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Crónica de una jornada diferente

Crónica de una jornada diferente

Crónica de una jornada diferente

POR GBALCARCE

Las lluvias intensas impidieron que el plantel de River se entrenara en el césped del Monumental y por esa razón el cuerpo técnico dispuso que trabajara en uno de los gimnasios del estadio, donde las bromas y la diversión generaron un ambiente especial.


Hay un clima excelente en el grupo. Lo que se había visto durante las cuatro fechas del Torneo Apertura servía para confiar en la unión de todos los integrantes del plantel y los resultados positivos colaboraron para que las relaciones se fortalecieran inmediatamente, a pesar de que se trata de un River renovado. En la mañana de ayer, el buen humor fue protagonista excluyente. Angel Cappa y Fatiga Russo organizaron varios equipos para armar un torneo de fútbol 5, donde Mariano Pavone se destacó.


El Tanque mostró un entusiasmo muy alentador y sorprendió a todos: se cansó de meter goles, pero también participó de casi todas las acciones ofensivas de su equipo y en más de una ocasión se barrió para recuperar la pelota, ejemplo inexorable de que se encuentra con muchas ganas de comenzar a realizar un aporte fundamental para que River pelee bien arriba en la tabla de posiciones. ¿Una postal? En el último choque, llamó a sus compañeros para celebrar la victoria.


Antes de que se desarrollaran los partidos (una hora y media de fútbol), el plantel trotó e hizo elongación, para luego darle rienda suelta a la diversión. Ariel Ortega sonrió siempre, Daniel Vega metió un golazo desde mitad de cancha, Diego Buonanotte reclamó en algunas jugadas como si estuvieran en juego los puntos y Juan Manuel Díaz cruzó a destiempo a Luciano Abecasis, aunque sin mala intención ni nada por el estilo.


Matías Almeyda y el Enano aprovecharon una pelota roja de goma bastante grande para hacer jueguitos y entrenerse como chicos, mientras 20 alumnos del Instituto River Plate observaban desde el anillo la tarea de sus ídolos. Entre los jóvenes, estaba Giovanni Simeone, hijo del Cholo, quien charló varios minutos con Pavone y se fue feliz porque el delantero le firmó un autógrafo. "Cuando él era chico, venía al country de City Bell", contó el Tanque, al pasar.


Al mediodía, los jugadores salieron del vestuario y recorrieron los 20 metros que lo separan de la puerta número 1.152 para subirse a la concentración y degustar un asado junto con el cuerpo técnico, en lo que ya se transformó en una costumbre que se viene repitiendo todos los jueves en Núñez. En River se respira un clima de absoluta serenidad y a medida que pasan las semanas no sólo se generan vínculos de amistad, sino que también crecen las expectativas para estar en la lucha por el título.


Imagen: Prensa River.


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