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Un desastre: River perdió otra vez y sigue último

Un desastre: River perdió otra vez y sigue último

Un desastre: River perdió otra vez y sigue último

POR GBALCARCE


Vergüenza. No hay otro calificativo posible para describir lo que siente el hincha de River en este momento. El equipo perdió sus últimos tres partidos, continúa último -junto a Rosario Central- en el Apertura y jugando así provoca absoluto fastidio en la gente. La sensación que tienen los simpatizantes es unánime: los jugadores -salvo excepciones- juegan sin alma y les da exactamente lo mismo ganar, empatar o perder.

River pierde con una facilidad que es alarmante. Da la sensación que a los jugadores poco les importa ponerse en el lugar de los hinchas y entender lo difícil que es comenzar la semana con gastadas en la oficina, la calle o cualquier ámbito público. Hace unos meses atrás, cuando River se encaminaba hacia el título y ganaba sufriendo en los últimos minutos, Simeone argumentaba que los que perdían siempre tiraban manotazos de ahogado para llegar el empate.

El análisis que había hecho el DT en ese entonces tenía parte de cierto como de excusa. Sin embargo, esto último suena más acertado, debido a que River perdió cinco partidos en este Apertura y tanto hoy como en el Superclásico jamás estuvo cerca de llegar a la igualdad ni de atrincherar a su rival a través del empuje y el amor propio. ¿O acaso los hinchas de River no tuvimos la sensación de que el gol de Héctor Desvaux terminaría siendo el 1-0 definitivo contra Gimnasia y Esgrima de Jujuy?

Si este no es el peor River de la historia en cuanto a funcionamiento, pega en el palo. No hablamos del equipo que hace unos meses atrás se consagró campeón, sino de esta triste versión del Apertura. Lo visto en San Salvador de Jujuy fue aún peor que contra Boca y Guadalajara. Teniendo en cuenta que enfrente estaba uno de los rivales con mayores limitaciones que hay en Primera, hay una sola palabra para describir la actuación de River: desastre.

Desastre porque River no generó ninguna situación de gol. Desastre porque el equipo no logró hacer cinco pases seguidos ni siquiera en su campo. Desastre porque no tuvo variantes en ataque y en ningún momento le provocó sobresaltos a Gastón Pezzuti. Desastre porque da la sensación de que a los jugadores les da absolutamente lo mismo ganar, empatar o perder. Salvo excepciones, este grupo de futbolistas tiene alma de perdedor. No hay excusas, ni peros.

No es necesario armar una lista de los que se salvan de las críticas de los hinchas. Cada vez que River actúa en el Monumental los simpatizantes se manifiestan a través de insultos, aplausos u otras exclamaciones. ¿Cómo asimilan estas derrotas los jugadores? Casi todos salen de la cancha con la cabeza gacha, cara de resignación y gestos de fastidio cuando el periodismo busca saber lo que sienten.

Seguramente muchos de los que esta noche perdieron justificadamente contra Gimnasia y Esgrima de Jujuy -en el segundo tiempo hizo el gol, manejó el trámite y tuvo chances para ampliar la diferencia, con eso le sobró- mañana estarán preocupados en ver a qué modelo llaman, en planificar sus vacaciones o en contestar mensajes de texto. Al hincha le gustaría saber si alguno siente la camiseta, siente dolor por este momento y tiene la suficiente autocrítica para abrir un diario, oír algún programa de radio y observar diversas páginas web para encontrarse con el disgusto de la gente.

¿Y Simeone? Tiene mucha responsabilidad en lo mal que juega el equipo. El técnico siempre dijo que lo más importante es ganar, jugando bien o jugando mal. Y más allá de que algunos comparten su idea y otros no, River no hace ni una cosa ni la otra. Juega muy mal y, como consecuencia de ello, pierde fácilmente. Los análisis del Cholo difieren mucho de lo que ocurre en el verde césped y molestan tanto como sus actitudes soberbias. Y la gente de River está cansada de que le tomen el pelo.

Imagen: FotoBaires.


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