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Idolo para siempre

Idolo para siempre

Idolo para siempre

POR JGARCIA

Parecía un chico y eso que su cédula de identidad arroja 34 años cumplidos. Pero cuando de Ariel Arnaldo Ortega y esa hermosa camiseta con la banda roja se trata, no hay edades que valgan, el idilio es eterno, se prolonga y amenaza con no terminar jamás. ¿Y cómo romperlo, si el jujeño deja todo en la cancha, así tenga 15, 20, 45 ó 90 minutos de juego? No hay oposición posible a tanto amor. El “Burrito” demostró, en este nuevo campeonato que consiguió, que cuando se pone La Banda la única adicción que destila es “amor a River”. Por eso es tan ídolo, por eso los hinchas lo bancan en todas, por eso entristece pensar que ya no  quedan muchos años para de disfrutar al mago de Ledesma.

Alonso, minutos antes del partido, dijo que Ortega era el que más se merecía salir campeón. No sabemos si es el que más se lo merece, pero si quedó claro que fue uno de los que más querían ganar este campeonato. En esos 15 minutos de transición, en el entretiempo ante Gimnasia de La Plata en Núñez, cuando parecía impensado el final de ayer, no sólo River hizo un click, también lo hizo el nivel de Ortega, que arrancó de titular en ese segundo tiempo.

Si nos remontamos a enero de este año, Ortega era elegido capitán por decisión del técnico y respondía a ese respaldo cargándose el equipo al hombro, siendo la bandera de River, “su” River. Pero llegó el quiebre después de la sexta fecha ante Racing, cuando Ariel salió lesionado. Ortega sufrió una recaída y relegó la capitanía, la titularidad y algo más: la confianza del técnico. Por suerte para River, Buonanotte anduvo cada día más firme, Falcao y Abreu cumplían con la cuota goleadora y Carrizo estaba hecho un muro de hormigón armado.

Fueron días duros para el ídolo millonario. Volvió en La Bombonera, ante el rival de siempre, y su nivel fue bajo, al igual que el de todo el equipo. Una semana después, se produjo su resurrección, tras haber visto la eliminación a manos de San Lorenzo incómodamente sentado al lado de Simeone. Marcó un gol y señalo -junto con Ahumada- el camino de la victoria. Cuando parecía que todo se alineaba, se echó a correr el rumor de que varios de los jugadores del plantel estaban disgustados con Ariel (ayer, las voces se alzaron para negarlo enfáticamente en el medio de los festejos). Pero después llegaron los partidos ante Huracán (gran actuación y asistencia al Enano) y Colón (otra actuación desopilante y pase de gol brillante esta vez a Villagra) y River ganó ambos cotejos cruciales, mientras Estudiantes empataba y resignaba la punta.

Ayer fue titular y otra vez desde sus botines River volvió a resolver un partido complicado. Participó en la jugada del primero, después combinando con Abelairas se perdió el suyo, y volvió a dar un pase de magia cuando dejó a Buonanotte mano a mano con Ramírez, para que Diego convirtiera el gol del campeonato. Cuando se consumó el título, el “Burrito” andaba desatado por el campo de juego del Monumental. Con un pequeño en los hombros, Ariel mostraba su sonrisa y decía “muero en River”. Así, levantó la copa (porque también recuperó la capitanía) y así corrió, saltó y festejó como cualquiera de sus compañeros. ¿Que el hombre ya tiene 34 años y mil batallas de éstas ganadas? Es cierto, como también lo es que si del hombre y de River se trata, Ortega no existe, siempre será “Orteguita”, el chango de Ledesma, el pibe que con 17 años jugaba con las medias caídas y hacía enloquecer a los rivales. El último gran ídolo de River, nada más y nada menos.


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