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El más grande, lejos

El más grande, lejos

El más grande, lejos

POR GGONZALEZ

Angel eterno. Hablar de River es sinónimo de buen gusto, excelente fútbol, exquisito paladar del buen toque, gambeta, lujos y goles. Hablar de River también es sentir orgullo por tener los mejores jugadores habidos y por haber en el futbol argentino. Es tener ídolos considerados los mejores en materia futbolística. Es gritar más veces que nadie campeón y tener siempre la garganta llena de gol. River es sinónimo de todo eso, y todo eso bien lo encierra un sólo nombre, el hombre que tantas veces festejó tanto adentro como afuera de la cancha. Donde hoy mejor se siente, donde hoy mejor descansa y despliega sus alas, las de ángel, que sobrevuela día tras día los aires del Monumental.

Angel Amadeo Labruna, máximo ídolo de River, sin lugar a dudas ni repreguntas, dejó de existir físicamente un 19 de septiembre de 1983 tras sufrir un paro cardíaco a las 18.15 horas, después de estar internado por una supuesta operación de vesícula en una clínica de Capital Federal y a nueve días de festejar su cumpleaños número 65. Pasaron ya 25 años, tantos, para esos que tal vez lo vieron jugar y cargar más de una vez al eterno rival con sus gestos, su mágia, sus goles y su banda tan roja y cruzada como la sangre que llevaba adentro. Tan pocos para otros, que lo recuerdan día a día, y leen de sus récords, sus conquistas, mirán sus videos en blanco y negro, sus triunfos como entrenador y que escuchan relatos, como si se tratara de un cuento de como jugaba angelito.

Labruna fue inhumado el 20 de septiembre en el cementerio de la Chacarita previamente a ser velado en el microestadio de River, donde él más cómodo se sentía. Su primer hogar, el club, la cancha, la camiseta y el respirar River. Perfecto cóctel para que el 'feo' como le decían por ahí, se sienta más a gusto que nadie. Fanático del fútbol, de los caballos y del casino, su sapienza lo convirtió en un adelantado de la pelota. Respetuoso del buen juego, le inculco la mejor escuela de fútbol al mundo riverplatense e hizo del club una insititución modelo a nivel mundial respecto de su estilo. Ni hablar de festejar tantas y tantas veces luego de saborear cada victoria.

Su poderosa zurda conoció el 'verde césped' por primera vez el 18 de junio de 1939 en el partido que River cayó por la mínima diferencia frente a Estudiantes de La Plata, en calidad de visitante. Ingresó al campo de juego en reemplazo de, para muchos el mejor jugador de todos los tiempos, José Manuel Moreno, alías 'El Charro'.  Además, fue integrante de La Máquina: Muñoz, Moreno, Pedernera -Labruna- y Losteau, el mejor equipo que dio el fútbol nacional. Su padre, don Angel, relojero de oficio, atendía todos los días el negocio a pocas cuadras de la cancha de Alvear y Tagle, en Las Heras y Bustamante. Su mamá, doña Amalia, fue la que lo apoyó para que 'angelito' sea jugador de fútbol. Y pensar que casi se lo lleva la escuela de cadetes de Básquet de River para tirar al aro y hoy, con 293 goles, es el máximo artillero de la historia del fútbol argentino.

Dueño de frases como: "La verdad está en el verde césped" y "yo siempre viví de Boca, gracias a ellos me hice famoso", entre tantas. También es el creador de la iniciativa de los barbijos en la Bombonera, al llevarse la mano a la nariz cada vez que ingresaba a la cancha de Boca, un pionero en materia de folclore. Labruna se retiró de River como jugador a los 41 años, luego de consagrarse nueve veces campeón. Después tuvo su paso por el Rangers de Chile, Rampla de Uruguay y Platense. De allí en más decidió retirarse de la práctica profesional de fútbol para ponerse el saco de entrenador. Empezó en Platense, siguió en Defensores de Belgrano, Racing, Central -donde fue campeón- y Talleres de Córdoba para finalmente volver a River, donde fue artífice de cortar la sequía de 18 años sin titulos. Como DT también es uno de los más ganadores de la historia.

Desde LPM este pequeño homenaje a una gran parte de la historia de River y un hombre que marcó la vida de un club, al que seguro desde su vuelo eterno por los aires del Monumental debe seguir alentando por la banda que siempre llevó en su pecho.  

Los números de Angel Labruna en River:

Titulos como jugador: 1941, 1942, 1945, 1947, 1952, 1953, 1955, 1956 y 1957 -primer tricampeonato-
Partidos jugados: 515 -a cinco de Amadeo Carrizo, quien más veces jugó-
Goles: 293 -es el máximo goleador de la historia del fútbol argentino-
Goles a Boca: 16 -es el máximo goleador de River a Boca-

Titulos como entrenador: Metropolitano de 1975 -campeón luego de 18 años-, 1977, 1979 y 1980. Nacional de 1975 y 1979. 
(Entre 1979 y 1980, consiguió como DT el segundo tricampeonato de la historia de River)



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