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Vamos a regalarle una "Hinchada Padre" a un equipo Niño

Vamos a regalarle una "Hinchada Padre" a un equipo Niño

Vamos a regalarle una "Hinchada Padre" a un equipo Niño

POR PABLO DESIMONE

Este domingo da sus primeros pasos un equipo que, aunque todavía es niño, tiene aspiraciones de grande. Que el amor lo acompañe y le hable de miles de padres dispuestos a sostener su mano hasta que se deshaga del miedo que le puede imponer la urgencia por escapar de la Promoción, tanto como la soberbia de caer en abismos de ensueño.

Que pueda jugar como un niño, suelto, decidido, auténtico y espontáneo es el sueño que su técnico tiene de él. Un sueño de libertad. Que el toque sea un chocolatín y el gol una bicicleta de cristal. Plegaria para que el domingo el fútbol sea un niño en estado puro. Lleno de imaginación, creatividad y carácter.  Todavía con pelusa en el ombligo, pero que sus pies se vuelvan pan.
 
Que ría el niño, entonces, que balbucee, que gatee, que sea de goma, que dé pasitos. Que se olvide que hay cuentas. Que antes que multiplicar y dividir sepa que hay que aprender a sumar. Que sume, claro,  sus primeros pasos firmes, que se suelte luego, que se haga gorrión y vuele.

Que ese equipo niño sienta que tiene una familia que lo sostiene y que desea lo mejor para él. Y que si hay familia, hay historia, hay estilo, hay ideales, así como líderes y maestros, y por sobretodo, que hay escuela. La escuela del más lindo juguete. El juguete eterno, el de todas las edades, el balón o la pelota.  Tan rabioso y tan rebelde que ni sexo parece que tiene. Pero tan domesticable e incondicional, como él se lo proponga. Que sienta que va a entrar al reino de la pelota, ese regalo de Dios. Y que le guste ser equipo con soltura de niño, niño que amaga, que frena, que engancha, que quita y la pasa bien.

Que este equipo niño sienta el calor humano de una multitud, en medio de una piñata gigante que explote en bengalas, banderas balconeando, latir de bombos y papeles al viento. Regalémosle un  acompañamiento único. Pujando y empujando todos para que estos pibes que estrenan camiseta nueva, sientan el orgullo de vestirse con el mismo frac para su bautismo inaugural contra Tigre, como para el casamiento de por vida con la Banda Roja. Que cada uno de esos once pibes sienta internamente que está obligado a mejorar individualmente, porque es eso lo que va a nutrir al grupo que forma.
Y que del niño nazca el equipo.

Seamos una “Hinchada Padre”, que  aliente y estimule la elección de un estilo con sello propio y distintivo. Que este domingo sea una  ofrenda para todas esa “semillas” que de distintos lugares llegan  para un día  debutar en el Vaticano de Núñez. Porque esto es River, que se vengan  los niños del mundo entero. ¡Vamos nene! “Vamos a joder con la pelota, que esto  sí se dice, esto sí se hace,  esto sí se toca…como en pocos clubes del planeta”.

Rezo esta plegaria, entonces, por  un domingo de duendes y de locos bajitos, que aunque día crezcan y sintamos que nos dicen adiós, siempre, pero siempre va a haber otro domingo. Otro, en que suene el teléfono, y desde el  otro lado de la línea se escuche un: “Pa, ¿vamos a ver River? ¡Hoy debuta un pibe que dicen que la rompe!”. Y que ese pibe juegue y nunca se traicione. Porque esto es River. ¿Hace falta que te diga feliz día? Andá y rompela.


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