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Le volvió a perdonar la vida...

Le volvió a perdonar la vida...

Le volvió a perdonar la vida...

POR ALOPEZ

Lo tuvo a su merced, al borde del precipicio, pero desaprovechó las mil y una posibilidades de empujarlo y lo terminó pagando con dos puntos vitales para la pelea en el campeonato. Sí, tal como ocurrió en el Monumental el semestre pasado, River le dio una vida a Boca y volvió a sufrir un empate cuando había hecho grandes méritos como para ganarlo.


Es que el equipo de Ramón salió al campo de juego dispuesto a llevarse por delante al rival de toda la vida y se encontró con un gol inesperado a los 46 segundos de juego. Lo que desordenó aún más al conjunto de Bianchi y facilitó el trabajo del Millonario.


Entonces, hasta los 35 minutos del primer tiempo y bajo la conducción de un Iturbe tan vertiginoso como intratable, River tuvo más de 50 metros de terreno como para aprovechar, jugar y enloquecer a una defensa rival que hacía agua por todos lados.


Pero River falló constantemente en el último pase y sus ataques rara vez generaron peligro sobre el arco de Orión. Recién a los 34, tras una gran jugada del delantero del Porto, llegó la chance clara de gol, la posibilidad de volver a convertir y sentenciar la historia de la edición 190 del Superclásico.


Iturbe encumbró una gran jugada por el flanco izquierdo del ataque y tiró un centro bajo que no llegó a recibir Funes Mori, pero que terminó en los pies de Sánchez. El uruguayo quedó mano a mano con el arquero de Boca, la picó suave por encima de Orión y... la terminó enviando apenas por afuera del ángulo derecho del arco. Increíble, imposible, pero real. Para morirse, para llorar. 


Cómo habrá sido que Boca acusó recibo, reaccionó y, cuatro minutos más tarde, terminó logrando el empate en la primera jugada que generó: Ledesma le marcó el camino a Erviti, que se metió en el área a pura velocidad y asistió a Silva, para que el delantero sellara la inmerecida igualdad antes del descanso.


Y después, el fatídico complemento, el segundo tiempo en el que Ramón se equivocó sacando a Iturbe, su jugador más claro, el más punzante, y en el que River resignó la pelota, las ganas de jugar. Entonces, fueron 45 minutos de un monólogo rival, aunque tan monótono como sin sentido, porque Boca no generó casi nada y terminó conforme con el empate. En cambio, a River, el punto no le sirve. No en su ambición -cada vez más improbable- de pelear el campeonato.


VIDEO: Los goles del Superclásico.


FOTOS: El empate en imágenes.


Calificá a los jugadores de River.


Subí tu foto en La Boca.


La punta, cada vez más lejos.


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