Pocos clubes a nivel mundial tienen el privilegio de haber tenido entre sus filas a jugadores de la jerarquía como los tuvo y tiene River. A lo largo de sus 120 años, lucieron la camiseta del Más Grande jugadores que quedaron en la historia del fútbol, no solamente de nuestro país. Lamentablemente no hay lugar para todos en la selección que hizo La Página Millonaria en la que destacó al jugador más trascendental de cada década. La gran mayoría nacieron futbolísticamente en River, pero también hay hijos adoptivos que se convirtieron en glorias riverplatenses.

1901-1911: Leopoldo Bard

La figura de Leopoldo Bard es fundamental en los cimientos de River. A comienzos del Siglo XX La Rosales y Santa Rosa, dos clubes de La Boca decidieron juntarse y un 25 de mayo de 1901 se fundó el club más grande del país. Bar fue el primer presidente del Más Grande y por aquel entonces era habitual que el máximo mandatario del club también sea jugador y así fue el caso de Leopoldo Bard. Ejerció el cargo desde la fundación hasta 1908, también fue campeón de la Segunda División en 1908. Fuera del fútbol fue Diputado Nacional por la Unión Cívica Radical entre 1922 y 1930. De profesión fue médico.

1912-1921: Carlos Isaola

Isaola fue una figura excluyente de la década del 10. Fue arquero de River entre 1912 y 1920, además también lo fue de la Selección Argentina –atajó en el Sudamericano de 1916, 1917 y 1919- y en el Más Grande marcó un estilo. Sus comienzos en el arco fueron atípicos, se fue a probar como insider izquierdo y como faltó el arquero, asumió el desafío de custodiar los tres palos y lo hizo de gran manera. Defendiendo el arco del Más Grande ganó la Copa de Competencia Jockey Club de 1914 y el Campeonato de Primera División de 1920. Un dato de color es que Isola hizo dos goles en River, el primero fue ante Banfield el 5 de abril de 1914 y el segundo a Porteño el 3 de noviembre de 1918, ambos fueron de penal. A los 60 años volvió a vestir el Manto Sagrado, fue en 1957 cuando Ángel Labruna tuvo su merecido partido homenaje, Isola atajó unos minutos y luego le cedió su lugar al gran Amadeo Carrizo.

1922-1931: Juan Carlos Iribarren

Iribarren fue un back central que se destacó en su época. Llegó al Más Grande en 1924 desde Argentinos Juniors y en River compartió plantel con su hermano Jorge, que era arquero. Vistió el Manto Sagrado por más de diez años y fue un ícono de fines del amateurismo y principios de profesionalismo, inclusive ganó el Campeonato de Primera División de 1932, el primero de River en la era profesional. Tras su paso por el Más Grande se fue a Chacarita Juniors y dos años más tarde, cuando enfrentó a su antiguo club, recibió el aplauso de pie de todo el estadio. Iribarren le confesó a El Gráfico: “Fue la ovación más grande y más sentida que se me haya brindado en mi vida. Es el mejor recuerdo que tengo de mi vida futbolística”.

1932-1941: Bernabé Ferreyra

Considera por muchos como el primer gran ídolo de la historia del club, Bernabé Ferreyra marcó una era. Con el Manto Sagrado disputó 195 partidos y convirtió 202 goles, un promedio de más de un tanto por encuentro disputado. Llegó al Más Grande desde Tigre en 1932 y jugó en River hasta 1939 cuando dejó la actividad. El mote de Millonarios comenzó a partir de la suma que le pagó River a Tigre por el traspaso de Bernabé, fueron 35 mil pesos de la época, una cifra que nunca se había desembolsado hasta el momento. Falleció el 22 de mayo de 1972 y sus restos fueron velados en el hall central del Monumental, tal como se merecía el gran ídolo de la década del 30, luego fueron trasladados a Rufino, su ciudad natal.

1942-1951: Ángel Labruna

Angelito es el ídolo máximo de la historia de River. Marcó una época que trascendió en el tiempo. Fue amado tanto en su etapa como futbolista como en la de entrenador y el amor hacia Labruna se transmitió de generación en generación. No es casualidad que haya una estatua inmensa suya sobre la Avenida Figueroa Alcorta pegada al Museo River. Su camino en el Más Grande comenzó en 1939 y se extendió hasta 1959, 20 años vistiendo el Manto Sagrado no es para cualquiera. Compartió equipo con grandes glorias como José Manuel Moreno, Amadeo Carrizo y fue uno de los integrantes de La Máquina, una delantera letal que fue considerada la mejor del mundo. Angelito es el futbolista del Más Grande que más superclásicos ganó, en total fueron 18. En 9 oportunidades ganó el Campeonato de Primera División, además de cuatro copas nacionales y tres veces la Copa Aldao.

1952-1961: Amadeo Carrizo

Ídolo riverplatense por excelencia, innovador, creativo y según la IFFHS (Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol) el mejor arquero sudamericano del Siglo XX. Amadeo defendió el arco más grande del mundo entre 1945 y 1968, fueron 23 años ininterrumpidos con el Manto Sagrado en los que atajó 552 partidos. Sin dudas que es una gloria riverplatense y el club tuvo gestos en vida que el oriundo de Rufino atesoró hasta sus últimos días: un sector de la platea Belgrano baja lleva su nombre, además fue Presidente Honorario y en 2014 en la previa de un partido ante Atlético Rafaela todos los arqueros de las Inferiores se vistieron con su clásica camiseta celeste y su boina y todo el Monumental lo ovacionó como se merecía. En el Más Grande obtuvo el Campeonato de Primera División en siete oportunidades, una copa nacional y tres Copa Aldao.

1962-1971: Oscar Mas

Pinino fue un adelantado a su época. Un jugador exquisito que expresó en sus gambetas y goles el gusto histórico del hincha de River. Le tocó debutar a los 17 años, el DT que lo subió a primera fue otro referente riverplatense como es el caso de Carlos Peucelle. El primer ciclo de Pinino en el Más Grande fue desde 1964 hasta 1973, luego tuvo un paso por el Real Madrid para volver a Núñez entre 1975 y 1977, época en la cual obtuvo el Metropolitano y el Nacional del 75. Oscar Pinino Mas disputó en total 442 partidos con la banda y marcó 217 goles.

1972-1981: Reinaldo Merlo

Mostaza es un ícono riverplatense. Volante central que integro un mediocampo de lujo que sale de memoria: Merlo, López y Alonso. Reinaldo Carlos Merlo es el futbolista que más partidos jugó en la historia con el Manto Sagrado, fueron 563 encuentros entre 1969 y 1984. En su carrera solamente jugó en River y a lo largo de los años conquistó siete títulos con la banda. También tuvo dos ciclos como DT del Más Grande, el primero fue en 1989 y el segundo en 2005. Mostaza es sinónimo de River, es difícil imaginar que un futbolista pueda jugar toda su carrera como profesional en un solo club y el volante central lo hizo y se mantuvo por 15 años en la institución más grande de país.

1982-1991: Norberto Alonso

Es difícil encasillar a un prócer como Norberto Osvaldo Alonso solamente en una década. El Beto lleva una vida dentro del club y básicamente Alonso es sinónimo de River. Exquisito, talentoso, ganador y por sobre todas las cosas un futbolista maravilloso que jamás se sacó el hincha de adentro y siempre representó (y lo sigue haciendo) al club de la mejor manera. Pasional y multicampeón obtuvo títulos en sus tres ciclos en Núñez, pero probablemente los más destacados hayan sido en su última etapa que fue entre 1984 y 1987. En esos años dio la vuelta olímpica en la cancha de Boca (Campeonato de Primera División 85/86) y le hizo dos goles a Gatti, uno con la pelota naranja, además ganó la Copa Libertadores y la Intercontinental.

1992-2001: Enzo Francescoli

El uruguayo se llevó ovaciones del Monumental como pocos. Ídolo de una generación que lo admiró por su elegancia, su clase, su técnica maravillosa y por ser un líder positivo que llevó a River a conquistar América por segunda vez en su historia. El Príncipe había tenido un paso por el Más Grande en la década del 80, pero su mejor versión fue tras su regreso en 1994. Enzo se coronó en el Apertura de 1994, además fue tricampeón del fútbol argentino, obtuvo la Copa Libertadores de 1996 y la Supercopa Sudamericana de 1997. Sin dudas que el uruguayo es uno de los grandes ídolos del club.

2002-2011: Ariel Ortega

Potrero, talento, ingenio y mucho amor por la camiseta. Ariel Arnaldo Ortega es un hijo de la casa que tiene una relación con el hincha muy especial. Es de los futbolistas más amados en la historia del club y todo se ganó a base de gambetas y quiebres de cintura. Pocos futbolistas supieron deleitar tanto a los hinchas como lo hizo el Burrito. Un tipo humilde que llegó desde chico desde su Ledesma natal y primero estuvo en la pensión de River, luego debutó en Primera a comienzos de la década del 90 y desde entonces deslumbró a los hinchas que vieron en él el estereotipo de jugador que se adapta a la perfección al estilo histórico de River. El jujeño se fue de River en 1996 –año en que ganó la Copa Libertadores- y luego regresó en el 2000, cuando integró la famosa delantera de Los 4 Fantásticos. Durante esta década tuvo dos regresos (en 2006 y 2009) y el denominador común siempre fue el mismo: el Monumental se volvía loco cuando lo veía aparecer y desde los cuatro costados bajaba la ovación “Orteeeeega”.

2012-2021: Leonardo Ponzio

El León no nació futbolísticamente en River, pero su sentido de pertenencia con el club es tan grande que el hincha lo adoptó y lo siente como un hijo de la casa. Su humildad, su manera de entender cómo jugar los partidos decisivos y ser una pieza fundamental de la etapa más gloriosa del club lo ubican dentro de los grandes ídolos de River. Ponzio tuvo un primer paso en el Más Grande entre 2007 y 2008 y no había dejado su huella. Pero su regreso fue en un momento difícil del club –comienzos de 2012- y en estos casi diez años permaneció en Núñez y fue determinante en partidos trascendentales. Levantó las Copa Libertadores de 2015 y 2018, además fue y es un bastión en la mitad de la cancha del equipo de Marcelo Gallardo. A sus 39 años sigue vistiendo el Manto Sagrado y su influencia es tanto dentro como fuera de la cancha, su liderazgo es destacable.