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Goles en La Boca: carta de Ricardo Rojas

Goles en La Boca: carta de Ricardo Rojas
03/05/13EX-RIVER

Goles en La Boca: carta de Ricardo Rojas

POR AGOSENDE

En la antesala de un nuevo Superclásico, varios ex-River redactaron sus sentimientos de convertirle al máximo rival. En esta ocasión, el paraguayo Ricardo Rojas, que describió cómo fue aquella tarde de la vaselina.


“Se me venía el mundo encima”, por Ricardo Rojas.


Mientras escribo estas líneas no puedo dejar de pensar en aquel partido histórico. No soy bueno para las fechas pero ese día no me lo olvido más. Era un 10 de marzo de 2002. Cuando nos despertamos en la concentración advertimos que era un día lluvioso.


Viajamos a La Boca y durante todo el viaje lloviznaba. Imposible olvidarme de cada detalle. Recuerdo que había mucha expectativa en el mundo River porque Ramón Díaz había vuelto a dirigir al equipo y eso era una presión extra. Es cierto que los superclásicos son partidos especiales. Pero les confieso que nunca le di mucha importancia a los rivales. Siempre me gustó jugar al fútbol, literalmente. No iba conmigo el tema de analizar a “los otros”, de ver a los rivales, de fijarme en la tabla quién estaba debajo de River o a cuántos puntos estábamos de la punta. No son frases hechas. Sinceramente era una manera de ver este hermoso deporte, y creo que esa concentración en dedicarle todo al fútbol me ayudó mucho en mi carrea. Un día, después de una práctica de River, hice una nota con un periodista que no paraba de hablarme del rival del domingo y la verdad es que yo no tenía ni idea a quién enfrentábamos. Me solían pasar esas cosas.


Llegué a la cancha de Boca sin importarme mucho a dónde íbamos a jugar. Pasaron once años pero muy a menudo recuerdo bien aquella jugada que terminó con mi gol. Recupera la pelota el Torito Cavenaghi. Estaba parado a mi lado y rápidamente tomo yo la pelota. Empiezo a correr y busco tirarme bien a la izquierda. Levanté la cabeza y lo vi a D'Alessandro. Fue un contraataque rápido y bien aprovechado porque Boca dejaba muchos espacios atrás. Nosotros ganábamos 2-0 y ellos estaban desesperados por descontar. Andrés jugó de primera con el burrito Ortega. Yo empecé a correr como loco en diagonal. Ariel me dio el pase con una calidad tremenda como diciéndome “más no puedo hacer por vos”. Cuando levanté la cabeza me encontraba solo frente al arquero y se me vino el mundo encima. Me pasaban mil imágenes por la cabeza. Fueron segundos pero parecieron una eternidad y me salió pegarle por arriba y nada más. Se me salían los ojos cuando miraba la pelota entrar lentamente y chocar conla red.


Fue la locura total. Sentí una enorme alegría interior pero estaba tan cansado que no me daba el cuerpo para seguir festejando. Entonces me arrodillé, levanté los brazos y ya sentí a mis compañeros encima. Increíble. Imagínense lo importante que fue para mí ese gol. Hice dos goles en toda mi vida. Si leyeron bien, solo metí dos goles. El otro fue jugando para Cerro Corá en Paraguay contra Sport Colombia. Pero el de La Boca fue el más lindo e inolvidable. La camiseta de ese día la tengo guardada como un tesoro invaluable. Es la única de toda mi carrera que pude guardarme. Fueron 15 años de jugar al fútbol y solo rescaté ésta porque fue muy especial para mí. Las demás se las regalé a mis amigos y familiares. La única persona que sabe dónde guardo esa camiseta soy yo. No quiero que nadie se avive del lugar donde la tengo por una cuestión de seguridad. No quiero ser protagonista de un golpe comando. Aquella tarde usé el número 21 en la espalda...


Leé la carta completa de Ramón Díaz en el número 18 de Revista 1986: hacé clic acá.


Leé otras cartas de los que gritaron en La Boca: La carta de Ramón - La carta del Beto - La carta de Crespo.


Así es la tapa de la Revista 1986, edición número 18:



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