Cargando...

A 12 años de una noche inolvidable

A 12 años de una noche inolvidable

A 12 años de una noche inolvidable

POR JGARCIA

Hoy, 26 de junio de 2008, se cumplen 12 años de la segunda conquista de América de River. Hoy, con el equipo campeón, volviendo lentamente al sitio que no debe abandonar, desde LPM nos permitimos hacer una reseña de aquella noche mágica e ilusionarnos con que algo igual, tan glorioso, no será en un futuro tan lejano.

River necesitaba ganar por dos goles para llevarse la Copa y por uno para ir a los penales. Pero aquel brillante equipo de Ramón no quería saber nada con forzar esa definición. Después de haber sufrido y de haber gozado casi en partes iguales, el Millonario alcanzaba por cuarta vez la final de la Copa Libertadores (las otras, en 66, 76, 86). Enfrente estaba el América de Cali. Ese 26 de junio de 1996, la gente le regaló a su equipo el mejor recibimiento que hasta ahora se haya visto en un estadio de fútbol en el mundo, tras ese minuto y pico de fuego y pasión, River comenzaba a jugarse la gran chance copera, en medio de un piso que lejos estaba de ser verde, ya copado por los papelitos y que hacía que desde las tribunas se hiciera dificultoso ver la pelota.

A los seis minutos del primer tiempo, Ortega (a lo largo de toda esa Copa, el jujeño fue sinónimo de desequilibrio constante) se escapó por derecha y tiró el centro que pasó entre el piso blanco del Monumental y sobró a la defensa, por el medio entraba solito Hernán Crespo, quien definió con un disparo rasante. Primera explosión. River siguió buscando pero no encontró y el Cali no veía mal los penales. Esa noche, Crespo dejaba el club para pasar al Parma y quería regalarles el título a los hinchas. Ya había convertido el primer gol, pero la historia le tenía reservado todos los posters y las tapas de las revistas.

Minuto 20 del segundo tiempo, el estadio es una caldera, River necesita un gol más para ser campeón, mientras en la Boca miran, esperando la caída del eterno rival, pero el gol no llega, quedan 25 minutos y el 1-0 parece grabado a fuego. Hasta que llega una pelota larga sobre la derecha, sale Córdoba, pelota de América para todo el mundo, menos para Ortega, quien apura al arquero colombiano que la saca como puede y se equivoca fulero. Toma la pelota Escudero y levanta el centro hacia el área del arco que da al Río de la Plata. Crespo esta solo en el punto penal, un colombiano (no importa cuál) en la línea del arco pidiéndole clemencia al 9, que tiene servida la gloria, a metros nomás. El arquero no esta. Un Monumental expectante ve cómo Crespo se cuelga de una nube y cabecea, el colombiano retrocede, silencio, la pelota no cae más… No llega el colombiano, la pelota mueve la red, gol de River. Sale Crespo disparado hacia donde se unen la Sívori con la Belgrano. Es gol de River, es festejo loco, es delirio, es lágrimas, es para vos, es para vos...y es la Copa Libertadores de América.

Es la noche de Crespo, producto de las Inferiores, es la noche del Enzo, el príncipe que volvió para coronarse rey, es la noche de Ramón y es la noche de todo River. Termina el partido y el Enzo llora como un chico y con él lloramos todos. La Copa esquiva tanto para River como para él, por fin era una realidad. Llora la gente, en el Monumental, en la casa viéndolo por TV, en un bar, escuchando la radio, todo el que tiene una banda roja cruzándole el alma archiva, al menos por una noche, esa frase que dice “los hombres no lloran”. No sólo que lloran, si no que se empapan de gloria como esos 11 leones que les regalaron una Copa Libertadores más, la que por ahora es la última que recuerda esta gloriosa historia. Dios quiera que dentro de poco podamos festejar la tercera.


Últimos videos

Comentarios


Agreganos a favoritos Cerrar
Agreganos a favoritos Cerrar