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Corazones valientes

Corazones valientes

Corazones valientes

POR PABLO DESIMONE

Si por un día pudiera ser Julio César, Enrique V o William Wallace, el “escocés valiente”, tres especialistas en arengar a sus tropas y desde el estado de mayor convalescencia, despertar su amor propio para ganar batallas dadas por perdidas. Pero no,  la realidad me indica que soy un simple habitante del tablón, que para en la Sìvori alta y que hay tareas más dificiles que ganar la Guerra de las Galias, convertirse en regente de la corona de Francia  o librarse del yugo de Inglaterra. Y esa tarea es levantarle el ánimo a este equipo, que desde hace rato parece haber bajado los brazos. Que aunque no lo logren los técnicos, estamos nosotros. Que estamos con mucha rabia, pero que las dudas de amor nos pueden durar minutos, horas. Vos y yo. Nosotros. Que nos importa tener técnico nuevo yá...

Que vamos a esperarlo sin desesperar, porque  antes que él, estamos nosotros. Que  elegimos morir “amándote” . Y que ya estamos jugando el clásico. Que si se apaga nuestra voz,   solo se irá apagando junto al eco de los bombos, como última señal de exhalación, ese hilo de aire que quedará arremolinado en renovados intentos. Por eso este amor con rabia, hoy nos empuja a gritar al viento: ¡Aguante River, carajo!. Que se haga alma colectiva, rápida, de nuevo. Porque  ni vos, ni yo, ni todos los que le ponemos el pecho a River vamos a claudicar, un centímetro más de  desaliento.
 
Vos justamente, que toda la vida  sin pedir nada a cambio, lo entregaste todo, no te guardaste nada. Pintaste la Bombonera de Rojo y Blanco, como Quinquela jamás lo hubiera soñado. Entraste y saliste de sus callejuelas, esas Ruinas Circulares que como el cuento de Borges, intimidan y te ponen al acecho de cualquier otra emboscada cobarde. Vos que compartiste “la mágica caravana” enhebrando tres generaciones a través del trapo más largo del mundo. Y fuiste uno de los 50.000 locos que nos enseñaron: “como se puede amar igual después de cien años”. Vos que siempre a “pulmón” te la pasás batiendo  records de entradas vendidas, no llenando la cancha unicamente en “finales de Copa”. A usted, que se bancó del 66 en adelante el mote de “gallinas”, luego de aquella deshonrosa caída ante Peñarol en Chile.  A todos los que nos desangramos en  esta  “década infame” de comienzos de siglo que nos saqueó hasta la  libre circulación por el club.

Por eso, ¿qué más te puedo pedir?.  Ya es hora de recibir algo y andamos con esta rabia. Y si  el corazón se siente en fuga. Solo nos queda sacar la rabia. Que no se nos pudra adentro. Entendiendo que la rabia es hija de la desilución, pero que después, inexorablemente, volverá  la alegría. Deja que la rabia venga, que nos reencuentre a todos unidos. Para  cortar la “pesadilla circular” y convertir la bronca en el canto que no cesa.
Para devolvernos ese cacho de sol, ese rezo pagano de alentarte y  danzar bajo la lluvia si es necesario. Para descubrirnos en la foto del baldío que todos llevamos en el alma.

Vení a vomitar la rabia sin que nos roben las fiesta.
Que la rabia-grito vuelva a ser aliento
Que la rabia vigilante se la lleve el viento
Que la rabia Popular Vs. Platea  sea bostera
Que la rabia política interna nos deje ver el bosque
Que la rabia-coño- es paciencia y es guerra …
de sueños, de renacimientos
Que la rabia es también vocación transformadora...
Que la rabia nos acomode el alma…y también los huesos,
y del espacio hueco, desde bien adentro resucité entero.
Que aunque ayer estuve tan muerto, hoy menos …
y el martes brillante de nuevo  vengo y entrego….
Mi voz enjaulada, vuelta a ser aliento.
anudada en lazos entre las banderas,
y el tambor del alma clamando revancha.
 
Quisiera dar  mi última señal de rabia-aliento. Sin banderas negras, sin irme en el primer tiempo. Sin parlantes. Sin pirotecnia, de fiesta contratada. Prefiero morir mañana, porque hoy ya tengo otros planes para mi inconciencia. Voy a seguir desde el tablón: para que no decaiga “el derecho al delirio”, Ni nos venza el tiempo. Porque si  hay un acto criminal, ese es resignarse a la desesperanza.. . Amo esta isla, llena de “multitudinarias soledades" y "desencuentros" Que puja por ser continente... Que  legiones de fieles de todo el mundo ayer bloquearon las redes. Para hacer catarsis y limpiarnos por dentro y aguardar un rato… Por este amor “Inmenzo”. Por ese “pacto para vivir”…Por todo esto
 
Me encantaría ser  César, Enrique V o Wallace, pero yo soy de la Sìvori alta y por ahora codo a codo con vos, todavía me la banco. Por suerte, somos cientos de “corazones valientes”. Hoy y siempre, todos con “la banda Roja” puesta.
Somos este ejército... que hoy se levantó cantando ¿Quién dijo que todo está perdido?. No ven esa marea roja y blanca “viniendo a ofrecer  su corazón”.


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