovedor. Es más si pecó de algo, fue de vértigo. Ese pasarse de vueltas, le quita un poco de precisión. Lo dicho, la segunda pintaba para otro partido. River intentó regular y se paró un poco más retrasado. Ya no tan a lo Tyson que es lo que mejor hace. Sino a lo Nicolino Locche. Esperando que se hagan los espacios para ganar por demolición.</p>
<p>Sin embargo, El Globo no se entregó y tuvo un par de chances. Los equipos se estiraron. El juego se enredó un poco, pero nuncafaltaron oportunidades de marcar. Este River tuvo chances en Ríos, que se hizo conductor, el Cavegol que no acertó el arco, pero que siempre buscó espacios y receptores y en un tiro de Afranchino. La jirafa Maglio pareció ver el partido desde su atalaya, altísimo y obvió demasiados golpes.</p>
<p>Ante la falta del knockaut final,  aquello que se presagiaba como una abultada diferencia, terminó devolviéndole la vida al rival . El final encontró a un River un poco apurado pero Vella hizo gala de su hombría y salvó el empate sobre la hora jugándose la vida. El Tano no es un jugador metrosexual, pero que está para robarle ”la cátedra del macho” al Coco Silly – conspicuo hincha del globo- quien había prometido cuatro al hilo.A esta altura me pregunto si el compañero de Fantino no se habrá querido dirigir a esa “intrusa” con los colores de Boca y una “B” grandota que apareció en la Platea Sur.</p>
<p>Dos cortitas. Una para el Chori. Este equipo espera su recuperación sin ansiedad. Achicar el pánico que lo suyo es pura calidad y sensibildad. Otro, para el castigado Chiche Arano. Si me permiten exagerar, ayer, pareció Roberto Carlos. Excelente en los cierres, certero con los pases y mejor buscando el arco desde media distancia.</p>
<p>Triunfo corto en el resultado pero al que no le faltaron túneles, sombreros y situaciones. Acorde a la historia de estos dos grandes. De Distefano, de Masantonio, del Flaco Menotti, del River campeón del 77 en Patricios. De aquel Ortiz exultante, de Marchetti, de René y tantos otros.</p>
<p>En fin, una fiesta del fútbol, que se deslució un poco al final. Pero que sirve como para ir entonados al Chateau a por “La Gloria” . Allá en la Docta, contra Instituto 30.000 almas riverplatenses van decir presente para defender el invicto y la punta la próxima semana. Sobran los motivos para estar felices. Ayer cuando hubo fuego “Quemeros” quedaron… hechos cenizas.</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Rapsodia millonaria al Bohemio</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Rapsodia-millonaria-al-Bohemio-20111006-0004.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 05:50:20 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Rapsodia millonaria al Bohemio <p><strong>¡Oh Mamma mía, Mamma mía…Cavenaghi la picó…ooohhh! ¡Qué golazo, Fer! ¡Qué manera de definir! Una actuación sobresaliente del 9 de River con tres goles magistrales y dos asistencias de crack, de quien guarda el manual del centrodelantero intacto. Un Cavegol superlativo dentro de un equipo que al fin halló la “estación del gol” y la de un rendimiento arrasador. Sin caer en triunfalismos engañosos, dada la chiquita actuación del rival, este River nos devolvió el alma al cuerpo.</strong></p>
<p>¡Jugando bien o jugando mal ohhhh! Claro, si hasta daban ganas de cantar hasta el infinito. Así despidió el pueblo de River a su equipo luego de la Rapsodia al Bohemio. ¡Qué baile! !Scaramouche, Sacaramouche, fandango! ¡Oh, Galileo, Galileo… magníficoooo! ¡Ohhhh yo te quiero! ¿Quién puede moderar esta alegría? Déjela salir. Que explote. Que se convierta en un epitafio a esos colores que tanto nos motivan. Parecían La 12. ¡Hola! Atlanta. ¿Tantos años? Si desde octubre del 84 le veíamos la cara. Una eternidad. ¿Qué se le va a ser? Y sí… estamos en la B Nacional, pero la chapa lo aplastó. Hubo tiebreak. La cuenta llegó a siete y debieron ser más. Tarde de semana y otra vez coro a full.</p>
<p>River llegaba con dudas y muchos cambios. Sin embargo, Almeyda acertó. Y el Millo lo pisó, lo humilló y le hizo precio a aquel equipo por el que pasó Pedernera, el Indio<br>Espinoza, que tuvo a Cano, a Landau, a Gómez Voglino, a Mastrángelo, al Pichón Rodríguez, en fin… Esto es lo que quedó. Una obra maestra del terror. Sin plan B, cuando se arranca perdiendo a los dos minutos. Cayó en un pozo del que no pudo salir nunca. A Atlanta se lo vio miedoso e impotente durante y entregado después del 3-0. Con infantilismos inaceptables como el del segundo gol. El lateral derecho que intenta salir por adentro y pierde la pelota ante la presión del yorugua Sánchez. </p>
<p>Pelota que posibilita la primera obra de arte del Torito. Tres dedos desde la derecha sin mirar el arco. Magistral. Decía del bohemio la complicada falta de medida en la que coloca este baile. Puede pasar que uno pueda llamarse a engaño. Porque más errores no se pueden cometer como los que mostró el desorientado elenco de Vitrola Ghiso. Hizo todo tan mal que no acertó ni un pase a un compañero, ni se animó a meter un poquito, por amor propio. Todo puede ser. Pero, ¿cuánto hace que River no hace siete goles? ¿Cuánto que no hace tres en la primera mitad? ¿Cuánto que no se ve una actuación individual perfecta como la del Torito?</p>
<p>Por eso no voy a ser yo quien le ponga objeciones a esta ilusión que desató el equipo de Almeyda cuando hace unos días nomás le pedíamos mayor agresividad, presencia en el área, concentración y actitud. Y River armó una fiesta. Con un funcionamiento colectivo e individual como hacía años no veíamos. Y a su favor cuenta que sea como sea, en el fútbol argentino actual no cualquiera hace siete goles que pudieron ser una docena con tanta autoridad y justicia. Ninguna exageración. Si Ríos se serena y convierte algún gol más del que hizo -marró cuatro mano a mano-. Si el Torito en esa otra virtud que lo hace tan grande se decide a definir alguna más personalmente y no cederles tantos goles a sus compañeros. El primero de Aguirre y el sexto de Bordagaray, demuestran esa solidaridad. </p>
<p>Pero hubo otras, que se fueron por muy poquito. Todas las que River se propuso. Como si en el azul y oro, Pajón le hiciera honor a su nombre, Cherro y Soriano no supieran que portan apellidos ilustres y Aparicio, nunca “Aparició”.</p>
<p>Renglón aparte para los tres pelados. Sanchez, en primer lugar, Scirigliano y Aguirre que le pasaron “la acero” a la mediacancha que junto a Ocampos, tan volante como delantero, anticiparon todo. Tampoco voy a repetir la remanida frase en la que cae todo el periodismo. “Estos son los mejores 20 minutos de River del campeonato”. Lo vengo escuchando cada vez que River hace esa alguna diferencia. Le temo a la desmesura. No voy a caer en lo que parece una “obviedad”. Que este fue mejor partido de River. No. Cada rival es diferente.</p>
<p>Y este “bohemio” fue una lágrima, algo lastimoso, casi que dio vergüenza ajena. Y este River fue un equipo que aprovechó todas las ventajas que le dieron. No da para soñar, todavía, con el “We are the Champion” de Freddie Mercury. Pero sí para disfrutar de este reencuentro con la música del fútbol que es el gol. Romper la racha de empates, gracias a un acopio de correcciones y fundamentalmente al retorno del bailarín del área. Ese que pibe de O´Brien que volvió con su arte a River cuando más lo necesitaba. Tres dedos, cara interna o cucharita. Los pasos que Cavenaghi se venía guardando para hacer bailar a toda una tribuna. Rapsodia del Millonario. ¡Ohhh Mamma…mía, Mamma mía! Volvió River. Volvió el goleador. ¡Galileo, Galileo…magníficooooo! ¡ Ohhhh, no me importa nada te vengo alentar…!</p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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          <title>Cuando el gol es la última estación</title>
          <link><![CDATA[https://lapaginamillonaria.com/riverplate/Cuando-el-gol-es-la-ultima-estacion-20111002-0008.html]]></link>
          <pubDate>Tue, 16 Oct 2018 05:30:20 -0300</pubDate>
          <description><![CDATA[Resumen del partido Ferro vs River, Nacional B 2011 <p><strong><br>Ferro y River hicieron del gol y aún más de las situaciones: La “última estación”. Armaron un empate de futbol transgénico, insípido, lejos de los arcos.</strong></p>
<p><strong></strong> Tan pobre en ideas, como en nutrientes de imaginación. Tan destructivo, tan estudiado, tan mersa como la rubia tintura de Buffarini, al cabo el mejor del partido. Ferro hace rato que dejo de ser aquel tren que supimos ver con don Timoteo Griguol. Aquel de los hermanos Arregui, el recordado Saccardi, Rocchia, y más tarde Cuper, Garré, Adolfino Cañete y el mejor Beto Márcico, entre otros. Y River, ya a 70 años de aquel que tuvo como referente a la Máquina, como máximo exponente de un futbol vital, que pisaba a sus rivales con habilidad y talento.</p>
<p>Nada por aquí y nada por allá. Apenas 3 sensaciones de gol por cada lado. Las del Millo, una de Ferrero, una de Funes Mori y otra de Ocampos. Todo demasiado “verde oscuridad” para River como la novela de Anya Seaton. El mismo asunto: el amor prohibido. Para el millo: el buen juego y la máxima emoción. No alcanzó ni con tres nueve Funes Mori, Cavenaghi y el Chori de sus inicios para mojar. Ni con tres capitanes distintos para ganar. Y fue justo…porque River no pudo con el planteo que propuso el equipo de Gómez. Ferro le cortó las vias de comunicación.</p>
<p>Se ocupó de dejar todo como en los 90 cuando comenzó la debacle ferroviaria. (también la suya institucional). No cambió los durmientes y menos los rieles. Se ocupó de bloquear muy bien al Chori, la única barrera que siempre intenta estar levantada para acelerar el paso. Pero que jamás encontró luz verde. Quizás estuvo demasiado aislado, a la buena de Dios como esos andenes que todavía esperan que vuelvan a ser poblados. Sin socios. Solo de a ratos en la primera etapa se juntó con Vella y sus escaladas por la derecha. Pero todo fue previsible y terminó en centros anunciados. En el medio, todo lento, trabado, friccionado, como de tránsito vehicular un viernes a las 18 hs en pleno centro. River nunca tuvo aceleración y menos sorpresa. Aparecieron pinceladas en la lucha solitaria de Sanchez en la segunda mitad. Pero muy pero muy, muy poco del resto. Excepto Chichizola, que después de los dos chutazos que sacó de entrada se quedó como una vaca mugiendo del aburrimiento.</p>
<p>Y Ferro, feliz, porque “el yuyo maldito” le dió resultado. Le salió a piacere. Arrancó muy firme en el medio con el doble cinco y tuvo dos llegadas francas de Pereyra Díaz. Siempre pensó en frenar la dinámica que se suponía iba a imponer River. Apostó a los dividendos que suponía robarle el monopolio de la pelota a River y le metió todas las retenciones que se propuso. Encima estuvo muy bien parado atrás y con el correr de los minutos se aferró al empate. Cuando Almeyda cayó en la cuenta que River no mostraba las variantes para romper –tardo en cambiar – ya era tarde. Si es cierto que confía en Bou y Villalva hay que darles más minutos.</p>
<p>El gol quedó lejos. Tan lejos como “la última estación”. Para River y sus hinchas este presente Hulk, es increíble.  Si piensa que el punto es cuánto menos un paso adelante para seguir invicto y mantener la punta hasta que el Lobo Jujeño reponga su partido de menos, todo bien. Manso y tranquilo. Si siente que está en deuda con su propuesta, con su historia, con que hay mucho para mejorar, que la tarde de ayer fue una tarde para el olvido…es posible que se le raje la camisa, le salten los botones y le salga el monstruo que todos queremos que aparezca. Que si esta “maquinita”, que muchos se apuraron en titular en la segunda fecha, todavía anda a vapor que Hulk, la empuje como la empuja su gente sin miedo a descarrilar. ¡Estoy verde!. El equipo quedó en deuda. Quiero ver frente al bohemio, no un tren bala – sería mucho pedir – pero si un convoy con una actitud más agresiva y profunda. Que Almeyda encuentre rapido la llave de la “estación del gol” . A los hinchas de River no nos seducen los aglomeraciones en “ La autopista del Sur”.</p><p></p>
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          <dc:creator><![CDATA[pablo-desimone]]></dc:creator>
          <category><![CDATA[River Plate]]></category>
          
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