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Qué sé yo

Qué sé yo
06/02/17OPINIÓN

Qué sé yo

POR ARIEL CRISTÓFALO

No tengo muy claro qué escribir en este momento. Por un lado: duele perder una final cero a tres. Por otro: es un cero a tres tan mentiroso como lo fue el del Barcelona. En Yokohama era para comerse seis; en La Plata pudo haber sido empate, victoria, derrota chiquita. El nivel de engaño es el mismo.

Por un lado: se jugaba por un título más, era una final. Por otro, era la Copa Burger King y la organización premió al man of the match con un delantal parrillero. Tampoco me quiero mentir: había que ganarla, como hay que ganar absolutamente todo lo que se juegue. Pero al lado de otras Copas que se levantaron en los ultimísimos tiempos, seguramente ésta era la más bagatela.

Por un lado: veo goteras en el equipo. O, más que en el equipo, en el plantel. A riesgo de equivocarme, no estoy seguro de que alcance con lo que tenemos. Tiendo a pensar, de hecho, que no alcanza. Que falta un jugador que arme un poco más de juego, que conecte líneas, que el cambio Mayada por D'Alessandro no es menor, ni nombre por nombre, sino que altera el leit motiv y, sobre todo, el funcionamiento armónico del equipo. Por la obviedad de lo que ya no genera sin un jugador como D'Alessandro y porque veo que el uruguayo, y no es que me la agarre con él, causa ciertos acoples de sonido: siempre pegado a la banda, y sin tanto recorrido, parece reprimir las proyecciones de Moreira, acaso lo mejor que tenga para ofrecer el paragua. De alguna manera, lo anula, y el equipo pierde cierta sorpresa: con un D'Alessandro cualquiera (como si hubiera muchos), o al menos con un tipo que se cierre un poco o tire diagonales, la cosa -pienso- se vería diferente. Creo que, de todas maneras, hay un quilombo de fondo que es estructural y tiene que ver con el recambio. Y no lo digo porque falten variantes sino por las consecuencias de ello: los titulares se hacen mejores cuando tienen a uno detrás que les comen los tobillos, que pide jugar a gritos. Hoy, la verdad, en casi ningún puesto veo esa competencia. Si Moreira anda flojo probablemente siga jugando porque ¿quién sería su reemplazo? Si Casco no anda, la opción es un chico que tiene futuro pero que recién cumplió dieciocho años. ¿A Ponzio quién le come los tobillos? Entre Rossi, Arzura y Domingo no parecen hacerle mucha sombra que digamos. Nacho Fernández directamente no tiene rival porque no hay ninguno que se le parezca siquiera. El caso más paradigmático es el de Gonzalo Martínez. ¿Con quién compite? Tal vez con Andrade, que hasta acá nunca pudo cristalizar todo lo que prometía en las muchas oportunidades que le dio el Muñeco. Ni hablar de los delanteros. Los suplentes son los que deben hacer mejores a los titulares, y temo que hoy no esté ocurriendo.

Por otro lado: también creo que River salió a jugar como se juegan las finales. Que la mentalidad del equipo sigue intacta, y la idea general también, que es la de la tenencia y la asfixia. Y creo que fue más que Lanús durante buena parte de la final, que Maidana y Martínez Quarta defendieron durante todo el primer tiempo delante de la mitad de la cancha, que River provocó que su rival perdiera la pelota siempre antes de pasar el primer cuarto de campo, que por momentos se asoció bien y generó algunas sociedades, sobre todo con Nacho Fernández como manija. Que salió a jugar como un equipo grande, asumiendo la responsabilidad del partido, con una intensidad similar a la del segundo tiempo contra Boca en Mar del Plata. Que el resultado te deja caliente pero que, en el fondo, y con un poco de calma, no creo que hayamos sido un desastre ni mucho menos.

Por un lado: sin Alario no sé si le haremos goles a equipos que no sean Boca, que el otro día se los hizo solos casi. Por otro: el sábado River tenía a sus tres delanteros de área lesionados. Alario, Alonso y, claro, Larrondo. Se supone que no debería ser una situación normal, más allá de que últimamente parece serlo.

Por un lado: creo que se necesitan refuerzos de jerarquía urgente. Ya. Pero ya mismo. Un ocho y un enganche. Por otro: entiendo que el mercado de pases hoy es casi una quimera, que los clubes argentinos ya no te quieren vender ni a un tipo que viene de hacer un semestre muy malo como Rigoni, que al no tener cupo las opciones se acotan demasiado, que los argentinos en Europa no suelen salir en el receso de invierno de allá, que el ocho y el enganche clásicos ya casi no existen (y aún menos los que pueden jugar en River).

Por un lado: siento que no nos alcanza para mucho. Por otro: así y todo deberíamos pasar la primera rueda de la Copa con cierta holgura.

Por un lado: tiendo a pensar que el mérito de Gallardo, sobre todo en el último semestre, es doble por haber ganado con lo que tiene. Por otro: en todo caso, si tiene poco material, parte de la responsabilidad en el armado del actual plantel es suya.

En definitiva, no tengo ni la más puta idea de nada. Ojalá el Muñeco la tenga más clara. En general, siempre es así: esperemos un poquito.

+ GRANDEZA: El mensaje de Gallardo post derrota.

+ VIDEOS: Lo de la gente fue impecable en las tribunas.


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