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Y un día se paró la pelota...

Y un día se paró la pelota...
31/10/10VARIOS

Y un día se paró la pelota...

POR PABLO DESIMONE

Tantas muertes en “la cancha”, tanta desorganización, tanto “mirar para el costado”.Tanta esclavitud de la T.V. Tantos dirigentes súbditos de la A.F.A, tantos referato pusilánime. Tanta represión policial, maltrato hacia el hincha, tantos gases, tantos palos, tantas piedras, balas de goma, emboscadas, zonas liberadas. Tanta mierda entre tanto amor…

Tanto “show que debe seguir”, y al final “un día se paró la pelota”. Todo llega,  aún  lo que parecía imposible, se hizo posible por una razón humana. Como corresponde. Murió un ex Presidente y más allá de los amores u odios que despertara su figura, nada puede ser más respetuoso que el silencio para estas horas de dolor en el seno de la familia presidencial y de tantos argentinos. Nada nos dignifica tanto como hinchas que salirnos del personaje y entender que aunque “la extrañemos” hoy había que  ponerla bajo la suela.

Y aguardar, a que este momento pase. Y que de paso, a River  y a Cappa no le vienen nada mal. Para seguir trabajando en la recuperación de Almeyda. Para seguir haciendo balances de lo dicho y de lo hecho. Para que sedimente un poco tanta ansiedad y tanta angustia. Para entibiar ese amago  “desang…helado” que recibió de algunos hinchas. Para pensar en All Boys, que de local, se hace fuerte. Y para recuperar un plantel que también parece estar sufriendo el stress de sus altibajos. Un estado emocional que le pasa facturas al músculo de manera cada vez más frecuente. Por todo esto, y para que Don Angel tenga más tiempo de analizar si cree que hubo algún punto de contacto entre  “las peripecias del juego” y algunas  “dudas existenciales” que transmitieron él y su  equipo. Es tiempo de pausa. No está mal. Es regenerativo, para la cabeza y para el cuerpo del jugador. Para la reflexión autocrítica de Don Angel, a mi juicio, una hora excelente para hacerla. Un tiempo de repensarse y de asumir con más convicción que nunca, los miedos y los fantasmas si los hay. Para no sobredimensionarlos desde la fantasía. Disimular el miedo y las dudas suele ser tan riesgoso como la omnipotencia de negarlos. No es del estilo Cappista “aparentar ser lo que no se es”.

La pelota se paró. ¿Quién no extraña la redonda?. Pero quien no espera, desespera. Y volverá… ese vientre materno, siempre a punto de parir, de darnos la luz del futbol debe renacer en todo su esplendor. Como un pecho nutriente de leche que después vamos comprendiendo a compartir. Para que el gol sea un pase a la red. Para que movilize  sentimientos de compañerismo de  solidaridad. Para exorcizar  el mal trato, para recuperar el empeine, el control remoto del pecho, el muslo, la pisada. Para que no nos venza la urgencia y la pierna que destruye se destruya en nuestros libros. Para que el pase apurado recupere su tiempo para volver a ser bello. Para desterrar el puntinazo. Para que no se muera de pena, y recupere su identidad de juguete, tan humilde como valioso.

Por todo ello, también es bueno este parate. Para  que Don Angel, ya vaya pispeando el clásico. “Para decidir, para  analizar y considerar por donde seguir y elegir el modo”. Para volver a reconciliarnnos con el  estilo de River. Para volver a venerarla como una Diosa. Para volver a embriagarnos de confianza y de bravura. Son horas decisivas para tomar decisiones más que correctas y achicar el margen de errores. Aún reconociendo los imponderables del juego. Y por sobre todas las cosas para que no nos vuelva a contagiar la “memoria de los peces”. Que olvidan rapidamente lo que les pasa. Se paró la pelota, de una vez. Hubo sensatez. Tanta insensibilidad debía ser puesta en caja. Ojalá que haya un “antes y un después”, de este fin de semana de entendible recogimiento. El futuro había llegado mucho antes que la muerte del ex presidente Kirchner”. Q.E.P.D.


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