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Se viene Vélez, hay jurisprudencia de paternidad

Se viene Vélez, hay jurisprudencia de paternidad

Se viene Vélez, hay jurisprudencia de paternidad

POR PABLO DESIMONE

¿Se acuerda? El domingo 4 de agosto del 2002, el ingeniero Pellegrini lograba su primer triunfo al frente de la Banda Roja. ¿Quién podría ser su víctima? Un hijo eterno, el Club Atlético Vélez Sarsfield, el rival del domingo. Para ir palpitando lo que viene, lo que viene, acá le mostramos una de las pruebas de esa vieja jurisprudencia de paternidad. Se acababan las vacaciones de invierno y este escribiente comentaba así la victoria por 1-0 en Liniers con gol de “la chilindrina” Damiancito Alvarez -así bautizado en México-.

La tardecita soleada invitaba para estar con los hijos o con los nietos, como usted prefiera. Fuimos al Country que los chicos tienen en Liniers. No era nuestra intención amargarles el último día de receso escolar. Pero qué se le va a ser. Ni aun jugando un primer tiempo horrible, como el que jugó River, Vélez pudo con su progenitor.  Nuevamente  nuestro vástago que luchó incansablemente y por momentos nos peloteó, como una película de ciencia ficción, una de Spielberg, no pudo zafar de la “sentencia previa”: ¡Ganó papá!
 
Y sí, “papá es un ídolo”,  no sólo porque  no permitió a Vélez romper con el estigma “hijonuestro”, que tanto lo mortifica, sino porque puso límites como lo debe hacer un padre, en el momento que los chicos de jodones se pasaron a insolentes. Y cuando toda la “pandillita” de Juan B. Justo tronaba con el irreverente: “a estos p... les tenemos que ganar”, el campeón mostró los dientes, se puso serio, brillaron las neuronas del Chacho más que su look y con un pase fantástico, hizo que Alvarito se reencontrase con el gol.  No me hable de justicia porque está claro que no la hubo. Si hasta ese instante River  no había pisado el área de Vélez mientras que Nanni a los 7, Hussain a los 14 (gran tapada de Comizzo) y Uglessich de cabeza nos perdonaron la vida.

Todo era de  los pibes de Ischia. ¿Y River? ¿Dormido o impotente? Yo diría: sin funcionamiento.  Está lento y parece con sueño.  Impreciso y desorganizado y parece impotente. Digo lento, ante un equipo de tanta juventud, molesto, que hace marcas individuales, que te quita espacios. Con Falcón, que es lo más parecido a un  jockey pero es un auto de Turismo Carretera y  tiene facilidad para ocupar cualquier lugar de la cancha. Con un pendex (categoría 86), Marcelo Pérez que hace jugar al resto, especialmente al errático Nanni (menos mal) y al turquito Hussain que siempre va y empuja aunque no termine bien la mayoría de las jugadas. Y el resto, muy enchufado.

Con más dinámica que fútbol pero con argumentos suficientes para mostrarse durante ese lapso y la primera parte del segundo tiempo mejor parado y  más profundo.
Relaciones asimétricas. Este  tipo de vínculos es el que existe entre un padre y un hijo. Sin caer en el autoritarismo el padre impone la ley. Y si el hijo se insolenta. Le cae un baldazo de agua más fría que las que tuvo que atravesar el rompehielos Almirante Irizar.  Y así le cayó el gol a Vélez.  El golpe anímico le llenó el camino de icebergs. Hasta  entonces, Zapata y Pereyra, los dos “cartoneros” de River, (con todo respeto) deben  entender que los dos no pueden llevar el changuito sin ensuciarse. Menos en un partido chivo. Que hay que meter la mano en la basura, sí o sí, para llevarse algo. Y el Chori, que no se le puede poner un moño a cada jugada (que es cierto que necesita un socio urgente). Que por ahora Maxi López está más verde que la reactivación  económica, que Alvarito ya está para dejar de ser promesa. Y que hay que  buscar nuevas sociedades. No es sencillo reemplazar a “los notables” y refundar un “Nuevo River” en el contexto de un  fútbol de emergencia y devaluado como el país. De todos modos, en  este Arca de Noé  que es la Argentina, si hay alguna especie que está a salvo de su extinción es la de los jugadores de clase. Que son los únicos que pueden salvar el espectáculo. Gracias a Dios el ingeniero se dio cuenta. Y en el segundo tiempo cuando el Chacho volvía a sentirse más solo que Adán en el Día de la Madre, cuando a  Vélez lo traicionaba su propia furia y arremetía, ya con un Pérez demasiado suelto y punzante, los técnicos jugaron las fichas que le quedaban. Por suerte o por capacidad,  Pellegrini acertó e Ischia se equivocó.

El profe mandó a la cancha a Pipino que hasta el domingo estuvo en duda.  Pero se nota que el “paraguayito” se fue enchufado, después del “gol del campeonato” contra Racing y volvió todavía más agrandado de Japón.  Jugó 15 y le sobraron para empardar a Coudet, como figura. Encaró, le dio velocidad y buen destino a cada contragolpe, claro ya con el partido abierto y Vélez jugado. De todos modos, se lo vio cambiado sin ese egoísmo y esa irresolución frente al arco, que  le impedían levantar vuelo. Dos veces le sacó el gol Sessa. Después entraron Lucho González Y Jersson González (sólo faltaba Ezequiel, el de la propaganda) y se vieron pinceladas de lo que puede llegar a ser este “nuevo River”, cuando se juntan cuatro o cinco que quieren a la pelota más que a la novia.

Por el lado de Vélez, Ischia sacó a  Falcón  y Hussain y se terminó de suicidar. Para colmo Gracián (otro excelente jugador), entró al final y casi ni mojó la camiseta. Con  los pibes desesperados, River casi le aplica otro cachetazo. Pero a los hijos no se les levanta la mano. Alcanzó con asustarlos, con ese fino tiro del colombiano tras un contraataque perfecto que pegó en el travesaño. Hubiera sido demasiado castigo para los chicos que nos invitaron gentilmente, al country, nuestro segundo Monumental. Una cancha que a los hinchas de River les cae muy bien, tanto que  la popular quedó chica. Pero igual hubo fiesta y de la grosa. Estuvieron todos los trapos y nuestra  hinchada, de lo más ingeniosa,  mientras que la pandilla Uanantú se quedó sin libreto para la revista Anteojito.


Primera victoria del River del ingeniero. ¿ La obra está en marcha? Mostró una virtud, supo cambiar a tiempo. Aprovechó la “Sentencia Previa” y no dejó pasar la oportunidad. Encima el domingo vuelve Andrés D´Alessandro ¡Prepare las manos! ¿Se reeditará la historia? No sea cosa que nos acusen de malos tratos o abuso de autoridad.


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