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Lo que tiene River para ilusionarse

Lo que tiene River para ilusionarse

Lo que tiene River para ilusionarse

POR GBALCARCE

Con la salida de varios jugadores que acumularon papelones en los últimos tres años (la vuelta olímpica en el Clausura 2008 fue un oasis en el desierto) y la incorporación de futbolistas con nivel superior a los que se fueron, el plantel ganó en jerarquía y tendrá una mentalidad distinta en el vestuario.


Hay un nuevo River. Eso no significa necesariamente que sea mejor ni peor, pero es distinto al de hace dos meses y medio. El resultado y el rendimiento del próximo domingo frente a Tigre servirán para sacar las primeras conclusiones sobre el modelo Apertura 2010. Angel Cappa tiene un estilo definido de juego, aunque flexible: lo único que no toca en su esquema es la línea de cuatro, debido a que le da seguridad para cubrir el ancho del campo y proyectar a los laterales para llegar hasta el fondo.


A pesar de que muchos fanáticos nunca se sintieron seguros con Mario Daniel Vega, el arquero evitó varias goleadas e incluso sostuvo algunos marcadores para rescatar puntos. El argumento esgrimido fue que "no gana partidos", pero lo cierto es que desde el arco pocas veces se pueden obtener las tres unidades si no hay contundencia en los metros finales. Sin embargo, la llegada de Juan Pablo Carrizo es un salto de calidad porque se trata de un indiscutido cuando se encuentra en su nivel.


La defensa se fortaleció, ya que Paulo Ferrari -queda la cuenta pendiente en la marca- mejoró desde la asunción de Cappa, Alexis Ferrero ya demostró todo lo que puede dar y ahora estará acompañado por Jonatan Maidana. El zaguero surgido de Los Andes no es brillante, pero se destaca por su concentración, las garantías que brinda en el juego aéreo y la experiencia en la alta competencia. Carlos Arano completa el fondo y el hecho de que sea zurdo representa un ítem a favor sobre Cristian Villagra.


En el medio campo, el asunto será mucho más flexible que antes. Cappa le había comunicado a Matías Almeyda que iba a comenzar unos pasos atrás, pero el Pelado dio batalla durante la pretemporada y recuperó la titularidad antes de perderla. Facundo Affranchino mantuvo su lugar gracias a la regularidad y la seriedad que lo caracteriza para jugar, mientras que Manuel Lanzini sorprendió a todos con una personalidad enorme y la combinación justa entre un juego tan simple como inteligente.


Diego Buonanotte dio señales de que sus condiciones futbolísticas siguen intactas y está listo para ser el jugador más desequilibrante de River. Tendrá la gran ventaja de que cuando levante la cabeza Ariel Ortega, Leandro Caruso, Mariano Pavone, Almeyda, Affranchino y Lanzini le darán un destino seguro al balón, a diferencia de casi todos los que se marcharon de Núñez. Las esperanzas de Daniel Passarella, el cuerpo técnico y millones de hinchas estarán depositadas en él, aunque sin presionarlo.


El Burrito aún posee destellos de magia. Las gambetas de otras épocas aparecen en cuentagotas, pero pocos futbolistas del país saben leer el juego como él. Desde lo físico no puede aportar los 90 minutos, pero logrará simplificar las cosas si lo ayudan. Caruso no es un 9 clásico: se asocia al circuito ofensivo y tiene una técnica envidiable. Pavone es un artillero nato y cuando esté en plenitud será la carta goleadora. Tampoco se debe olvidar a Gabriel Funes Mori, quien evolucionó y ganó mucho en confianza.


En síntesis, River tiene un plantel con jerarquía. Es cierto que no tiene las estrellas de hace una década, pero cuando empiece a rodar la pelota nadie lo observará como un equipo sin nombres propios. Carrizo es el mejor arquero argentino si recupera su nivel, la última línea cuenta con experiencia suficiente, los volantes sumaron a Lanzini, Buonanotte ya está a la par de sus compañeros y tanto Caruso como Pavone reforzaron el ataque. Hay material para ilusionarse, ahora tiene que aparecer el funcionamiento.


Imagen: FotoBaires / Archivo.


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