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Lanzini, la nueva joya de River

Lanzini, la nueva joya de River

Lanzini, la nueva joya de River

POR GBALCARCE

La Página Millonaria te cuenta todo sobre el joven de 17 años, que pasó de ser enganche de la Sexta a titular en Primera. Angel Cappa lo observó atentamente en los entrenamientos antes de que finalizara el Clausura 2010 y ayer le dio los primeros 45 minutos en la victoria ante Tigre.


Internet, un asado en familia y diversos estilos de música le causan felicidad durante el tiempo libre. Sin embargo, Manuel Lanzini (mide 1,69 metro y pesa 64 kilos) lleva los genes futbolísticos y la pasión por River en la sangre. Nació el 15 de febrero de 1993, en San Antonio de Padua, zona Oeste. Allí vivió hasta hace un año y medio, cuando se mudó junto con su familia a Núñez, para estar cerca del Monumental y evitar un viaje desgastante en el automóvil que conducía su mamá para llevarlo a las prácticas.


Héctor -conocido como "Machi"-, su papá, tuvo una extensa carrera como enganche en el Ascenso: Deportivo Morón, Ferro Carril Midland, Argentino de Merlo, Douglas Haig y El Linqueño, entre otros, pero también fue al exterior para ponerse la camiseta de Sporting Cristal (Perú). A los 29 años, en 1987, cuando nació Manuel, colgó los botines. Tomás, su hermano mayor, se desempeña como volante por derecha en Platense. En consecuencia, era imposible pensar en otra alternativa para Manuel.


Ayer, se dio el gusto de cumplir uno de sus grandes sueños: debutó oficialmente (ya había jugado los amistosos en Salta ante Central Norte y Juventud Antoniana) con la banda roja y cumplió una tarea aceptable. A pesar de que fue reemplazado por Facundo Affranchino antes del comienzo del complemento, Lanzini mostró convicción cada vez que tuvo que participar, generó un tiro de esquina a favor y dejó en claro que no es nada egoísta porque prefirió asistir en vez de patear al arco y ayudó en la marca.


Sus primeros pasos fueron en dos clubes de barrio: 4 de Mayo, en Padua, y 77 Fútbol Club, en Morón. Luego se marchó a Vélez Sarsfield, debido a que la Villa Olímpica de Ituzaingó le quedaba cerca. Pero Lanzini no estaba conforme y lloró en más de una ocasión. Le insistió a sus padres para que lo llevaran a River e impuso su "capricho" cuando se sumó a las pre-infantiles, pese a que Ramón Maddoni quiso incorporarlo a las Inferiores de Boca. La respuesta de Manuel fue negativa, obviamente.


Más allá de que ayer tuvo su estreno oficial en River (usó la casaca número 20), Lanzini mantiene el perfil bajo. Por ahora tanto el club como su familia quieren protegerlo de la exposición mediática. De hecho, los padres pretenden que en algún momento retome los estudios en el Instituto River, donde sólo le queda pendiente cursar quinto año. Después arrancaría el profesorado de Educación Física, aunque todo hace suponer que seguirá como integrante del plantel profesional y no bajará a las Inferiores.


César Laraigneé, entrenador de la Reserva, se lo había recomendado a Cappa cuando asumió, a mediados de abril. El DT lo vio en acción durante las prácticas y se sorprendió, a pesar de que en una charla informal con RiverPlate.com fue cauto: "No hay que levantar la perdiz". De todas formas, pudo más la tentación de sumar otra pieza desequilibrante, ya que Lanzini viajó a Salta. Realizó la pretemporada, jugó los amistosos y ayer sintió la sensación inexplicable de jugar en el Monumental.


Los rulos y una cabellera voluminosa provocaron que los amigos le pusieran Valderrama, en alusión al famoso enganche colombiano. "Ojón", lo rebautizaron en las Inferiores de River, pero si fuera por Lanzini le gustaría que lo relacionen con Pablo Aimar, su ídolo. Ayer, mostró algunos destellos de calidad, pero los que dos años atrás vieron los dos goles que le hizo a Boca, en la final de Octava División, saben que está para más. Ahora, sueña con ser protagonista en River y va por el buen camino.


Imagen: Matías Pozzi / La Página Millonaria.


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