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En las tribunas no quedó lugar a la polémica

En las tribunas no quedó lugar a la polémica

En las tribunas no quedó lugar a la polémica

POR ALOPEZ

(Mendoza, Enviado especial) River fue local en Mendoza con cerca de 20 mil hinchas copando el Malvinas Argentinas. Cantaron, gozaron y terminaron reventando de bronca, pero volvieron a estar ahí, junto y fieles a la camiseta.


Poco importó que fuera el día de la madre, mucho menos que el equipo acumulara una irreversible serie de empates. Si de acompañar a River se trata, no hay traba que valga. Y así quedó demostrado desde el sábado a la tarde, cuando empezaron a llegar los primeros hinchas de La Banda, que -mancomunados con la gran cantidad de riverplatenses que hay en Mendoza- le empezaron a dar un clima bien gallina a la ciudad.


Aunque el grueso de los hinchas arribó a primera hora del domingo. Entonces, la típica tranquilidad de la mañana mendocina quedó hecha añicos pese a que todavía faltaban unas diez horas para el inicio del partido. Los bares de la peatonal Sarmiento, la Plaza Independencia y la avenida Civit se tiñeron de rojo y blanco. En particular la plaza, donde se fueron formando esporádicos grupitos de hinchas que mezclaban cantos contra Boca entre puesto y puesto de artesanos.


Así, para la hora del partido, sumada toda la gente que se acercó de las provincias y localidades aledañas, el Parque San Martín mostró tantos hinchas de River como de Godoy Cruz. A la vista estuvo en las tribunas, en las que River metió más de 20 mil personas. "Y ya lo ve, y ya lo ve, somos locales otra vez", gritaron, desde la cabecera visitante. Desde allí también se acordaron del rival de toda la vida, ese que con el que se volverán a ver dentro de tres semanas, y desataron una verdadera fiesta durante los 90 minutos.


A tal punto, que no hubo fuegos artificiales del Tomba ni mamarracho arbitral que opacara tanta locura. Es que a la salida, como si no hubieran alentado lo suficiente o Beligoy no exisiera, se fueron cantando de regreso a la Plaza Independencia. Ahí esperaron el regreso de los jugadores al hotel, que estaba cruzando la calle, y les recordaron una sola cosa: que la pasión no sabe de resultados, pero que a Boca hay que ganarle como sea.


Foto: La Página Millonaria


 


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