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Ganó y es lo único que importa

Ganó y es lo único que importa

Ganó y es lo único que importa

POR ALOPEZ

Aunque jugando mal y sin merecerlo, River consiguió tres puntos vitales frente a Godoy Cruz en Mendoza. Fue por 2-1 con goles de Lanzini y Balanta, a través de un penal polémico y una carambola inesperada. Así, el equipo de Ramón acortó la distancia con Newell´s y Lanús, que juega mañana.


Parecía que sufriría la peor de las noches, que en el Malvinas Argentinas se empezaría a despedir de la lucha por el campeonato. Apenas comenzó el encuentro, los dirigidos por Martín Palermo salieron a presionar bien arriba y decididos a buscar el arco de Barovero.


Con Óbolo primero y Castellani después, el Tomba probó dos veces desde afuera antes de los cinco minutos de juego. Una clara advertencia de que Godoy Cruz no tendría el más mínimo respeto por el River de Ramón. Y la verdad es que no lo tuvo: hasta los 30 del primer tiempo, el conjunto mendocino estuvo firme en defensa, asfixiante en el medio y peligroso en ataque, donde Castillón, Óbolo y Ramírez enloquecieron a la última línea millonaria. En especial a Martínez.


Pero a quince del entretiempo, Nico Sánchez se durmió, le cometió una infracción a Luna un metro afuera del área y Pitana cobró penal. Así, y solo así, River pudo lograr cierto aire. Sin embargo, dos minutos después del gol de Lanzini, Ramírez metió una asistencia frontal y Castillón, que quedó solo cuando los centrales de La Banda intentaron forzar sin éxito el offside, logró la igualdad.


Otra vez a sufrir, a aguantar, porque River no jugaba ni proponía. Solo aburría. A tal punto, que el equipo de Ramón se resumía a la salvación de Barovero y la soledad de Iturbe arriba. Y fue justamente a través del delantero juvenil que, en el inicio del complemento, lograría destrabar un partido tan complicado como el que tuvo en el Malvinas Argentinas.


El delantero del Porto generó la enésima infracción sobre el área de Godoy Cruz y, tras una salida en falso del arquero Ibáñez, Álvarez Balanta se llevó la pelota por delante, derecho al 2-1 inesperado, impensado, porque hasta ahí River no había generado ni una sola jugada de peligro. Ni una.


Pero con el gol del defensor colombiano, el rival se pinchó, sintió el golpe y el equipo creció. Lanzini, Iturbe, Luna y Mora pudieron ampliar la diferencia. Entonces, aunque jugando mal y con un primer tiempo para el olvido, River terminó encumbrando una victoria vital para seguir prendido en la pelea por el campeonato. Que a esta altura y al fin de cuentas, es lo único que importa.


 


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